Partimos con la certeza —casi una promesa— de que todo iba a salir bien. La misión sanitaria a Senegal nació así, con una mezcla de profesionalidad templada por la emoción: Manolo, María y Alberto, médicos de adultos; Raquel y Marisa, pediatras; Cristina, enfermera y coordi-nadora de la misión; Mar, María y Nieves, enfermeras de combate; Alfredo y Hugo, que traen la lógica ordenada de la logística y la informática. Un equipo que conjuga madurez y juventud, experiencia acumulada y energía nueva. Nada puede salir mal, pensamos, cuando se juntan manos que saben y corazones que quieren.
En el embarque se sumó Amparo, socia de Yakaar, con la intención de colaborar en un orfanato de Casamance. La imagen del grupo terminó de formarse entre saludos, maletas y cafés apresurados: veníamos de La Coruña, Soria, Valencia y Madrid, unidos por un propósito.
El primer reto real fue material: diecinueve bultos, algunos de más de treinta kilos, cargamento esencial para los días venideros. Familiares y amigos pusieron coches y empujaron carritos; Iberia, con donaciones que no supieron de papeles, permitió que todo viajara sin incidencias. En el avión, la tripulación, amable y paciente, nos permitió asomarnos a la cabina y entender aquel curioso latido de un vuelo hacia la esperanza de mucha gente.
Dakar nos abrió la puerta con su calor y sus esperas. La inmigración fue larga; la cinta de equipajes, cruel: faltaban cuatro cajas y la maleta de Amparo. La fila hacia la oficina de reclamaciones se alargó como una pequeña prueba de paciencia colectiva. Mientras, Alfredo, que desde el primer momento respiró solución, encontró una puerta a la pista y, tras ella, los bultos perdidos.
La imagen de los seis carritos cargados de esperanza, avanzando hacia la aduana, es una de esas fotos mentales que quedan: permisos en mano, sellos que hablan de burocracias amigas, y la figura serena de Ambrosio , Mor y Khalifa que nos esperaban en el aeropuerto.
La noche nos acogió en Mbour, en el hotel Blue África, con el cansancio pegado a los músculos y la curiosidad a flor de piel. Y entonces vino la ruta verdadera: más de once horas sobre un paisaje que se vuelve país, de Mbour a Mako, hasta el eco-campamento Badian, la puerta a Kedougou y al País Bassari. El viaje por carretera no fue mera transición; fue introducción: aldeas que parecían detener el reloj, árboles que vigilaban el paso, mujeres que cargaban la cotidianeidad en la cabeza, y niños que miraban con la directa franqueza de quienes ven poco y preguntan mucho.
Nos esperan dos semanas intensas. Cinco puestos de salud —Dindefelo, Afia, Nenefessa, Thiabedji y Bandafassi— serán el escenario de la tarea: consultas que curan y consuelan, pequeñas intervenciones, soluciones, consejos y escucha.
Cada nombre de lugar es ya una promesa de historias: rostros que se cruzarán con los nuestros, lenguas diferentes que nuestros traductores interpretan, proble-mas concretos que exigirán soluciones sencillas y humanas.
La crónica de una misión no es sólo la sucesión de actos; es el registro de una tensión entre la planificación y lo impre-visible, entre la generosidad técnica y las sorpresas del terreno. Aquí, ese pulso late en cada anécdota: la maleta extraviada y recuperada, la fila en inmigración, la mano que a última hora encuentra la salida. Pero late también en lo silencioso: en la paciencia de Cristina, en la risa de Mar y Raquel al bajar del coche, en la sorpresa de Maria, Alberto, Hugo, Marisa y Maria, en la serenidad de Manolo, Nieves y Alfredo y en la mirada contenida de Amparo al pensar en los niños de Casamance.
Partimos con una certeza que es también desafío: la experiencia es vasta, el equipo es buenísimo, pero la realidad tiene sus propios ritmos. Y quizás en ese desajuste —en el que se mezclan la fatiga del viaje y la intensidad del encuentro— radica la mejor esperanza de la misión.
Porque más allá del material y de los horarios, lo que queda es la presencia: personas dispuestas a escuchar, manos que alivian, rutas que acercan. Dos semanas por delante para comprobarlo, para aprender, para dejar algo útil y volver con las manos llenas de historias.
Así, con la noche africana cerrando como un telón cálido sobre Mbour y la carretera esperándonos al alba, el equipo se prepara. Y mientras el eco-campamento Badian aparece en el horizonte como una promesa, la misión comienza: sencilla en su propósito, compleja en sus detalles, humana en su tejido. Nos acercamos al rio Gambia y vemos a las mujeres lavando. Al día siguiente llegamos a Dindefelo visitando la famosa cascada y empezamos a montar la consulta. Descargamos, limpiamos y empezamos con los triajes.
El equipo de pediatría no deja de ver niños : medir, pesar, realizar test de anemia y en esta campaña vamos a implementar un estudio de diagnóstico y tratamiento de la anemia falciforme discriminando niños de 0 a 5 años y de 6 a 14 años para el informe de la OMS sobre el estado nutricional infantil de esta región tan deprimida.
