En este apartado se recoge la valoración continua que el profesorado realiza de las actividades complementarias desarrolladas a lo largo del curso. Cada actividad se registra mediante un formulario breve en el que se analiza su desarrollo y su impacto en el alumnado, garantizando un seguimiento sistemático y una mejora constante.
La reflexión docente se centra especialmente en:
La conexión de la actividad con el currículo, identificando qué competencias, saberes básicos o criterios de evaluación se han trabajado y cómo ha contribuido la propuesta a reforzar o ampliar los aprendizajes del aula.
La adecuación pedagógica de la actividad, valorando su pertinencia respecto a la etapa y grupo participante, así como la metodología utilizada.
El impacto en el alumnado, considerando el grado de motivación generado, la participación activa, el desarrollo de habilidades sociales y emocionales, y la aportación de experiencias significativas que enriquecen su formación integral.
La organización y desarrollo, identificando aspectos positivos y posibles mejoras para futuras ediciones.
Este proceso de valoración permite asegurar que cada actividad complementaria aporta un valor educativo real, se alinea con los principios pedagógicos del centro y contribuye al desarrollo competencial de nuestro alumnado. Con este registro, reforzamos nuestro compromiso con una práctica educativa reflexiva, coordinada y orientada a la mejora continua.