Hace 3 años atrás un día normal me dieron una mala noticia, yo asustado les pregunte a mis padres, que cual era esa noticia, ellos respondieron: Es que a las 3 de la mañana falleció tu tía Karla, en ese momento me quede en shock por un buen rato. Luego de eso, apresurado me aliste para ir al sitio de su partida que era su casa, llegue a ese lugar donde la tenían entre, a la habitación donde estaba el cuerpo donde estaba el cuerpo de mi tía, la mire fijamente no me creía su muerte, un momento a otro llore como nunca había llorado en mi vida, pasaron unas horas y se llevaron el cuerpo de mi tía para que el siguiente día la velaran y la punieran bajo tierra “Enterrarla”, llego el día menos esperado para mi familia velar a un ser tan querido.
Luego entramos a velar a mi tía, me acerque y vi a mi tía dentro de un cajón, en ese momento me puse a llorar trataba de calmarme, pero no era capaz, ya que es muy difícil ver un ser tan especial en un cajón, luego de velar a mi tía, llegamos al cementerio para despedirnos de ella entre cantos de llanto en ese instante, recordé los buenos momentos que pase con ella.
Cuando yo tenía 13 años, mi tía Karla era la persona más especial para mi vida, el motivo ya que todos los fines de semana la visitaba, para hablar los sábados de las cosas buenas y malas de la vida y los días domingo en la mañana nos preparara un mini estudio bíblico, ya que nosotros somos de la religión cristiana, era tan genial aprender nuevas cosas sobre la biblia, así para mejorar nuestros pensamientos y a medida que fuera creciendo tuviera una buena convivencia con las personas, un momento a otro reaccione y volví al presente viendo de como ponían bajo tierra a mi tía Karla ese fue el, peor día de mi vida.
Entre lágrimas y lágrimas, escuchar el llanto y los gritos de mis familiares, ya habían enterrado a mi tia, luego de que pasara el llanto y las lágrimas fuimos a su casa el lugar de la partida de mi tía, a causa de un tumor cerebral, pasaron unas horas una tarde silenciosa, callada, escalofriante, sin la presencia de mi tía, luego pasaron semanas desde la perdida de mi tía, fui al lugar del hecho y no se sentía igual, cuando estaba mi tía.
Ella era que le daba vida a ese hogar, pero medida de los años, me fui acostumbrando en ver esa casa sin la presencia de un ser tan querido, claro que todos la vamos extrañar, pero siempre la llevaremos en nuestros corazones, sé que ella nos está cuidando desde el cielo y yo hablando con ella atreves de los sueños.