WHO I AM?


¿Quién soy

(Algunos pensamientos de Arnoldo Tauler)

Dicen que soy cuento, epopeya, fantasía patraña, fábula, mito y leyenda.

Yo sé que soy viento, oído y lengua universal.

Deudor de lo real, de sus raíces me nutro, pero soy tronco de maravilla, rama encantada, mágica flor de sueño y fantasía.

Por eso, hijo de la imaginación, hace siglos que vivo y muero en la primera esperanza narrada alrededor de una hoguera.

Estoy hecho de verdad, de historia y de leyenda. Por eso soy Alfa de mi destino sin Omega.

Cualquiera que sea la verdad vivo entre los hombres, y amo y sufro por ellos. Quizás por eso mi corazón de cedro o bronce me late buenamente en medio del pecho de montañas cuando lo pulsa el bien, o se altera indignado igual que semental desbocado si es testigo de injusticia humana.

Enemigo de los eclipses, voy regando auroras entre las sombras.

No duermo, vivo en el sobresalto del insomnio y mi protoplasma es de acero y de bondad.

Dueño de la palabra, soy látigo verbal y adjetivo de obsidiana. Prefiero arroyo que pasa a permanencia de mar, alegro de río que ola moribunda. No cambio Rocinante por Bucéfalo, ni Palomo por Incito. Viajo en constante lucha sobre un semental de fuego, y llevo en la punta de mi lanza el mañana.

Cuando transito por el más terrenal de los caminos es cuando más sueño, y de los ojos me brotan gaviotas que van a anidar en los ojos de otros hombres.

Amo la libertad como el aire y prefiero ser gorrión de parque que oropéndola de mercado. No mendigo, no ruego, no imploro cuando se trata de la libertad, sino que avivo el fuego del horno donde funde su coraje.

Odio la tristeza porque soy amigo de todos los colores. MI pensamiento es transparente y está hecho con materia inmortal. Al paso de mi imaginación se abren montañas, y dejo detrás polvo de estrellas y ciudades violadas por el vuelo de ángeles.

Para los que crían alacranes en el corazón, para los que siembran odios y huracanes; para los incapaces de amar, los mutilados mentales, los crueles y los disfrazados, los envidiosos y arribistas, tengo una fosa abierta en el tiempo de la historia. A su entrada los espero con pala de sepulturero al hombro. Ese es mi desafío, mi reto, mi osadía.

He andado medio mundo en busca de verdades para mis razones, y he oído gritos desesperados de los que fueron y de los que son. Con el pecho lleno de ajena miseria humana, toqué en el corazón de la vida y ésta me abrió las puertas de sus venas. Navegando en rojo mar, temporal de latidos impulsó mi barca de esperanza hasta llegar a riberas de la fantasía. Un pensamiento que esperaba me llevó en sus alas al país de lo posible. Desde entonces mi presencia cabalga por estos lares, montado en una burbuja de tiempo.

Cuando alguien toca la inocencia de mi corazón, brotan chispas para quemar la tristeza del mundo. Eso me hace pensar que todo es posible, y que del centro de una roca pueda surgir una hoguera de ideas. Maravillosas.

Tempestad de razón es mi fuerza, hoguera de ideas mi voluntad de fuego, bien de todos mi ternura. Por eso reparto a todos la verdad, la clave por la cual se mueve el mundo: el amor.

Estoy al lado de los hombres dispuestos a donar su sangre al crepúsculo y su ejemplo de luz a la alborada.

Rechazo la adulación y la amistad falsa. Para acercarse a mí basta sonrisa de niño, vuelo de mariposa, o perfume de flor.

El único oro que me compra es el sol en las pupilas de un niño feliz.

Sé del valor insuperable del ejemplo, por eso siembro semilla de gloria en las entrañas del verso, y voy claveteando con golpes de corazón la espina de mi magisterio en la última de las conciencias.

Como Icaro, voy hacia el sol, pero mis alas son de fuego.