La farmacoeconomía no busca "lo barato" sino la mejor relación entre costos y consecuencias, siempre frente a una alternativa.
El tipo de análisis lo decide cómo se mide el resultado: iguales (minimización), unidades clínicas (costo-efectividad), calidad de vida (costo-utilidad) o dinero (costo-beneficio).
Los resultados dependen de supuestos (qué costos incluyo, qué probabilidades uso), por eso el análisis de sensibilidad es obligatorio en un estudio serio.
Los estudios de utilización siguen al fármaco después de comercializarlo y se complementan con farmacovigilancia.
Como futuros médicos, cada prescripción es una decisión de asignación de recursos.