Río Mesa

Al igual que todos los ríos son de gran importancia tanto biológica como económicamente para los pueblos que bañan, el Mesa no es menos para Villel. La vida del río ha permitido mantener la vida de sus pobladores, les ha saciado la sed, les ha alimentado con sus truchas y cangrejos y con las huertas que riega y también les ha dado su fuerza para moler cereal y, más recientemente, producir electricidad. Tras pensar en lo que el Mesa ha significado para Villel, creo que es un honor para la villa que además de Villel, sea de Mesa.

Es bonito conocer el origen de los topónimos, de los nombres de los lugares, pero también es tarea difícil. Y cuanto más bonito es el origen, menos creíble, pues suele tratarse de leyendas, como es en este caso. Se cuenta que durante la conquista de la península por parte de los árabes, año 715, el capitán bereber Tariq ibn Ziyad se encontró en las inmediaciones del río la mesa de Salomón, hijo de David. Una mesa fabricada casi en su totalidad en esmeraldas. Tras este hecho, Tariq bautizó al río con el nombre de Mesa, y también a un pueblo ya desaparecido cerca de Anquela del Ducado. En otras publicaciones se hace referencia simplemente al hallazgo de una célebre esmeralda. [29]

El río Mesa nace tímidamente en una fuente del término de Selas, llamada Mesa [38], para dirigirse en dirección noroeste a Anquela del Ducado. En este punto cambia a rumbo noreste para cruzar por Turmiel y Mochales antes de llegar a Villel de Mesa. Es en este tramo donde se engrandece gracias al aporte de arroyos, barrancos y manatiales. A partir de Turmiel, el agua del Mesa empieza a excavar el terreno calizo y formar su estrecho y profundo valle dando margen para las zonas de vega, las más importantes del Señorío de Molina.

Entra a Villel de Mesa por el Salobral, lugar muy apreciado por los pescadores, pues de todos es sabido la calidad y tamaño de las truchas que se crían en esta parte del río. En dicho terreno nace un manantial de agua salada o salobre, de donde toma nombre el paraje. El curso discurre por lo pies de El Villar, donde se encuentra un molino que produce energía eléctrica gracias a los saltos de agua del Mesa. Avanza entre la vega regando las muchas huertas existentes y formando encañonados paisajes a semejanza de los del Monasterio de Piedra.

Hablo del pozo Galano, un lugar que recomiendo visitar por su hermosura, como indica su propio nombre, y porque la estancia en sus inmediaciones provoca sensaciones de lo más agradables y gozosas. Además es un lugar ideal para evadirse del calor estival.

Poco antes de que el río forme el pozo Galano, sale un canal de agua que se desvía para pasar sonriente junto al antiguo molino de Arriba o de la Cuesta, ya que hoy no tiene que empujar su pesado mecanismo de moler cereal, pues se ha transformado en alojamiento rural.

Cuando aún no ha entrado en el caserío se bifurca en dos corrientes: una sale hacia el pueblo, pasando al lado de la plaza y refrescando su ambiente. El otro brazo, de mayor caudal, discurre paralelo a unos ciento cincuenta metros. Ambos vuelven a unirse antes de llegar a la ermita de los Pastorcillos. Discurre entre la vega hasta pasar por un viejo molino conocido como el de Abajo, también llamado del Pájaro o de la Ruidera, y finalmente entrar en las vegas de Algar de Mesa.

A continuación pasa a tierras zaragozanas, donde empieza la formación del cañón del Mesa, primero por Calmarza y después por Jaraba. Comparte el embalse de la Tranquera, en un bello paraje, con el río Piedra. Y con sus aguas juntas continúan hasta desaguar en el Jalón, a la altura de la villa de Ateca, pasando por Carenas y Castejón de las Armas.

Como se ha mencionado anteriormente, ha sido un río con buena pesca, lo que ha originado buena afición al arte del sedal entre los vecinos. Las especies más comunes en el río son las truchas, pero también se pescan barbos y magrillas. Otra especie notable, aunque desaparecida a finales de los setenta, fueron los cangrejos de río, un manjar del que ya no se puede disfrutar.

Otro punto importante a comentar sobre el río, es su vega. El valle del Mesa es de los pocos ríos del Señorío de Molina, a excepción del río Gallo, que puede presumir de poseer una rica vega. En parte a que el río Mesa mantiene un caudal más o menos estable a lo largo del año, es decir con poca variación entre la primavera, cuando el caudal es mayor, y el verano, cuando más se reduce. Una explicación posible: las fuentes que alimentan su cabecera, las cuales son generosas durante la primavera-verano por las nieve caídas en los alrededores. Este hecho, a permitido a Villel de Mesa desde tiempos pretéritos basar gran parte de la economía local en la agricultura de regadío.