A la edad de 15 años viaje con mi padre y mi hermana al pueblo donde nació mi progenitor, eran unas vacaciones un poco largas, como unas 5 a 6 semanas por lo que creí que iba a ser interesante planear algunas salidas con las pocas amigas que ya tenia desde que tengo memoria: Wendy, Alexandra y Mariana. El día que llegamos nos recibió mi abuela con una cálida bienvenida y un delicioso almuerzo hecho por ella misma, al momento de terminar de almorzar mis amigas llaman a la casa de mi abuela para saber si ya habíamos llegado mi hermana y yo. Salimos a saludarlas como hacíamos cada vez que íbamos a visitarlas o visitar a mi abuela. Alexandra propuso de inmediato subir a la piscina del pueblo ya que era un buen lugar para pasar el resto del día, cosa que aceptamos por obvias razones.
Alistamos un bolso con las cosas necesarias y subimos a la piscina pública del pueblo, al llegar estaba considerablemente medio lleno, nos instalamos en una mesa donde reposar y dejar nuestras cosas mientras entrabamos en la piscina. Nos fuimos a cambiar para ponernos nuestros trajes de baño, pero al instante vi a lo lejos a un muchacho, no era del pueblo evidentemente, por lo que se me hizo curioso ver a alguien nuevo en el pueblo, así que le pregunte a Mariana que de quien se trataba y lo único que pudo decirme que es el sobrino del profesor Pablo Echeverria y su nombre es Camilo, por desgracia él notó que yo lo estaba mirando fijamente mientras preguntaba a Mariana quien era, así que desvié la mirada y continue mi camino hacia los vestidores para poner mi traje de baño.
Cuando salí del vestidor y a fuera me encontré frente al chico, él me sonrió y se presentó amablemente y de paso me invito a tomar algo con él, yo acepte ya que Mariana, Wendy, Alexandra y mi hermana me animaron a lo lejos a aceptar la invitación de Camilo.
Esa tarde en la piscina conocí a un gran chico, de ahí empezó a invitarme a salir todos los días, ya sea para equis o ye razón, era agradable pasar tiempo con él. Por desgracia, las 5 semanas pasaron demasiado rápido, más de lo que esperaba, al finalizar las vacaciones él se despidió de mi sin más y yo me despedí de él sin saber que esa iba a ser la última vez que lo iba a ver en mi vida, en los meses después seguí yendo al pueblo pero él nunca volvió, no me decepcione tanto como había pensado al principio, pero supe que al final tuve un amor corto en unas vacaciones que realmente disfrute.