Corridos Tumbados:
¿Influencia o Simple Atracción en la Niñez?
¿Influencia o Simple Atracción en la Niñez?
En un mundo saturado de influencias musicales, los niños a menudo se encuentran inmersos en un paisaje sonoro que puede moldear sus gustos y percepciones de manera sorprendente. Sin embargo, entre los acordes pegajosos y las letras atrayentes, emerge una preocupación creciente: los corridos tumbados en el repertorio de los más jóvenes. Este género, caracterizado por su narrativa sobre el narcotráfico y el consumo de drogas, ha generado un debate sobre el impacto que tiene en la percepción de la realidad y los valores de los niños que lo escuchan.
Foto vía Las Estrellas
Por Camilo Mora Martínez
En el paisaje musical contemporáneo, los corridos tumbados se han convertido en una fuerza imparable que resuena en los corazones y mentes de una amplia audiencia. Con su ritmo contagioso y letras que relatan las historias del mundo del narcotráfico, artistas como Peso Pluma, Natanael Cano, Junior H y grupos como Eslabón Armado y Fuerza Regida (los artistas más escuchados del género según last.fm) han emergido como los íconos de un género que fascina y polariza a partes iguales.
Sin embargo, detrás de la popularidad masiva de estos artistas y sus canciones, se alza una sombra de controversia y debate sobre la naturaleza de su contenido lírico. Los corridos tumbados, a menudo, presentan una amalgama de narrativas que oscilan entre la celebración y la crítica del mundo del narcotráfico.
En las letras de los corridos tumbados, se encuentran versos que elogian la riqueza y el poder asociados con el narcotráfico, describiendo la vida de lujo y excesos de los narcotraficantes como si fueran héroes modernos. A su vez, se narran traiciones y venganzas dentro del mundo del crimen organizado, donde la lealtad es un bien escaso y la violencia es moneda corriente. Las fugas y capturas de narcos se convierten en episodios épicos que alimentan la mitología popular, mientras que las descripciones detalladas de armas y tácticas utilizadas en el negocio del narcotráfico agregan un aura de realismo crudo a estas composiciones.
Compa, me cayó un ángel del cielo
No tiene balas el fierro, ya todas se me acabaron
Ya venimos aquí, en el crucero
Póngase las pilas para que se suba al carro
Ahí dejo peleando a los muchachos
Y nosotros nos pelamos
Pero más allá de la fascinación superficial que pueden ejercer estas historias de poder y violencia, los corridos tumbados también ofrecen reflexiones profundas sobre las consecuencias sociales y personales del narcotráfico. A través de sus letras, se vislumbran los estragos que esta actividad ilícita causa en las comunidades afectadas, así como los dilemas morales y éticos que enfrentan quienes se ven atrapados en su red.
Sin duda el universo de los corridos tumbados es complejo y polémico, ya que se exploran las múltiples facetas de un género musical que, más allá de sus ritmos pegajosos, plantea preguntas incisivas sobre la cultura, la moralidad y la identidad en la sociedad mexicana contemporánea. Por ello, resulta esencial investigar por qué y cómo estos mensajes llegan a los niños y adolescentes, quienes tienen un acceso cada vez más fácil a este tipo de contenidos a través de las redes sociales, plataformas de streaming y su propio entorno.
¿Por qué le gusta a los niños?
Los principales temas que abordan los corridos no son especialmente aptos para un menor, pero aún así les agradan, un ejemplo es Antonio Martínez García, un niño de 10 años, para quien los corridos son un gusto adquirido al igual que para muchos otros niños de México.
“Simón, me gustan los corridos tumbados porque tienen un ritmo bien chido, me pone de buenas y hasta me dan ganas de bailar”, menciona Toño.
Es claro que el ritmo pegajoso que acompaña al tumbado es atrapante, para cualquier persona, incluyendo niños, pero ¿Entienden lo que están cantando? Para eso se le preguntó a Antonio si conocía la canción PRC de Peso Pluma y si sabía que significaban las siglas (Polvo, Ruedas y Cristal).
“Claro que conozco PRC, está bien chida (...) Polvo, Ruedas y también Cristal”, respondió imitando la tonada de la canción.
Pero al momento de preguntarle si sabía lo que era el polvo, las ruedas y el cristal (cocaína, tachas y metanfetamina) no supo responder.
