En Colombia, el 40% de las mujeres será víctima de algún tipo de violencia de género a lo largo de su vida. Las niñas representan el 73% de las mujeres abusadas sexualmente en el país. Estas estadísticas empeoran por el lado Pacífico colombiano donde, a raíz del conflicto armado y la guerra contra las drogas, la violencia contra las mujeres ha sido perpetuada por todos los actores del conflicto armado, quienes ejercen la violencia de género como una práctica habitual, extensiva, sistemática e invisible.
Colombia tiene leyes fuertes contra la violencia de género. No obstante, poco se sabe sobre cómo las mujeres afrocolombianas e indígenas perciben la seguridad en sus propias comunidades o sobre sus ideas acerca de cómo prevenir la violencia de género. Incluso, se desconoce cómo la violencia de género esta relacionada con su entorno natural o con la degradación ambiental del mismo; o cómo desarrollar la capacidad de las mujeres como lideresas sociales y ambientales en una sociedad dominada por hombres.
En efecto, el rol de las mujeres afrocolombianas e indígenas en la prevención de la violencia de genero y en mejorar la seguridad en sus territorios no se está avanzando.
El objetivo principal de este proyecto es apoyar el rol de las mujeres afrodescendientes e indígenas del país como agentes activas de paz, seguridad y gobernanza, permitiéndoles articular su percepción de seguridad, violencia y prevención del abuso en sus comunidades, así como ayudarles a desarrollar su capacidad de participación política y cívica. Adicionalmente, este proyecto les proporcionará herramientas que les permitirán tomar decisiones informadas sobre los problemas cruciales que afectan sus vidas, para que de esta manera puedan impulsar un cambio social que conduzca a la creación de ciudades seguras e incluyentes para todos los géneros.
Este proyecto se implementará en las ciudades de Quibdó (Chocó) y Tumaco (Nariño), localizadas en el Pacífico colombiano. Estas dos ciudades han sido particularmente afectadas por la violencia en Colombia. Tumaco tiene la tasa de homicidios más alta del país, alcanzando 70 muertes por cada 100.000 habitantes; y además produce el 80% de la coca que sale del país. El 10% de los 7.4 millones de desplazados internos en Colombia son afrocolombianos, principalmente de esta región.
Quibdó, la capital del departamento del Chocó, ha tenido un aumento sin precedentes en los niveles de violencia. En el pasado, se llegaron a registrar 94 homicidios por cada 100.000 habitantes. En esta ciudad hacen presencia diferentes grupos armados al margen de la ley y su población ha crecido considerablemente en los últimos diez años.