Pastorear en Huesca - Resultados 2, 4
26 de septiembre de 2021
Esta experiencia se llevó a cabo durante el puente de octubre, cuando me fui a Huesca a una casa rural alquilada. La persona que nos alquilaba la casa se llevaba muy bien con mis padres, tenía un padre que se dedicaba al mundo de los animales, en concreto las ovejas. Uno de esos días en el puente pasamos a saludar y vimos al señor sacar las ovejas, y fue ahí cuando le propuse ir a acompañarle al día siguiente o cuando él estuviese disponible.
Así fue al día siguiente que a las 2 de la mañana, justo después de comer me acerqué para comenzar mi experiencia.
Caminamos un rato por una ruta de la montaña hasta que las ovejas se empezaron a desviar por sendero natural y las seguimos. Estuvimos caminando por montaña casi dos horas siguiendo a las ovejas hasta que ellas nos condujeron siguiendo su propia ruta a un descampado muy grande donde pasamos el resto del viaje. Mientras las ovejas comían el pastor y yo nos sentamos, y al cabo de un rato comenzamos a charlar. Ya atardeciendo, tres horas después de haber llegado ahí nos marchamos antes de que anocheciera del todo y llegamos a la casa del pastor, donde me invitó a tomar algo hasta que llegase mi familia.
Creo que esta experiencia estuvo muy presente la Acción, ya que estuvimos hasta dos horas caminando por la montaña al aire libre para fortalecer nuestra salud y para que las ovejas estiraran las piernas.
De entre los 7 objetivos que hay tras una experiencia o proyecto CAS, creo que conseguí dos de ellos, el 2 y el 4:
En el objetivo 2 afronté varios desafíos. Uno de ellos fue el estar tanto tiempo perdidos en la montaña, atravesando campo puro y pinchándome con todo tipo de plantas. El segundo desafío fue el de la comunicación, ya que me pasé 5 horas con casi un desconocido, el cual le rodeaba un mundo totalmente distinto al mío; y aunque al principio no hablamos casi nada, creo que finalmente me vi presionado por mi mismo y entablamos una conversación que fue sacando muchos temas y duró hasta la vuelta.
Siempre mantuve mi compromiso con la experiencia, debido a que en cualquier momento le pude haber dicho al pastor que me volvía, hasta el me propuso que en cualquier momento podía volver. Aún así decidí estar las 5 horas junto a las ovejas y el pastor.
En esta experiencia he aprendido mucho del pastor y todo su mundo en general. Antes pensaba que ese oficio era fácil y sencillo, y que los que se dedicaban a ello era gente de pueblo con muy poco conocimiento que no les quedaba otra que meterse en ese oficio que simplemente les venía de herencia.
Después de esta experiencia y gracias a haber hablado con él durante ella, he descubierto que aunque desde un inicio sus estudios no fueron los mejores, su conocimiento en el mundo agrícola y natural es muy amplio. Con esto me refiero a que, por ejemplo, se sabía todos los tipos de plantas que nos rodeaban por el camino, y conoce el instinto de las ovejas cómo sí fuese el suyo mismo, sabiendo cómo se encuentran simplemente gracias a cómo reaccionan. Sí el rebaño se mueve y hay una oveja que se queda sentada, significa que está enferma. También era capaz de reconocer sí habían pasado jabalíes por la zona y hace cuanto dependiendo de la marca.
Yo pensaba que todos los pastores no tenían aprecio por los animales que cuidaban, que para ellos eran sólo comercio, pero al menos este no; este pastor los valoraba no sólo cómo comercio, sino cómo animales de verdad.
Esta actividad ha tenido mucho valor para mi y estoy arrepentido de haber pensado durante toda mi vida una idea errónea sobre este oficio.