Una región proveedora de servicios ecosistémicos
El Territorio Vecinal se ubica al Sur Poniente de la Zona Metropolitana del Valle de México, en el pie-monte de la Sierra de Las Cruces. Está rodeado por 4 áreas naturales protegidas: 1) el Desierto de Los Leones, 2) Lomas de Padierna (el área boscosa ya solo se encuentra en la cima del Cerro del Judío), 3) La Loma y 4) el parque ecoturístico San Bernabé Ocotepec. Adicionalmente, forma parte del Sistema de Barrancas del poniente de la CDMX. Abarca por un lado la cuenca alta del río San Ángel, cuya Barranca de Texcalatlaco ha sido decretada Área de Valor Ambiental (AVA) en 2012; por otro lado, incluye la cuenca alta del río San Ángel Inn, particularmente las colonias Paraje del Caballito, Chamontoya y los Tlacoyaques, ubicadas en las faldas del cerro Atesquillo, en Suelo de Conservación.
Una zona desvinculada de los sistemas de transporte público
Se trata de una periferia popular densamente poblada cuya orografía y cuyo tipo de poblamiento son similares al de la periferia Norte (Cuautepec, en la alcaldía Gustavo A. Madero) y Sur Oriente (Sierra de Santa Catarina, en Iztapalapa) de la capital, las cuales también han albergado a la población expulsada de la “ciudad formal” por los altos costos del suelo y las altas rentas. En los casos de Cuautepec y Santa Catarina, el Cablebús ya representa una valiosa alternativa de movilidad que acerca a la población al metro. Sin embargo, la parte alta de Álvaro Obregón y Magdalena Contreras sigue estando desvinculada de las redes de transporte público estructurado. Su población depende de las rutas concesionadas de camiones y del RTP (funciona intermitentemente), lo cual estimula la adquisición de viejos vehículos privados que saturan las vialidades.
La agenda es territorial en la medida que los actores involucrados en su conformación reconocen sus límites geográficos y generan su propia identidad espacial; asimismo, decimos que es vecinal en el sentido de que permite el encuentro entre el habitar de las personas y las políticas públicas. En efecto, el Territorio Vecinal no se delimita de antemano sino que se va construyendo. Hasta ahora, se han sumado habitantes de 10 colonias de la alcaldía Álvaro Obregón: El Capulín, Paraje el Caballito, Lomas de la Era, Lomas de los Cedros, Lomas de Chamontoya, Tlacoyaque, Ampliación Tlacoyaque, Barrio Tlacoyaque, Torres de Potrero y Rincón de la Bolsa, las cuales suman una población de 55,111 habitantes. También ha habido participación de vecinos de la alcaldía Magdalena Contreras, específicamente de las colonias La Cruz, Barros Sierra y la Magdalena Atlitic.
Estructura urbana
Lomas de la Era constituye el centro de un conjunto de colonias populares creadas a finales de los años sesenta sobre tierras ejidales de San Bernabé Ocotepec y San Bartolo Ameyalco, cuyos poblados rurales son actualmente considerados áreas de valor patrimonial por la SEDUVI y funcionan como centros comerciales y culturales. La mayor parte del Territorio Vecinal perteneció hasta 1976 a la delegación Magdalena Contreras, pero desde entonces pasó a formar parte de Álvaro Obregón (aunque la colonia Capulín sigue presentando inconsistencias en cuanto a su pertenencia territorial).
Dada la historia y la topografía de la zona, la traza urbana se encuentra sumamente desarticulada. La principal vía de acceso es la Avenida de las Torres, que se convierte en 29 de Octubre en el entronque con la calle Luis Echeverría. La mayoría de las vialidades que desembocan en esta avenida son callejones, cerradas y escalinatas construidas por los propios habitantes que accedieron a lotes rústicos en los años sesenta y setenta por medio de contratos directos con los ejidatarios. Uno de los 60 testimonios recogidos por Ramona Bencomo da cuenta de la falta de planeación urbana durante el proceso de lotificación: "Querían vender así nomás, dejando vereditas, sin dejar calles anchas” (2024, p. 73). A pesar del subsecuente proceso de regularización iniciado en 1975, que en algunos sectores no ha concluido, la traza quedó para siempre marcada por calles angostas, inclinadas e inconexas y por una sola vía de penetración que se encuentra colapsada por el comercio y el transporte público concesionado.