Con los proyectos de las huertas se nota mejoría en este aspecto, por cierto las huertas están esplendorosas y muy bien cuidadas por Aliou y la cooperativa de las mujeres del poblado.
Nuestro camino continúa en febrero y siempre hay una razón por la que las cosas suceden...
EQUIPO ADULTOS
Médicos:
Manuel Iglesias Pin
María Merlos
Alberto Rico
EQUIPO PEDIATRÍA
Pediatras:
Raquel Muñoz
M. Luisa Serrano
EQUIPO ENFERMERÍA
Enfermeras:
Mar Cinjordis
Cristina Relaño
Nieves Azuara
María Jurado
Seguimiento enfermería
Sonia Pales González
Inmaculada Sánchez Verdú
EQUIPO APOYO
Logística e informática:
Alfredo Rodríguez Plaza
Hugo Iglesias Murias
Personal de apoyo:
Demba, Ambrosio, Khalipha y Mor
Traductores: Arouna Ibel, Arouna Bandafassi, Mamadou Lande, Moussa Landieni y Tapha Thiancoumalal
Campamento: Hassanatou y Marème
y el personal de los distintos centros sanitarios visitados
Y continuamos con la crónica de la misión sanitaria al País Bassari 2026.
En el boletín anterior relatábamos el encuentro del aeropuerto, la llegada a Dakar, la “pérdida de 4 cajas y una maleta” el larguísimo viaje por carretera hasta hacer noche en el eco-campamento de Badian y al día siguiente la llegada a Dindefelo, el primer poblado donde pasamos consulta. Después de visitar la famosa cascada (un poco de turismo de aventura para relajarnos del viaje) empezamos a montar la consulta en el centro de salud.
Todas las consultas van a tener el mismo formato: 2 consultas de pediatría, 2 consultas de adultos, sala de curas, sala de electros/eco/optometría, zona de triaje y zona de toma de datos estadísticos. Según sean las dimensiones de los puestos de salud visitados, nos iremos adaptando a los espacios disponibles.
El inicio de la actividad asistencial en Dindefelo ha dejado sensaciones muy positivas, destacando la limpieza y el mantenimiento de las infraestructuras. El centro se encuentra bastante limpio, los carteles que pusimos en años anteriores sobre higiene y no tirar basura al suelo estaban todavía pegados en las paredes y parece que van surtiendo efecto. Nos viene a visitar el Alcalde y una comisión de mujeres para agradecernos lo que estamos haciendo por la región.
Se atendió a una señora que había dado a luz la noche anterior y las pediatras hicieron una revisión al neonato. Curioso fue ver como un familiar de esta señora lavó con agua y jabón al recién nacido dentro de un cubo con agua fría y frotándole con las manos. El enfermero se mostró muy interesado en el nuevo procedimiento que estamos implementando en la zona sobre la detección de la anemia falciforme. Se diagnosticaron varios niños y el enfermero nos pidió los datos de los familiares para hacer el seguimiento. Se nota una mejoría sanitaria ya que han hecho una gran sensi-bilización con el tema de la alimentación, y la huerta está funcionando muy bien. Fuimos a visitarla en compañía de Aliou, gestor de la huerta, y estaba esplendorosa. Nos llevamos una gran alegría.
Hoy hemos empezado los talleres de higiene de manos y lavado de dientes asistiendo, con Mar de monitora y Alfredo de logística, a la escuela local. Hemos impartido el taller en dos clases con unos cien niños y para practicar hemos repartido cepillos y pasta de dientes a toda la clase. La experiencia ha sido muy divertida y los niños parecen haber disfrutado con la misma esperando que integren en su vida el lavado de dientes y manos. Alfredo también se encarga de comprobar y acoplar gafas de presbicia y de sol, sobre todo a personas muy mayores.
Los datos numéricos de Dindefelo son: 161 adultos atendidos, 107 niños de los cuales 59 eran menores de 5 años y 53 prácticas de enfermería (electros, ecos, curas, vías, M IV). Total 268 pacientes atendidos. Se detectan 4 niños con una hemoglobina grave.
Cabe reseñar que el campamento de Dindefelo es el PEOR de todos los que hemos tenido. No había agua y estaba muy sucio. Las cabañas y sus enseres estaban cochambrosos. En la zona común no había toma eléctrica para recargar los móviles (los cargábamos en el puesto de salud) y tampoco funcionaba la nevera. A la hora de cenar, que es el tiempo donde charlamos y ponemos en común nuestras impresiones, no era posible hacerlo con una gacelle fría.
Después de recoger en Dindefelo, empezamos ruta hacia Afia-Thiabecare. El ritual ya lo tenemos muy ensayado, limpieza, reparto de espacios y montar las consultas. Hay un problema importante de espacio ya que el puesto de salud sigue estando ocupado por paneles solares y baterías que están “almacenadas” desde hace 2 años y provienen de alguna donación. A pesar de los problemas de espacio logramos acoplarnos y empezar las consultas sin ninguna novedad. Se atiende a una niña con quemaduras de tercer grado en una pierna, producidas al caérsele una salsa que estaba hirviendo mientras cocinaba. Se inicia un sistema de traslado de esa niña a los poblados donde seguiremos con las consultas y la iremos curando en los días siguientes. Este procedimiento lo coordinan nuestros traductores, que alguno de ellos son del mismo poblado que la niña.
