El poema La canción del pirata de José de Espronceda (1808-1842) es uno de los más conocidos del romanticismo español. Forma parte del libro Poesías, publicado en el año 1846 tras la muerte de su autor.
La libertad y la independencia son dos valores que este personaje defiende, también suponen el tema central del poema. Pero, ¿cómo es la libertad que busca el pirata?
Hay que destacar que en el protagonista representa el espíritu rebelde del romanticismo, en sus palabras se adivina la confrontación con la sociedad y sus leyes, las cuales él no quiere acatar. Incluso él mismo se describe en un verso como “a quién nadie impuso leyes”.
El pirata defiende una libertad que no contempla las imposiciones sociales. Vemos también en el poema elementos que nos conducen a esta idea de libertad: el mar o el barco que navega “viento en popa”.
Con ello, este el individuo quiere librarse de todo convencionalismo, desligarse del significado tradicional de patria, de alguna manera, reniega de la idea de patria cuando afirma “mi única patria, la mar”. Se desprende así de las fronteras preestablecidas.
Este poema tiene a un hombre rebelde como protagonista. Un pirata que, por la descripción ofrecida en los versos, es temido por todos. Sin embargo, él no le teme a nada. Pero, ¿qué significa su presencia aquí?
Algunas investigaciones apuntan a que la figura del pirata simboliza el espíritu libertario de Espronceda. Ciertamente, el autor lucho contra el absolutismo de la época, lo que le llevó a ser incluso encarcelado y desterrado. Este hecho lleva a pensar que La Canción del Pirata manifiesta los ideales “rebeldes” del propio autor en su tiempo.
Casualmente el escritor elige como protagonista a un personaje marginal de la sociedad y no solo lo describe en tercera persona en las primeras estrofas, sino que le da más importancia aún al emplear la voz en primera persona en el resto del poema.
El pirata se asocia con la aventura, también con lo temible. En esta creación percibimos a un hombre que busca la libertad y que no le rinde cuentas a nadie, es independiente.
Este personaje también podría considerarse el arquetipo de rebeldía. El pirata representa la actitud romántica, la oposición del héroe al mundo que le rodea. Un protagonista marginado, pero libre que es víctima de una sociedad clasista.
En realidad podemos decir que lo que esconde este poema es una crítica a la sociedad de su tiempo. Vemos aquí la oposición del “héroe romántico”, el pirata. El individuo versus sociedad. Esto queda bien reflejado en el estribillo:
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad,
mi ley la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
En estos versos destacan cuatro elementos: tesoro, Dios, ley y patria. En el primer verso deja claro su espíritu antimaterialista, desestima las riquezas.
En el segundo verso, pone a la libertad por encima de todo, es un valor supremo.
Después, en el tercero, confirma que para él no existen las leyes, apenas aquellas que rigen la naturaleza.
Finalmente, en el último verso del estribillo, confirma su rechazo a cualquier vínculo con un lugar fijo.
La naturaleza también está muy presente en las creaciones del romanticismo. La canción del pirata es una muestra de ello. La naturaleza y sus elementos sirven, en este caso, para reflejar el estado de ánimo del héroe romántico. Aquí no se presenta el entorno como un lugar sosegado, sino que todos los elementos que se describen dan a entender un entorno dinámico y salvaje (el mar bravío).
La canción del pirata de José Espronceda está compuesto por diecisiete estrofas o unidades estróficas, de las cuales las primeras cuatro constituyen una introducción.
Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín;
bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.
La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul.
«Navega velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío,
ni tormenta, ni bonanza,
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.
Veinte presas
hemos hecho
a despecho,
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra,
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.
Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
A la voz de ¡barco viene!
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar:
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.
En las presas
yo divido
lo cogido
por igual:
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
¡Sentenciado estoy a muerte!;
yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena
quizá en su propio navío.
Y si caigo
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
de un esclavo
como un bravo
sacudí.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.
Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado
arrullado
por el mar.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar».
EJEMPLOS DE DECLAMACIÓN DEL POEMA