El día nació con unas cuantas nubes, la pared blanca de mi interior oscurecía mi vista y forzosamente me levante, apenas logre ver algo note que allí no había nada, solo un cuerpo y un par de pertenecías aparentemente mías, pude salir por aquella puerta de extraña forma, al bajar observe a mi madre, siempre me estremecía verla tan sonriente como si la vida le fuera ajena no supe saludarla y seguí de largo, al final solo me quede sentado en el sofá.
Mi plan era estar ahí todo el día, últimamente ya estaba bastante agotado, era fin de semana, uno como cualquiera cuando de repente suena mi teléfono, era mi amigo Rafael, sonaba emocionado:
-Hola marcos, ¿Qué tal?
-No me puedo quejar, cuéntame, ¿Qué sucedió?
-Te invito a una fiesta, es esta noche, ¿vas?
-Si… no tengo nada más que hacer.
-Perfecto, nos vemos entonces.
Ya me era agobiante socializar, salir y todo lo relacionado, me gustaba claro, pero al mismo tiempo lo repudiaba.
Estuve prácticamente todo el resto del día pensando en si ir a la fiesta, por lo general era lo mismo de siempre, llegar y saludar, conocer gente nueva, beber y comer, y por ultimo irse a la casa. Entonces ¿Qué necesidad había de ir? me preguntaba siempre.
Aunque a veces había situaciones diferentes, recuerdo una vez una fiesta que fue en La Calera, fui con unos amigos a una casa extraña, la misma tenía más cuadros de pintura que muebles, llegue a contar cerca de cuarenta, una situación extraña que aún recuerdo.
Llego la noche y hora de salir, me vestí muy sencillo, mis ganas eran mínimas para salir pero ya había llegado Rafael a mi casa para recogerme. Apenas lo vi lo salude y salimos directo a la fiesta.
Cuando llegamos nos dimos cuenta que era una fiesta sencilla, decoración con temática clásica, vi un montón de gente que decidí ignorar y sentarme solo lo más apartado posible. Cuando de repente escucho un “hola” de una manera alegre, desconocida y curiosa, al levantar la mirada la vi, era hermosa, no supe cómo reaccionar, se sentó a mi lado y empezó a conversar conmigo:
-¿Por qué se aleja tanto de los demás?
- La verdad no lo sé. Respondí con indiferencia
-Con que alguien asocial, debería venir y acompañarnos
-Pero igual no conozco a nadie, paso…
-¿Y si mejor vamos a bailar?
Debo admitir que la sentí diferente y quería saber más de ella así que acepte sin saber que aquella noche sería un gran cambio en mi vida.
A penas salimos a bailar supe de repente que era profesional en esto, a pesar de por mi parte no lo hacía tan bien supimos conectarnos y me sentí tranquilo con el momento que vivía. Duramos bailando mucho tiempo y sin decirnos nada nos conocimos tan bien, tuvimos que parar para descansar, por mi parte fui a buscar a Rafael para contarle y a penas lo encontré le dije:
-Oye Rafael, vieras lo que me paso, conocí a alguien
-Me alegro, ¿es Natalia verdad? te vi bailar con ella.
-Supongo, no le pregunte el nombre, ¿Qué opinas?
-Es agradable, de vez en cuando he hablado con ella
- Iré a buscarla, hablamos después.
Fui a buscarla inmediatamente, tenía que volver a verla, saber que es real. Logre verla y me di cuenta que estaba a punto de irse así que la interrumpí.
-Oye ¿a dónde vas?
-Me voy para mi casa, ya es bastante tarde
-Pero al menos cuéntame algo de ti, ¿¿Quién eres? ¿Podremos volver a vernos? Solo sonrió y se fue.
Y se preguntaran por qué no insistí en saber más de ella, hasta el día de hoy me pregunto lo mismo, ella, esa noche lo cambio todo, pude sentir como fue conocer a una persona sin lograr hablar mucho con ella.
Incluso a veces hasta el día de hoy siento que ella piensa en mí pero no me busca así como yo a ella, siempre pienso en como dos personas tanto se desean el uno al otro son capaces de evitar encontrarse y resistirse así durante el resto de sus vidas.
Olvide contarles como fue ella esa noche, seré breve pero sin olvidar ningún detalle; llevaba un vestido azul como el mar dejándonos al atardecer, no vi sus zapatos, he de suponer unos tacones altos ya que sus movimientos al bailar eran firmes, unos ojos con el aspecto de “nunca me olvidaras”, un pelo oscuro como el vacío que tengo hoy a causa de su ausencia, su sonrisa de alegrarme la vida en aquel momento, pero lo que más recuerdo fue aquella conexión que hubo que me hizo sentir vivo, algo que hace mucho no sentía y que hasta el día de hoy recuerdo.