Volvemos a repetir la sesión de higiene de manos y bucal en la escuela local con el equipo habitual formado por Mar y Alfredo. Repartimos los cepillos y pasta de dientes. Los niños se lo pasan estupendamente y esperemos que aprendan algo.
En el campamento de Tako Mayo estamos mucho mejor que en Dindefelo. Hay agua corriente que se agradece y la comida está bastante bien. Hay una noche especial, celebramos el cumpleaños de Raquel. Gran fiesta amenizadas con las niñas que están aprendiendo costura en el atelier que tiene Alpha en su campamento ya que cantaron y bailaron y claro ante esa muestra de alegría terminamos TODOS cantando y bailando.
Gran cena y estupenda tarta de cumpleaños “customizada” con nombre y velas con años. Noche muy divertida.
https://youtu.be/uw7sYiT8Swc?si=m0lp5ozoDj70XzYr
Los datos numéricos de Afia son: 156 adultos atendidos, 80 niños de los cuales 43 eran menores de 5 años y 45 prácticas de enfermería (electros, ecos, curas, vías, M IV). Total 236 pacientes atendidos. Se detectan 2 niños con una hemoglobina grave.
Nos trasladamos a “nuestro campamento” en Bandafassi. Ya se puede decir que estamos en casa y es donde dormiremos el resto de los días que nos faltan. Es el campamente de Yakaar África y este año hay novedades. Han hecho un sondeo y pozo nuevo con motor y paneles, así NO faltará el agua. Han ampliado con una construcción nueva con dos habitaciones y baño para los traductores. Hay una nevera nueva .El año que viene, Demba nos ha dicho que mejoraran los baños de todas las cabañas. Por eso digo que ya nos sentimos como en casa.
El siguiente puesto de salud es el de Nenefessa.
Pasamos consulta en un antiguo hospital construido por la mujer del anterior presidente de la república. Las instala-ciones en su día debieron ser magníficas. Hay un montón de edificios pero que están en un estado ruinoso. Ya el año pasado tuvimos que optar por el edificio que tiene agua y no tenía luz.
La novedad de este año es que por iniciativa nuestra se tira un cable eléctrico desde el edificio que tiene luz (y no agua) y así podemos tener nosotros también luz. Luego con regletas y alargadores solven-tamos el problema. Imaginación hispana. Los habitantes ya se han acostumbrado a nuestra presencia anual y ya no están tan caóticamente organizados como el año pasado. Como en el poblado anterior nos encontramos tasas de anemia muy altas. Se atiende a una niña con una osteomielitis en el brazo izquierdo a la que se deriva al hospital. Una vez más Alpha Yaya hace su magia y la niña actualmente se está recuperando magníficamente. Las pedía-tras sacan un cuerpo extraño en un oído de una niña que vino a la consulta refiriendo falta de audición.
https://youtube.com/shorts/Ig2ivkyXpFE
Se siguen haciendo los talleres de lavado de dientes y manos. Se reparten gafas de sol y de presbicia.
Los datos numéricos de Nenefessa son: 328 adultos atendidos, 222 niños de los cuales 93 eran menores de 5 años y 66 prácticas de enfermería (electros, ecos, curas, vías, M IV). Total 550 pacientes atendidos. Se detectan 8 niños con hemoglobina grave.
Seguimos con nuestra ruta y empezamos a pasar consulta en Thiabedji que es probablemente el poblado más grande de todos los que visitamos. Llegamos al poblado con mayor tasa de anemia y gran desnutrición. Aquí el enfermero local, nos recibe desde el primer momento y se mantiene atento a todo lo que le queramos pedir, es el más colaborador de todos los enfermeros jefes de puesto de salud que hemos visitado hasta la fecha y se muestra muy interesado en el protocolo de la anemia falciforme. Se nos presenta un adolescente con una osteomielitis grave en una pierna y que se deriva al hospital. En el hospital se le opera y gracias a Alpha Yaya, el magnífico enfermero y contacto que tiene Yakaar África para los casos derivados, estamos infor-mados sobre su evolución. Es nuestro “conseguidor” ya que igual atiende nuestras derivaciones al hospital como que se encarga de comprarnos la medicación que nos haga falta.
Los datos numéricos de Thiabedji son: 237 adultos atendidos, 174 niños de los cuales 87 eran menores de 5 años y 40 prácticas de enfermería (electros, ecos, curas, vías, M IV). Total 236 pacientes atendidos. Se detectan 10 niños con hemoglobina grave.
El siguiente y último puesto de salud es el de nuestro pueblo Bandafassi.
Nos instalamos en la maternidad. Todo está limpio y es sencillo el reparto de espacios. En Bandafassi todo es mucho más ordenado, acuden a la consulta muchos amigos y conocidos como Alpha y su mujer o la familia de Arouna de Ibel con su madre su esposa, su hermana y su hijo, el pequeño Ibou. Se les revisa y están todos bien. Eso sí mantiene la costumbre del lugar de llevar a los niños pequeños muy abrigaditos.
A destacar que se han visto a varios niños muy desnutridos por diferentes razones de otros poblados a los que se les compra leche de fórmula adecuada a su edad con los biberones y tetinas correspondientes.