Y bien forrados los paquetes van
No hay pendiente, no puedo fallar
Siempre estoy listo para cruzar
Polvo, ruedas y también cristal
Aunque una gran mayoría de niños consumen esta música, gran parte de ellos no sabe a ciencia cierta de qué trata o de lo que hablan, aún así es preocupante que estén repitiendo letras que hablen de temas tan inflamatorios sin cierta orientación. Para Isabel Molina Nuevo, psicologa egresada de la Escuela Nacional de Estudios Profesionales plantel Iztacala, es un problema, comenta que los niños “comienzan a ver esto con tal diversión (...) que lo hacen parte de su entorno y lo ven con menos dificultades que como lo veían generaciones anteriores”.
También menciona que gran parte de la responsabilidad en esto no es ni de los artistas o los propios niños, “el impacto sería menor si los padres estuviesen muy presentes, en compañía de sus hijos, tratando de ver qué es lo que escuchan (...) lamentablemente nuestra sociedad hoy en día, no es este modelo, la sociedad está muy abrazada a que los roles del papá y la mamá sean únicamente en el trabajo, llegan a sus casas solamente a ver que sus hijos estén dormidos y desconocen lo que hicieron durante todo el día, no se sientan a preguntarles cuales son sus gustos, qué escucharon, qué vieron…”, explicó la psicóloga.
Sin embargo, hay niños que logran identificar los temas que se abordan en el género y que inclusive saben que no son correctos. Uriel Alejandro Cruz Velasco, de 13 años y autoproclamado fan de los corridos tumbados, menciona "me gustan por los tonos y las guitarras (...) los conozco por Rancho Humilde (sello discográfico)" y que al ser cuestionado de si sabía de qué trataban las canciones contestó muy apenado "mmm pues drogas, dinero y groserias".
¿Cómo conocieron los corridos tumbados?
Hablar del blanqueamiento de un género musical suele ser habitual, el tema ya se abordó en su momento con el reggaeton y el boom de artistas como Bad Bunny, pero en los corridos tumbados tampoco es cosa nueva, pues es tema del que la periodista Fabiola Vázquez se había encargado de tocar en su investigación De lo bellaco al modo fresón en la generación del corrido tumbado, donde se explica que la estética del corrido pasó de “protagonistas con camisas variopintas (...) vestían sombreros, pantalones de mezclilla, botas vaqueras” a artistas que visten “ropas holgadas, con sus característicos tenis Nike de ediciones limitadas y las gorras planas que (...) se acercan más a lo que podría vestir un rapero de Los Ángeles que alguien aventurado en un subgénero de los corridos”.
Con este blanqueamiento es como se empieza a dar una popularización del género, que si bien tiene un aire fresco de corridos mezclados con el ton urbano, no se habría dado sin esta nueva capa de pintura.
En la actualidad los corridos tumbados se han convertido en uno de los géneros musicales más escuchados a nivel mundial, no es sorpresa teniendo en cuenta que para finales del año 2023, Peso Pluma se convirtió en el quinto artista más escuchado del mundo, solo por debajo de artistas como Taylor Swift y Bad Bunny, con más de 48 millones de oyentes en spotify, según la plataforma Statista.
Foto vía Statista
Cualquier persona con acceso a internet ha visto algún video al son de este tipo de música, no es raro que el gusto haya llegado a los niños, quienes suelen cantar todo lo que está de moda, ya se vio hace algunos años con el reggaeton y actualmente se ve hasta con la canción de Presidente Máynez, como se aprecia en el siguiente clip.
No es raro tomando en cuenta que para el 2022 en México había poco más de 22 millones de menores de entre 6 y 17 años con acceso a internet, según datos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2022 realizada por el Instituto Nacional de Estadistica y Geografía.
El problema es que este gusto es adquirido por los niños no solo por lo que consumen en las redes sociales, si no también porque es la música que se suele escuchar en su entorno, pues en locales, plazas, casas e inclusive dentro de la misma familia es normal escuchar algún hit de Peso Pluma u otro intérprete del género.
“Conocí los corridos por mi primo mayor, un día vino a la casa y estaba escuchando unas canciones en su celular, me enseñó a Natanael Cano y desde ahí escucho corridos tumbados”, comparte Antonio.
