En el marco del mes de febrero, dedicado al amor y la amistad, la Dirección Académica a través de el Depto de Apoyo Académico, llevó a cabo una actividad significativa dentro del programa de Cultura de Paz: “El árbol de mensajes positivos”.
La dinámica fue sencilla, pero profundamente poderosa. Se invitó a la comunidad a escribir un mensaje positivo en un post-it con forma de corazón y colocarlo en un árbol simbólico. Cada palabra representaba un gesto de empatía, esperanza y acompañamiento.
Lo más especial ocurrió en el intercambio: al dejar un mensaje, cada persona podía leer el que alguien más había compartido. Así, entre sonrisas espontáneas, momentos de reflexión y palabras que llegaron justo cuando más se necesitaban, el árbol comenzó a cobrar vida.
Con el paso de los días, sus ramas se llenaron de corazones, creciendo y fortaleciéndose gracias a la energía de cada intención escrita. Este ejercicio nos recordó que la Cultura de Paz no es solo un concepto, sino una práctica diaria que se construye desde los pequeños actos: una palabra amable, un mensaje de ánimo, un gesto solidario.
Frente a las distintas expresiones de violencia que vivimos en nuestra sociedad, reafirmamos que el cambio comienza en nosotros. Con pequeños detalles podemos mejorar el día de alguien más. Y con pequeñas acciones, podemos impulsar grandes transformaciones.
El árbol creció, sí… pero también creció la conciencia de que las palabras cuentan y que, cuando se comparten con el corazón, pueden sembrar paz.
Fran.
(octubre 2025)
En un ambiente de respeto, armonía y profundo sentido comunitario, nuestra institución conmemoró el Día de Muertos bajo un enfoque de cultura de paz, recordándonos que honrar a quienes se han ido es también fortalecer los lazos que nos unen en el presente.
La ceremonia dio inicio con las palabras de reflexión: “Recordar es volver a vivir, recordar a los que se fueron es mantenerlos vivos”; “Que el aroma del cempasúchil guíe a nuestros seres queridos de vuelta a casa”. Tras el saludo protocolario a nuestras autoridades —Director General, Director Académico, Jefaturas de Departamento y compañeros administrativos— se destacó que el Día de Muertos nos convoca a convivir con respeto, armonía y gratitud, valores esenciales para la construcción de paz.
Uno de los momentos más significativos fue el ritual simbólico al centro del recinto, donde la compañera Alma Chávez, del Departamento de Investigación Educativa, explicó el profundo sentido espiritual del fuego y el copal. El encendido de velas representó la luz que guía, mientras que el aroma evocó la presencia amorosa de quienes viven en nuestra memoria.
La música, como lenguaje universal del alma, tocó nuestros corazones con las interpretaciones de La Llorona, Cruz de Olvido y Cuando dos almas se quieren, a cargo del compañero Ricardo Rodríguez, del Departamento de Evaluación Educativa, y de las compañeras Danelia Martínez y Amy Alvarado, del Departamento de Apoyo Académico. Cada nota fue un puente entre el recuerdo y la esperanza.
El altar dedicado a Gertudis Bocanegra fue presentado por la compañera Angy González, quien dio lectura a una reseña que evocó su legado con un legítimo orgullo feminista, resaltando la fuerza y valentía de las mujeres en la historia de México. Posteriormente, la compañera Perla Soria, del Departamento de Metodología, explicó de manera breve y dinámica el significado de los elementos del altar, recordándonos que cada detalle —desde el pan hasta las flores— guarda una profunda carga simbólica.
La compañera Rocío Medina, del Departamento de Formación Educativa, compartió un mensaje que nos invitó a mirar esta tradición desde la cultura de paz: honrar la memoria con amor, aprender de quienes partieron y fortalecer el compromiso con la vida.
El programa LEECobaem también se hizo presente con la lectura de poemas y calaveritas literarias. La Lic. Ana Yuritzi Ruiz, de la Unidad de Apoyo a la Dirección General, compartió una emotiva poesía de la Dra. Maribel Ríos Granados. Posteriormente, la maestra Lidia Flores Espino, del Plantel Cherán; Bety, Igdalia y Jesús Espinosa compañeros Dirección Académica, nos regalaron calaveritas llenas de ingenio y tradición, recordándonos que el humor también es una forma de celebrar la vida.
La jornada concluyó con una reflexión que resonó en todos los presentes: “Hacemos paz cuando recordamos con amor, cuando cuidamos la vida, y cuando aprendemos de nuestros muertos.”
El Departamento de Apoyo Académico, a través de sus jefaturas y programas institucionales, agradeció la asistencia y participación de la comunidad. Entre café, chocolate y pan de muerto, compartimos un momento de convivencia que reafirmó que nuestras tradiciones no solo preservan la memoria, sino que también fortalecen el sentido de comunidad.
Así, entre aromas de cempasúchil, música y palabras, celebramos que recordar es un acto de amor… y que en cada recuerdo florece la paz.
Fran