Aquí coincidimos durante tres días con la ONG de Eli y Carles “Yimbe Bassari”. Inma y Sonia, enfermeras de la ONG, van a estar varias semanas por la zona haciendo seguimiento a los pacientes tratados que así lo requieran.
Hicimos una visita a la familia de Ousmane (paciente tratado en España) y vemos su flamante motocarro con el que se gana la vida, donado por socios de Yakaar África.
Nos despedimos con pena de Bandafassi. Nuestro campamento, muy básico, constituye un lujo por estos lares. Nuestras Marème y Hassanatou, nos han tratado, como siempre de maravilla. Hemos comido de lo que no se acostumbra en la zona, pescado, buñuelos, espaguetis o tortilla de patatas, siempre deliciosamente cocinado y preparado. Os vamos a echar de menos. Y solamente nos queda deciros a todos los componentes de la misión:
GRACIAS POR VENIR
Este informe pretende ser un reflejo de aquello que pudimos tratar, seguir y calmar en nuestra misión en País Bassari.
Lo cuento desde la perplejidad que supuso para mi el contacto con un país y un continente nuevo y una manera de vivir tan sencilla y diferente.
Lo primero que quiero recalcar es que todo era fácil para los que íbamos por primera vez, la perfecta organización de Alfredo y Cristina hizo que el stress inicial de recordar dosis, pensar en patologías tropicales o explorar a pacientes de raza negra, con escasos medios no fuera tan traumático, las infraestructuras, desde alojamiento, comi-das, traductores, material, estaba todo per-fectamente organizado con lo cual te permitía centrarte en lo que tú podías hacer como sanitario y si surgía cualquier impre-visto sabías que ellos lo resolvían rápida-mente como si fuera sencillo.
La posibilidad de tener medición de Hemo-globina (Hgb), pulsioximetría, ECG e incluso ecógrafo nos acercaba un poco a nuestra manera habitual de trabajo y el apoyo de los compañeros que ya conocían el terreno inestimable, en mi caso tanto Nieves como enfermera neonatal “todo terreno” y Raquel pediatra, que con su tranquilidad, sentido pragmático y apoyo casi maternal me sostuvieron en todo momento.
La capacidad de Alfredo de liderar un equipo, valorándonos a cada uno, hizo que nos sintiéramos parte de algo muy especial.
Las patologías que vimos en muchos casos estaban derivadas del estilo de vida con una higiene muy diferente a la nuestra, la dermatología (a otro lado del wasap teníamos a la Dra. Minia Campos que desde el HGU Gregorio Marañón de Madrid nos ayudaba con algunos diagnósticos) copaba gran parte de las consultas (tiñas, sarna, eccemas muchos sólo por sequedad, dermatitis atópica, psoriasis) algunos complicados con infecciones por gérmenes de la piel (impétigos, celulitis, osteomielitis).
De estos último tuvimos que tratar a un niño con una celulitis en la pierna con antibiótico intravenoso y curas locales que María y Mar hacían con sumo cuidado, otra niña con osteomielitis fue un caso trágico porque una fractura mal consolidada se había infectado, el apoyo de Alpha Yaya en el hospital del Kedougou nos permitió trasladarla allí para confirmar la sospecha con RX.
Siguiendo con lesiones en la piel, al igual que el año pasado tuvimos una quemadura extensa en la pierna de una niña (ellos cocinan en cuencos puestos al fuego directamente en los patios de las casas, que en ocasiones accidentalmente se vuelcan en los niños). Vino con el tratamiento tópico que había realizado con Azul de Metileno (colorante que al teñir toda la superficie quemada hacía difícil valorar) se improvisó una sala de sedoanalgesia y con la monitorización que nos permitía un pulsioxímetro y el material de carro de parada a mano, fuimos titulando analgesia con Cloruro Mórfico y sedación con Midazolam durante 2 horas y media que duró el desbridamiento y curas de la quemadura; esta niña nos siguió durante los distintos puntos de ayuda que establecimos y cada 2 días se repitieron las curas magistrales por parte de Mar y María, y luego Sonia e Inma, volun-tarias que estarán en País Bassari más de un mes, seguirán valorándola.
El otro gran bloque de patología en niños era oftalmológico (la Dra. Pilar Merino de HGU Gregorio Marañón también nos apoyó con sus conocimien-tos) las conjuntivitis con patologías oftalmológicas que en nuestro país se ven con más edad, derivadas en gran medida por la exposi-ción al sol y la tierra seca, así diagnosticamos pteri-gión, cataratas, detectamos 2 niños con probable ceguera que se derivaron gracias a Yakaar África para valoración oftalmológica.
La detección de patología de pared abdominal era muy frecuente, muchos niños con diástasis de rectos y hernias de diferentes tamaño y localizaciones (umbili-cal, escrotal) que fueron derivados para priorizar en su tratamiento quirúrgico por otras misiones.
El tratamiento odontológico era otro de los bloques de derivación, siendo la prevención el caballo de batalla.