Puntos críticos:
El cruce de la Avenida Desierto de Los Leones, Lázaro Cárdenas y 8 de Mayo, en la zona conocida como El Limbo. Se trata, por un lado, del acceso a las colonias del Cerro Atesquillo (Tlacoyaques, Chamontoya, Caballito), el cual se encuentra colapsado a la altura de Francisco Villa. Por otro lado, la subida por Lázaro Cárdenas constituye el acceso histórico a Lomas de La Era, con pendientes tan pronunciadas que durante años sólo se hacía el recorrido a pie. Ahora circulan diariamente cientos de vehículos junto a personas petonas que carecen de banqueta, y se producen numerosos accidentes.
Otra zona crítica es la llamada "Supermanzana" en Lomas de La Era, donde se concentran los equipamientos públicos: 4 escuelas (prescolar, 2 primarias y una secundaria), la Dirección Territorial, una biblioteca delegacional, un PILARES, una cancha de fut 6/7, un ágora al aire libre, una casa de día para personas mayores, ejercitadores y juegos infantiles. Para acceder a ellos, los habitantes deben sortear la falta de banquetas adecuadas en la Avenida 29 de Octurbe que, al igual que la Avenida de las Torres, se ha convertido en un corredor comercial a pesar de ser sumamente estrecha.
Finalmente, como se aprecia en el mapa siguiente, la dinámica urbana se ve afectada por lógicas de auto-segregación de las clases altas que valoran la calidad ambiental de la zona (cercanía de los bosques), pero que se aíslan en conjuntos cerrados. Esta dinámica no sólo rompe con la continuidad de la traza urbana. Además, la edificación de inmuebles residenciales cada vez más altos, afecta el paisaje de las barrancas y limita la posibilidad de instalar transportes elevados como el Cablebús.
Espacio público
Los espacios públicos son muy limitados y se vuelven escasos conforme se va subiendo:
En la parte baja, correspondiente a la colonia Torres de Potrero, el área de derecho de vía por donde pasan las líneas de alta tensión de Ixtapantongo (Avenida de las Torres) se ha conformado como un parque lineal donde existen 4 canchas de futbol llanero, ejercitadores, juegos infantiles y un módulo de atención ciudadana de la alcaldía donde se puede practicar el box. También se ha equipado esta zona con una cancha de futbol rápido en el parque conocido como Jazmín.
En Lomas de los Cedros existe una cancha techada adosada al Centro de Artes y Oficios construido por la alcaldía en la Barranca de Texcalatlaco.
La supermanzana de Lomas de La Era cuenta con una plazoleta con juegos infantiles y ejercitadores, así como una cancha de fut 6/7. A pesar la fragmentación espacial de los distintos equipamientos, la zona es altamente concurrida para actividades diversas: ocio, deporte, cultura, educación y comercio (tianguis en domingos).
En la zona conocida como El Limbo, se cuenta con una canchita de básquet y juegos infantiles en la manzana 47, pero su acceso solo es posible a pie, entre andadores y escalinatas.
También en Lomas de La Era se dispone de una sección de la Barranca Texcalatlaco donde se han acondicionado dos parques, el Polvorín y el Columpio, los cuales están ligados por una escalinata. Ambos presentan una gran calidad ambiental, pero su acceso es limitado ya que carece de un paso desde la Av. 29 de Octubre.
En la frontera entre El Capulín, Lomas de La Era y Paraje del Caballito también se ha acondicionado una canchita sobre una plancha de concreto construida encima de la barranca conocida como Emiliano Zapata. Esta zona es altamente transitada ya que constituye el paso para las personas que se dirigen a las colonias del Cerro Atesquillo desde la terminal de la ruta 43 en El Capulín.
Estas colonias (Caballito, Chamontoya, Tlacoyaques) son las más castigadas en términos de espacio público, ya que solo existen equipamientos menores (ejercitadores y juegos infantiles) en la barranca conocida como Magueyes.
Movilidad
El taller de autodiagnóstico y los sondeos en campo arrojan que la problemática de la movilidad es la más sentida: inseguridad, mal estado de las banquetas, servicio de transporte público deficiente y riesgoso, ocupación irregular de las vialidades, lo que afecta particularmente a los grupos vulnerables (infancias, personas mayores, con discapacidad, etc.).
De acuerdo con la regionalización ocupada en la Encuesta Origen-Destino del INEGI (2017), el Territorio Vecinal se encuentra dentro del distrito estadístico San Bartolo - San Mateo. Los viajes internos representan el 53.7% del total de los viajes con origen en este distrito. El resto de los viajes se realiza mayoritariamente hacia otros distritos del poniente: Olivar de los Padres - San Jerónimo (7.7%), Cuajimalpa (4.6%) y Ciudad Universitaria (4.2%), así como Viveros, Las Águilas, Cerro del Judío, Del Valle y Las Lomas. El principal modo de transporte que emplean los habitantes del distrito es el Colectivo / Micro (64.5%), seguido por la caminata (59.2%). El automóvil llega en tercera posición (22.7%), seguido por el metro (7%) y el RTP (5.1%) (ver la lista completa en el Diagnóstico de derecho a la Movilidad).