También es pertinente mencionar que ser niño no es sinónimo de seguir modas, el claro ejemplo es Ethan Sánchez Padilla, de 11 años que conoce los corridos tumbados por TikTok. "Hablan de narcos y así (...) no me gustan, se me hacen muy ruidosos", comentó cuando se le preguntó si le gustaban y cómo es que los había conocido.
¿Y qué pasa con las niñas?
El problema con que un niño, una niña o un adolescente escuche este tipo de música es la normalización de sus contenidos: droga y violencia. Pero en el contexto de los corridos tumbados hay otros temas siempre presentes, que aunque no son igual de criticados que los dos anteriores, van de la mano con ellos: el dinero y los lujos. Para Isabel Molina, es un problema grave, menciona que “las niñas adolescentes tienen la idea (...) de que no es necesario estudiar, que es mejor buscar el tener una pareja que sin importar a que se dedique pueda complacer sus deseos (...) piensan que involucrarse con estos chicos aún cuando se dedicaran al narcotrafico, no importaría si al final sea el que les proporcione una casa enorme. Eso es lo que las chicas tienen hoy en mente, pero lo tienen justamente porque las letras de estos corridos es a lo que te incitan”.
Este fenómeno de pretender ser pareja de un narcotraficante es algo que inclusive ha sido tendencia en lo que va del año, a este “trend” se le conoce como “Mob Wife Aesthetic” (o Estilo de la Esposa del Mafioso, en español) que consiste en querer vestir como la pareja de algún mafioso o narcotraficante, con abrigos de piel grandes y vistosos. El problema con esta tendencia, con querer ser lo que propone, es que siempre se centra en los lujos y la excentricidad y, deja de lado toda la violencia que sufre una mujer en esa posición, el aislamiento que tiene del resto del mundo y que si salen de esa relación muchas veces es solo para perder la vida.
Lo curioso es que en muchos medios se busca romantizar este tipo de modas, un claro ejemplo es Vogue México, que inclusive lo adorna como una moda empoderante o al menos así lo explica la escritora Francesca Faggani en su articulo Mob Wife aesthetic: El significado de esta tendencia y cómo llevarla en 2024.
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¿Deberían de ser prohibidos los corridos tumbados?
Sin duda es un género controversial, pero que muestran una perspectiva distinta de la música y de la sociedad. Su prohibición sería la censura de un tipo de música, que si bien toca temas que no debería de escuchar todo el público, también tiene muchos otros que no tienen nada de malo, como amor, desamor, superación y amistad.
Con esto te dejo claro que
En la vida solo habrá una mujer
Que ame y cuide por siempre de mi corazón
Y esa solo serás tú
Por siempre, mi amor
Una correcta orientación a los menores sobre los temas que abordan los corridos tumbados sería lo más adecuado. La psicóloga Isabel Molina comenta al respecto “los adultos ya tienen una concepción del mundo exterior, saben las implicaciones de cada uno de estos afectos, como el sexo, el alcohol y las drogas, los niños no. Los niños ni siquiera tienen la información básica cuando ya están repitiendo cosas que comúnmente ni siquiera tienen el alcance para comprender y si a eso le sumamos la nula información por parte de la familia se vuelve un poco caótico…”
Los corridos tumbados, en su esencia, reflejan las realidades de la sociedad mexicana contemporánea, mostrando tanto sus luces como sus sombras. Son un reflejo de las experiencias y vivencias de un segmento de la población que, aunque controversial, merece ser escuchado y entendido en su contexto adecuado. Prohibirlos sin más podría ser contraproducente, ya que podría alimentar su atractivo entre los jóvenes al convertirlos en algo prohibido y tabú.
En cambio, una orientación adecuada por parte de los padres, podría ser la clave para que los niños y adolescentes puedan disfrutar de la música sin caer en la normalización de temas nocivos. Fomentar un diálogo abierto y honesto sobre los contenidos de estas canciones, proporcionando información sobre sus implicaciones y consecuencias podría ser una buena manera de abordar los corridos y así evitar la prohibición, que sería como tapar el sol con un dedo.
En última instancia, los corridos tumbados, como cualquier forma de expresión artística, pueden ser una herramienta poderosa para la reflexión y el entendimiento, siempre y cuando se aborden con sensibilidad y discernimiento. La clave está en encontrar el equilibrio entre la libertad creativa y la protección de los valores y la integridad de las generaciones futuras.