A nivel Cardiológico, casi todos los niños tenían soplos cardíacos, la anemia, en muchos casos la fiebre los hacía muy audi-bles, este año se contaba con un dispositivo de ECG portátil muy eficaz y sencillo el Kardia Mobile 6L que nos permitió realizar ECG de cribado (el ECG convencional también disponible lo realizamos en los que sospechamos patología clara) y con el ecógrafo descartar cardiopatías severa, una niña fue derivada por sospecha de Miocardiopatía hipertrófica, de nuevo un cardiólogo, Enrique Maroto nos apoyaba desde España.
El programa de renutrición ya establecido otros años, nos permitió administrar bibero-nes y fórmula adaptada a 3 lactantes, uno de tan solo 2000 gr de peso que fueron tutelados por dos de nuestros traductores (eran de sus aldeas) con la pauta de alimentación. Sonia e Inma realizarán un seguimiento del peso para seguir una pauta de aumento del aporte calórico en función de la nutrición.
Y como novedad y con gran éxito, se llevó a cabo el programa de Detección de Anemia de Células Falciformes. Silvia Caballero en colaboración con hematología lo elaboró, Patricia completó unos algoritmos de actuación sencillos y prácticos y se inició la detección de genotipo de Hemoglobinas (Hgb) en todos los niños con anemia ( Hgb <10 gr/dl), Cristina lideró la determinación y registro de Hgb SS, SC, las patológicas y de SA, los portadores. De un total de 165 ( 162 niños y 3 adultos) determinaciones se diagnosticaron 10 niños y una madre con Anemia de Células falciforme (o Drepanocitosis), y de ellos 3 tenían criterios ( Hg <7 gr/dl) , otros dos con Hgb de 7,1 y 7,3 gr/dl que también incluiremos en el tratamiento con Hidroxiurea y Penicilina, unos medicamentos muy baratos, ninguno de ellos cura este tipo de Anemia pero si disminuye la complicaciones de desnutrición de la misma (crisis de dolor, infartos, fatiga, infecciones por gérmenes encapsulados). En este programa Alpha Yaya, de nuevo, fue nuestro pilar, las fichas de los pacientes con el diagnóstico en su poder, él organizará al final de la misión una reunión con los padres para explicarles la enfermedad (con el traductor les explicamos de forma sencilla en qué consistía la enfermedad y el tratamiento), la ventaja del tratamiento y asegurarse del cumplimiento del mismo, ya que supone tomar medica-ción 2 veces al día de forma ininterrumpida.
Comentamos entre los pediatras y enfer-mera neonatal lo interesante que sería la formación a matronas del “piel con piel” y amanto precoz, estos protocolos aparecían reflejados en sus cartillas maternales y en póster en los consultorios, sin embargo, no se realiza; pudimos ver un recién nacido que no fue alimentado por la madre hasta las 12 horas de vida, previo baño a conciencia en un barreño.
Por último, quería destacar también una niña de 2 años con quemaduras en los pies que acudió en Afia. Mar y María realizaron un increíble trabajo de curas secuenciales que se prolongaron hasta nuestra estancia en Bandafassi y que podrán continuar Sonia e Inma, las dos enfermeras que se nos unieron en los últimos días y que nos han permitido realizar seguimiento de varios casos.
Hemos podido constatar la fortaleza de este pueblo que tan agradecido es a una intervención a tiempo por muy pequeña y puntual que pueda parecer. Cómo nuestra actuación cambiará sus vidas no lo podemos medir, pero si podemos saber cuántos niños hemos podido revisar, si tenían anemia o no, si su estado nutricional era adecuado o no e, incluso, si evolucio-naron bien aquellos que se trasladaron al hospital. Realmente los números no son importantes paras nosotros, lo importante es saber que estuvimos en el lugar y en el momento adecuado para todos aquellos a los que pudimos prestar asistencia.
La misión sanitaria la realizamos en diferentes puestos de salud de varios poblados (Dindefelo, Afia, Nenefessa, Thiabedji y Bandafassi.
Durante nuestra estancia atendimos a un total de 1.101 adultos (mayores de 14 años) tanto mujeres como hombres. Entre las patologías más frecuentes que pudimos atender en la población destacan:
dolor osteomuscular derivado sobre todo de los trabajos que requieren gran sobrecarga muscular.
patología ocular: cataratas y pterigión debido a gran exposición solar. Hemos podido derivar también a los pacientes sugestivos de intervención por parte de oftalmólogos.
patología ontológica: caries, boca séptica, raíces dentales incarceradas. A parte de poner tratamiento para tratar los síntomas agudos, también hemos podido derivar para valoración por odontólogos.
anemia multifactorial derivada de la dieta con bajo contenido de hierro, parasitosis intestinales, sangrados menstruales en mujeres sin tratamiento etc.
hernias inguinales, inguino-escrotales, umbilicales y abdominales en general sin grandes complicaciones, pero de muy gran tamaño. Hemos tenido la opor-tunidad de poder registrar a los pacientes sugestivos de intervención para derivarlos a próximos proyectos de cooperación en los que se incluye la cirugía menor.
Respecto a patología más urgente hemos atendido sincopes, taquicardias etc. que hemos estabilizado con la medicación y los medios que teníamos (realización de ECG, ecografía, canalización de vía venosa periférica cuando ha sido necesario).
