Todo comienza en el año 2015 cuando mi bisabuela se enferma de cáncer, tiempo atrás desde los 11 meses yo vivía con ella y con mi bisabuelo cabe entender que crecí con ellos, mi abuela al enterarse de dicha enfermedad se trasladó para la ciudad de Cúcuta, en ese año yo vivía sola con mis tíos ya que mi abuela iba a visitar y a cuidar a mi bisabuela a la clínica Santa Ana de la ciudad de Cúcuta, para dicho año yo tenía 10 años y vivía en Salazar de las palmas un pueblo pequeño pero muy tranquilo, en ese entonces era muy pequeña y bastante imperativa, ese día vi a mis tíos montarse a un árbol a bajar naranjas y mangos y a mí se me ocurrió montarme también a bajar frutas, no me fije que estaba pisando mal el árbol y me caí encima de una rama del árbol y así fue como me desubique el coxis, el cual me provocaba un dolor muy fuerte y no podía sentarme, mi abuela se enteró y se asustó mucho y por eso decidió enviarme a Cúcuta con mi mama ya que no podía estar pendiente de mí en Salazar, al siguiente día me fui para Cúcuta donde mi mama pero tenía el problema de que la suegra de mi mama no me quería, desde ese momento empezó uno de mis martirios ya que la señora me trataba mal cuando estaba sola conmigo y le ponía quejas a mi mama solo para causar problemas, gracias a eso empecé a sufrir de depresión aparte también llevaba tiempo de no ver a mi bisabuela y para mi ella era todo y quería desahogarme de cómo me sentía pero no podía ir a verla, llego el momento en el que la iban a operar, dijeron que tenía el cáncer muy avanzado y que había una posibilidad de que saliera con vida de un 1%, ella salió de esa operación muy bien gracias a Dios pero aun así el cáncer seguía empeorando, y así tuvo 6 operaciones más de las cuales de ninguna tenía esperanzas de que saliera con vida, pero ella se aferró y sobrevivió a todas, así pasaron 3 años luchando contra el cáncer que según ya se estaba yendo, cabe entender que ella nunca se hizo quimios, en el año 2018 ella cumplió años en el mes de julio, toda la familia fue a Salazar a visitarla y a celebrarle su cumpleaños, para ese tiempo a ella le costaba un poco el levantarse y caminar así que le partimos la torta en la habitación de ella, ese día le cante y la pasamos muy bien, la última semana del mes de agosto fuimos a Salazar nuevamente a visitarla pero lastimosamente ya no nos reconocía casi, para mí fue duro ver que ella no sabía quién era yo en la gran parte del tiempo, pero ella hablaba de mi, conmigo sin saber que yo estaba ahí ya con ella, esa fue la última vez que la vi con vida, ya que el 9 de septiembre falleció, ese día mi abuela llamo a mi mama a decirle que mi nona había muerto a las 3 de la tarde, mi mama solo se me acerco a decirme que empacara ropa blanca que iríamos para Salazar pero no me quería decir porque sabía que me pondría mal, yo solo empaqué la ropa hasta que ella me dijo que mi nona había muerto, yo no sabía cómo reaccionar, ya que no creía o solo pensaba que era una pesadilla de la cual quería despertar rápido, pero lastimosamente era real, a la media hora llego mi tío a recogerme para ir a Salazar ya que mi mama iría en moto con mi padrastro, me fui a acompañar a mi tío a empacar lo que medio podía recoger por falta de tiempo ya que eran 2 horas de viaje, nos fuimos en el carro y en el trascurso del camino solo era silencio y tristeza, en una parte del camino casi nos accidentamos ya que se nos atravesó una vaca pero por surte todo solo fue un susto, llegamos a las 6 y media de la tarde a Salazar, todo estaba cerrado pero al entrar había mucha gente en la casa, yo entre y salude a mi familia y corrí a verla, me le acerque y me acosté con ella y era tan difícil asimilar que ella ya no estaba, ella aún estaba caliente, como si solo estuviese dormida, ese día esperamos a que llegara la funeraria para que la alistara, a eso de las 8 llegaron a cambiarla y de ahí fuimos hasta el sitio de velación para rezar, de ahí estuvimos hasta las 12 de la madrugada y fuimos a descansar ya que debíamos estar a las 6 de la mañana en la iglesia para irla a velar allá, nos levantamos y la llevamos a la iglesia y allí estuvimos hasta las 3 que era la hora de enterrarla, a la hora de llevarla al cementerio trajeron banda marcial y habían demasiadas personas, cabe entender que mi abuela era muy buena personas con todos y acostumbraba a llevarle comida y mercados a las personas más pobres del pueblo, de ahí caminamos hasta el cementerio que queda algo lejos del pueblo, al llegar nos despedimos de ella y yo solo quería intentar entender que era verdad que la persona más importante de mi vida ya no estaba, la enterraron y nos quedamos unos minutos allí y fuimos a casa, al llegar solo se sentía soledad y tristeza en la casa, era difícil entender que la alegría de la casa y la persona por la cual la familia seguía unida ya no estaba.