Por Jonatan Hernández (07-01-2026)
En la jornada previa al inicio del segundo trimestre, la comunidad educativa del Colegio Edith Stein vivió un momento especial que quedará en el recuerdo de todos. Profesores y alumnos de 1.º de Bachillerato se dieron cita en el campo de fútbol del centro para disputar un partido amistoso que fue mucho más que un simple encuentro deportivo.
La actividad, organizada como apertura del segundo trimestre y antes de retomar las clases, se desarrolló en un ambiente de ilusión, respeto y alegría. Durante el partido, docentes y alumnos compartieron risas, esfuerzo y espíritu de equipo, demostrando que el deporte es una herramienta privilegiada para educar en valores y fortalecer los lazos que unen a toda la comunidad educativa.
Más allá del resultado —que pasó a un segundo plano—, el verdadero triunfo fue el clima de compañerismo vivido durante el encuentro. El respeto al rival, el juego limpio, la cooperación y la superación personal estuvieron presentes en cada jugada, reflejando los valores que el colegio promueve día a día en las aulas: la convivencia, el compromiso, la responsabilidad y el cuidado de los demás.
Este tipo de iniciativas permiten a los alumnos ver a sus profesores desde una perspectiva diferente, más cercana y humana, reforzando la confianza mutua y el sentimiento de pertenencia al centro. Al mismo tiempo, los docentes pudieron compartir con los estudiantes un espacio distendido en el que el diálogo, la risa y el ejemplo fueron protagonistas.
Como colegio católico, el Edith Stein entiende el deporte no solo como una actividad física, sino como un medio educativo integral que ayuda a formar personas íntegras, capaces de trabajar en equipo, aceptar la derrota con humildad y celebrar los logros con sencillez. Valores profundamente ligados al mensaje cristiano y al proyecto educativo del centro.
La jornada concluyó con un ambiente de satisfacción general, dejando claro que estos encuentros son una excelente manera de comenzar el nuevo trimestre con energía renovada, ilusión y espíritu de comunidad. Sin duda, experiencias como esta refuerzan la educación en valores y contribuyen a seguir construyendo un colegio donde aprender va de la mano de convivir y compartir.