Respecto a patologías crónicas, la gran dificultad la hemos encontrado en el seguimiento en la población que hemos atendido porque no tienen medios para llevar un control y medicación crónica. Sobre todo, hemos atendido hiper-tensos y DMII descompensados con controles de tensión arterial y glucemia muy elevados. Nuestra aportación aparte de dar la medicación para unos meses y estabilizar cifras en momento de la consulta ha sido educación sobre alimentación y hábitos e importancia de llevar un control en su patología.
En resumen, hemos visto patología muy diversa que refleja los hábitos, trabajos y cultura de la población que hemos atendido durante la misión sanitaria en País Bassari.
El equipo de enfermería de la misión al País Bassari de 2026 ha estado compuesto por Nieves Azuara, Mar Cinjordis, María Jurado y Cristina Relaño. Hemos atendido pacientes en los mismos centros de salud que años anteriores, Dindefelo, Afia, Nenefessa, Thiabedji y Bandafassi.
La presencia y colaboración de los enfermeros titulares de los centros de salud ha sido variada. A reseñar la de los enfermeros de Dindefelo y Thiabedji y del ayudante de enfermería Moussa de Baraboy, poblado cercano a Thiabedji, que volvió a trabajar con nosotras con gran interés.
A destacar la ayuda y colaboración de Alpha Yaya, enfermero becado por Yakaar África, que trabaja en el hospital de Kedougou. Se ha ocupado de recibir a los pacientes que hemos tenido que derivar al hospital de forma urgente o bien que los atiendan cuando llegan si él no está; nos ha mantenido informados de su evolución y remitido el resultado de las pruebas que se les ha realizado; además se ha ocupado de comprar las medicinas que se nos han ido terminando.
Su disposición y gran profesionalidad le convierten en una persona imprescindible para la buena marcha de la misión.
Hemos atendido un total de 1824 pacien-tes de los cuales 723 fueron niños y 1.101 adultos. En el triaje de niños se les pesa, talla, se mide el perímetro braquial, se toma la temperatura y se hace una hemoglobina. Si tienen fiebre se realiza un test de malaria. Este año ninguno ha dado positivo. Igual que en años anteriores hemos curado heridas de alta complejidad desde quemaduras, caídas y accidentes de trabajo hasta heridas cronificadas.
El total de curas ha sido de 102, algunas de ellas al mismo paciente. Destacamos las realizadas a una paciente de 3 años que acudió al centro de salud de Afia con quemaduras de 3º en una pierna. Hubo que hacer las curas con sedación y analgesia intravenosa. Fue necesario repetirlo en varias ocasiones por lo que fuimos citando a la niña, con su madre, en los siguientes centros de salud, con la dificultad añadida del transporte para ambas.
Todo un despliegue de logística que fue un éxito gracias a la inestimable colaboración del personal de apoyo, Khalifa y Ambrosio, y los traductores, Harouna de Bandafassi, Mamadou, Moussa y Mustafa, que se ocuparon de encontrar vecinos con moto que pudiesen trasladarlas. Igualmente se ocuparon de hacer llegar a las distintas poblaciones la leche comprada para la alimentación de los niños con malnutrición severa.
Hemos canalizado vías venosas para la administración de analgésicos y antibióticos. Hemos hecho ECGs, ecografías y test de malaria. Este año hemos llevado un Kardia Mobile 6L para realizar ECGs de manera rápida cuando, por falta de luz, no podíamos utilizar el electrocardiógrafo. También he-mos usado un otoscopio dotado de cámara que nos ha permitido visualizar y extraer una cuenta de collar y una bola de algodón en dos niñas. El total de técnicas realizadas ha sido de 240. Gracias a las donaciones de cepillos y pasta de dientes se han podido repetir los talleres de higiene buco-dental y lavado de manos en los colegios de los poblados. Hemos impartido 5 talleres en las clases entre los 7 y 9 años. Se han entre-gado unos 400 cepillos y su correspondiente pasta de dientes.
Debido a la alta incidencia de la anemia de células falciformes en el África subsahariana y que aproximadamente un 10% de la po-blación senegalesa es portadora de la enfermedad, consideramos beneficioso para la población infantil iniciar un protocolo de diagnóstico y tratamiento de esta enfer-medad hereditaria que presenta una alta tasa de mortalidad en los niños menores de 1 año. Sin un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado la mortalidad por esta enfermedad es la causa más frecuente antes de los 5 años debido a las infecciones bacterianas.
A todos los niños de 0 a 14 años con hemoglobina inferior 10 gr/dl se les ha realizado un test de detección de anemia falciforme HemoTypeSC.
Con los resultados obtenidos hemos orga-nizado el seguimiento y tratamiento de los niños incluidos. Hemos llevado desde España la medicación correspondiente. Alpha Yaya se está ocupando del control analítico y seguimiento en el hospital y de explicar a los padres el tratamiento y reparto de la medicación. Durante el tiempo que resta hasta la siguiente misión iremos haciendo un seguimiento estrecho de los niños incluidos en el protocolo.
Durante todas nuestras actuaciones hemos aprovechado para dar consejos de higiene general, mantenimiento correcto de las curas para conseguir una buena evolución y enseñarles hábitos de higiene para que viesen la importancia y beneficios que conlleva su práctica para mejorar la calidad vida.