El Territorio Vecinal es atravesado por 2 rutas de transporte público concesionado que permiten llegar al metro Viveros o Barranca del muerto en 1 hora (en un día normal):
Ruta 43. Tiene origen en Metro Viveros (dirección Sur) y culmina en la parada de camiones El Capulín.
Ruta 111. Sale de Metro Barranca del Muerto (dirección Sur) con destino a la iglesia de las Cruces, en la intersección de Av. 29 de Octubre y Lázaro Cárdenas (Lomas de la Era).
Otras rutas de la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) circulan muy cerca del Territorio Vecinal:
Ruta 34B. Esta ruta no aparece en la red de rutas de la página de RTP, pero sí en el mapeo de sistema M1 - RTP. Su recorrido es de Metro Miguel Ángel de Quevedo a Centro Comercial Santa Fe. Recorre la Supervía y cuenta con una parada en Av. de las Torres, cerca de la Universidad Anáhuac.
Ruta 116. Consiste en un trayecto entre Santa Rosa Xochiac y Metro Mixcoac, utiliza la Av. Desierto de los Leones y cuenta con una parada en El Limbo.
Ruta 121-A. Partiendo de San Bartolo Ameyalco con destino a Metro Zapata. También utiliza la Av. Desierto de los Leones con una parada en El Limbo.
Las barrancas
La Barranca Texcalatlaco cuenta con un decreto de Área de Valor Ambiental, pero carece de un Programa de Manejo en el que se especifique las actividades permitidas.
Las barrancas del Cerro Atesquillo no se encuentran reconocidas como AVA, aun cuando se trata de depresiones orográficas semejantes a la de Texcalatlaco. Los habitantes las reconocen por los nombres de las vialidades cercanas: Barranca Emiliano Zapata (que separa a La Era de Chamontoya) y Barranca Magueyes en la Ampliación Tlacoyaque.
La problemática que presentan las barrancas puede analizarse desde diferentes perspectivas. Por un lado, se observa la modificación de las laderas por la presencia de asentamientos humanos, lo que representa riesgos para la integridad de las personas cuando ocurren deslaves y derrumbes debido a las altas precipitaciones. Desde la perspectiva ambiental, los derrumbes también ocasionan el azolve de los cauces y disminuye la capacidad de infiltración de las barrancas.
En el taller de autodiagnóstico, las personas participantes relacionaron las barrancas problemas de seguridad de los puentes y pasos peatonales, zonas con exceso de basura sobre la calle de Arboledas, asimismo identificaron un punto agradable identificado como Mirador en la colonia Tlacoyaque.
De acuerdo con los recorridos de campo, existen rellenos que fueron colocados para realizar vialidades o pasos, como se observó en el límite entre el Suelo Urbano y el Suelo de Conservación en la colonia Tlacoyaque. Debido a esto, el cauce de agua conocido como Arroyo Texcalatlaco (distinto a la Barranca Texcalatlaco) se encuentra entubado a la altura de Arboledas y Emiliano Zapata. En diferentes puntos hay presencia de residuos sólidos y descargas de aguas residuales, tanto individuales de las casas que se encuentran en las laderas, como grandes tuberías de drenaje sanitario de descargas provenientes del sistema de alcantarillado de la zona. Todos los cauces de agua presentan una coloración grisácea y con mal olor, características típicas de una descarga de agua residual, por lo que los efluentes no presentan ninguna característica de agua natural.
Cabe señalar que, con respecto a las barrancas, el PDDU de Álvaró Obregón (2011, p. 148) señala que:
Toda actividad y manejo que en ellas se proponga desarrollar requerirá cumplir con lo indicado en la Ley Ambiental del Distrito Federal vigente. En el cauce y hasta la mitad de la longitud de cada ladera solamente se permitirán actividades de saneamiento y restauración. Cualquier otra actividad o construcción se considera prohibida. En la mitad superior de las laderas sólo se permitirán actividades de bajo impacto ambiental como proyectos de restauración, ecoturismo, educación ambiental y de manejo hidráulico para servicios públicos, previa autorización de impacto ambiental emitida por la Secretaría del Medio Ambiente. En la franja del terreno circundante de protección a las laderas que no exceda del 15% de pendiente, en un tramo de longitud mínima de 50 m de ancho, se considera una zona de protección tanto para la barranca como para la población.
Documentos elaborados por estudiantes de la Maestría en Planeación y Políticas Metropolitanas (generación 2022-2024)