Porque el mejor ejemplo son ellas. Las mujeres que tenemos a nuestro alrededor.
Para mi, uno de los que yo considero mayor ejemplos en mi vida sobre mujeres feministas y luchadoras son mis profesoras, y muy especialmente Lara, nuestra profesora de valores, que está llevando a cabo este proyecto con nosotras. Las profesoras nos han demostrado a todos y cada uno de nosotros que siendo mujeres, han luchado por graduarse en la universidad y sacarse todos los títulos necesarios para poder enseñar al mundo todos sus conocimientos. Muchas de ellas, se han sacado Másters muy complicados que no todo el mundo tiene la capacidad de hacer, todas ellas han tenido que hacer el Máster de profesorado, todas ellas nos han demostrado que saben de sus materias más que nadie y todas ellas luchan por enseñarnos a nosotros que valemos igual que los hombres. También luchan por la igualdad, porque se las traten como merecen., ellas dan lo mejor de sí mismas demostrando lo mucho que valen en cada clase que imparten.
Además de todo lo que han tenido que estudiar, muchas de ellas tienen hobbies que bien sean físicos o enriquecedores culturalmente, que siguen practicando enseñándonos todas las habilidades que tienen como mujeres.
Lara nos ha enseñado mucho. Nos ha enseñado a hacernos valer por nosotras mismas, a saber hablar con propiedad, a saber en qué tipo de sociedad vivimos, a entender todo lo que tiene que ver con el feminismo y la igualdad, nos ha contagiado ese entusiasmo con el que llega ella a cada clase cuando alguien saca este tema, nos ha enseñado a sentirnos valoradas y queridas por nosotras mismas, a cambiar paso por paso todas las discriminaciones y a enseñar al mundo todo lo aprendido.
Muchísimas gracias a todas.
Berta Martínez
Para mi, elijo a mi madre ya que me ayudó y apoyó en todo momento, y pensareis, que tiene que ver eso con el feminismo, pues mi madre estuvo viviendo con cáncer 4 años y a pesar de eso siguió como si nada seguía trabajando, cuidando de nosotras y cuando le empezó a llegar el cáncer a la cabeza, se desmayaba y no se dejaba ayudar, y decía que estaba bien, con todo esto quiero decir que las mujeres podemos ser igual de fuertes que los hombres, y soportar el dolor, no somos unas blandas, somos mujeres y estamos aquí para tener los mismos derechos que los hombres, no somos menos que ellos.
Ana Yanmei Martín-Tereso.
Mi tía abuela, ¡una auténtica crack! Ella me ha enseñado muchas cosas en la vida, pero sobre todo a luchar por lo que una quiere.
Creció en una época en la que muy pocas mujeres tenían carrera profesional. La mayoría eran amas de casa porque no habían podido estudiar. En su casa eran cuatro hermanos, en total tres chicas y un chico. Ellas tres eran más inteligentes que su hermano, pero él fue el único que estudió, porque era hombre (esa idea que ahora nos puede resultar tan lejana). Cuando mi tía abuela tuvo la ocasión, hizo la carrera de Ciencias Políticas y, con 50 años, consiguió trabajar en la ONU (Organización de las Naciones Unidas) y vivir muchos años en Nueva York.
Es obvio que no tuvo las mismas oportunidades que su hermano aunque era mucho más inteligente y trabajadora, pero se buscó la vida, luchó por lo que quería y lo consiguió. No hizo lo mismo que la mayoría de las mujeres, no se casó, ni tuvo hijos. Para mi es lo que le hace ser una mujer fuerte y luchadora. Aún a día de hoy, con sus ochenta y cuatro años sigue siendo el mayor apoyo para la familia.
Luchemos cada una por lo que queremos.
Irene Wenya Martínez