Los carteles colocados en misiones anteriores para recordar que tiren la basura en las papeleras y no en el suelo siguen colocados en las paredes.
Parece que algo va calando, vemos a las madres que indican a los niños que no tiren las cosas al suelo. Poco a poco, aunque todavía queda mucho trabajo por hacer.
Nuestro objetivo, además de la ayuda sanitaria puntual los días que estamos de misión, es proporcionarles herramientas para aumentar su calidad de vida y que lo integren en su día a día y esto sólo lo podemos conseguir con la prevención y educación para la salud.
Ambas somos médicos de familia y es nuestra segunda vez en esta misión sanitaria en el área de La Casamance.
Nuestro trabajo se ha llevado a cabo en los poblados de Agnack, Séléki, Mlomp y Djivente.
Nuestra misión coincidió con algunas festividades de los poblados y alrededores, y también con varios rituales como funerales, lo que hizo que el volumen de pacientes no fuera tan alto como años previos, aunque pudimos percibir que en el poblado de Agnack hubo más demanda que en resto.
Participar en estas celebraciones nos permitió acercarnos un poco más a la cultura diola y entender cómo la población afronta los problemas de salud.
Durante estos días hemos valorado princi-palmente patologías crónicas:
Molestias gastrointestinales, estreñimien-to y distensión abdominal, derivada de la alimentación y por infección parasitaria.
Patología bucodental por mala higiene.
Hipertensión arterial y diabetes mellitus tipo 2. El último día valoramos a un paciente con diabetes mellitus tipo 1, patología bastante inusual en estos países porque son pacientes que dependen exclusivamente de la insulina y muchos no llegan a edad adulta.
Dolores osteomusculares, principal-mente lumbalgia, a consecuencia del trabajo físico que realizan. Desde España trajimos material visual para estiramien-tos lumbares e hicimos hincapié en los mismos ya que van a seguir trabajando y la medicación que les pautamos es escasa.
Problemas de visión, muchas veces por culpa de las horas de exposición solar.
También nos enfrentamos a casos de anemia graves, en las que pautábamos empíricamente hierro oral y fomentábamos una alimentación adecuada, a pesar de la ausencia de más estudios.
Gracias al electrocardiograma diagnostica-mos un bloqueo auriculoventricular completo cuya indicación es un marcapasos urgente, aunque esa urgencia en Senegal no se ha podido contemplar. También valoramos mediante ecografía una ascitis en un chico con hepatitis B que consultaba por dolor abdominal. El caso más llamativo fue el de una mujer que estaba siendo tratada con fármacos antiparasitarios por distensión abdominal y fue la ecografía la que nos ayudó a confirmar un embarazo.
Además de pasar consulta, en Séléki se realizaron un total de 4 domicilios. Se volvió a visitar al chico parapléjico que continua igual o peor físicamente a pesar de las recomendaciones sobre fisioterapia que le sugerimos hace unos años. Insistimos a la madre en la importancia de la rehabilitación mediante movimientos pasivos de las extremidades, de igual manera que inten-tamos potenciar activamente la musculatura del tren superior para intentar, en un futuro, llegar a conseguir una mayor independencia del paciente.
Durante nuestra labor sanitaria, fuimos recogiendo casos de hernias y cataratas susceptibles de intervención quirúrgica para misiones quirúrgicas futuras.
Todos los puestos de salud o dispensarios se caracterizan por la falta crónica de mantenimiento de sus instalaciones. Cada vez que íbamos a un nuevo poblado, teníamos que montar y, a veces, crear consultas. A pesar de la logística, cabe destacar dos grandes cambios estructurales: este año se ha limpiado, pintado y cuidado el puesto de salud de Séléki y en Djivente se construyó un techo fuera del centro, en la supuesta sala de espera, lo que permite a los pacientes resguardarse del sol.
Recalcar que la atención sanitaria en Senegal no es gratuita y cuando reciben ayuda de una misión humanitaria muchos pacientes aprovechan para ser valorados, aunque sea para una revisión. De igual manera, la medicación también la pagan en su totalidad, lo que hace difícil el correcto cumplimiento de tratamientos crónicos. Sin embargo, los programas de desparasitación, tratamiento contra VIH, seguimiento de embarazo principalmente, son gratuitos.
Tras esta misión, llegamos a la conclusión que la educación, promoción y prevención de la salud de manera comunitaria, y no tanto individual, son claves para intentar lograr cambios en las poblaciones.
Este informe pretende ser un reflejo de lo vivido y aprendido durante la campaña pediátrica desarrollada en febrero de 2026 en la región de Casamance, Senegal, en colaboración con la ONG Yakaar África. Lo escribo desde la experiencia de volver a África por segunda vez, pero primera vez con esta ONG, en esta misión y en este país, enfrentándome a una nueva realidad, tanto por el país como por la forma de trabajar y el equipo humano que la hace posible.
Nuestra estancia se desarrolló desde el 31 de enero hasta el 15 de febrero. Durante la campaña visitamos 4 centros de salud en distintas aldeas de la región de Casamance (Agnack, Seleky, Mlomp y Djivente). Atendimos alrededor de 461 niños de los cuales más de la mitad tenía menos de 5 años, lo que refleja la necesidad de atención pediátrica en estas comunidades. El sitio de mayor afluencia, como ha ocurrido otros años, fue en Agnack (donde vimos 224 niños), seguido de Mlomp (137 niños). Sin embargo, en Seleky y Djivente la asistencia fue menor, probablemente por coincidir con festividades locales.
Los días comenzaban temprano, con el canto del gallo o la llamada del imán y un desayuno sencillo pero buenísimo de pan con “chocopain” o mermelada de hibiscus y café.
Después, nos subíamos al “minibús” camino del centro de salud con nuestro querido Mor al volante al que tenemos que agradecer su enorme paciencia y su gran conducción (no podemos decir lo mismo de su elección musical...).
Al llegar, nos distribuíamos en las distintas salas y, casi sin necesidad de organizarnos demasiado, empezábamos a limpiar, ordenar y montar las consultas. Me llamó especialmente la atención cómo, desde el primer día, todo fluía: la capacidad del equipo para adaptarse, improvisar con los recursos disponibles y trabajar de forma coordinada hacía que lo que podía parecer complicado se volviera sencillo.
Antes de ponernos manos a la obra, algunas mañanas, Arouna nos animaba con un pequeño baile que conseguía arrancarnos una sonrisa y nos recordaba la importancia de empezar el día con energía. Era un reflejo de la actitud que he visto en Senegal: una mezcla de alegría, cercanía y naturalidad que acompaña incluso en contextos difíciles
La dinámica de consulta comenzaba con un triaje inicial, donde se recogían datos como la edad, somatometría (peso, talla y riesgo de desnutrición), medición de hemoglobina, toma de temperatura y otras constantes según el motivo de consulta.
Todos fueron documentados y enviados a la correspondiente ONG para operar en la campaña de cirugía que se realizará próximamente.
Se realizó educación sobre higiene dental entregando cepillos de dientes y pasta dentífrica y se recogieron datos de los niños con caries importantes para la campaña de odontología. También se entregaron gotas oftálmicas dado que otro de los principales motivos de consulta (sobre todo en niños más mayores) era el prurito ocular por las condiciones de terreno arenoso de Senegal.
Más allá de la actividad asistencial, me gustaría destacar la dimensión humana de esta experiencia. Senegal es conocido como el país de la hospitalidad, y puedo decir que es algo que se vive desde el primer momento.
Me sentí acogida, acompañada y cuidada en todo momento, tanto por el equipo local como por la comunidad y por supuesto por todos mis compañeros de España que ya tenían experiencia en otras misiones.
Todos los traductores (y en el caso de pediatría, Edu y Arouna) fueron una pieza clave, no solo por facilitar la comunicación, sino por su implicación y por el papel fundamental que desempeñan en el seguimiento de los pacientes.
Me gustaría también agradecer a José María, siempre atento a cada detalle, trayendo aperitivos sorpresa en nuestros momentos de hipoglucemia y dándonos la oportunidad de conocer más de cerca el verdadero Senegal. Un país de gente sencilla, que vive con pocos recursos, pero con una enorme capacidad de acoger, compartir y hacerte sentir parte de su realidad.
Desde el punto de vista personal, ha sido una experiencia profundamente enriquece-dora. Lo más gratificante ha sido comprobar que, con medios limitados, se puede tener un impacto real e inmediato en la salud de los niños.
Al mismo tiempo, la limitación de recursos ha supuesto un reto constante. En este sentido, quiero agradecer especial-mente a Raquel, la pediatra con la que tuve la suerte de compartir esta experiencia. Su experiencia previa en terreno, su fino ojo clínico y, sobre todo, su pragmatismo y extraordinaria capacidad para priorizar y optimizar cada recurso, han sido para mí una auténtica guía. Gracias a ella conseguí dejar de ser “manirrota” aprendiendo a frenar ese impulso inicial de “hacer de todo”, para centrarme en lo verdaderamente im-portante, adaptándome al contexto y enten-diendo cuál es, en esencia, la mejor manera de hacer medicina de campaña.
También me gustaría agradecer al resto de compañeros que me han acompañado (Esther, Cristina, Mar, Alfredo, Lucía, Elena y Mayte) y que, gracias a su cercanía y sentido del humor, han hecho el camino mucho más fácil. Y por su puesto, agradecer a Silvia Caballero y Cristina Relaño por pensar en mi y darme esta gran oportunidad.
Creo que el valor de estas campañas es incuestionable, especialmente cuando existe una estructura local que permite dar continuidad al trabajo realizado. Como posible mejora, considero importante seguir reforzando los sistemas de seguimiento y potenciar la educación sanitaria para lograr un impacto más duradero.
En definitiva, esta experiencia ha ido mucho más allá de lo estrictamente sanitario. Me quedo con la hospitalidad de Senegal, con su gente, con esa manera de vivir desde lo esencial, donde, a pesar de las dificultades, siempre hay espacio para compartir, para sonreír y para tender la mano. Me quedo con la sensación de haber sido acogida sin condiciones, de haber aprendido sin darme cuenta y de haber recibido mucho más de lo que he podido aportar.
Volvería sin dudarlo. Porque hay lugares que no se olvidan, y experiencias que, de alguna manera, te cambian.