La Vía Verde de Burjassot, en la comarca de l’Horta Nord (Valencia), es un reciente espacio ciclopeatonal que ha transformado un antiguo trazado ferroviario en un agradable paseo verde. Inaugurada en mayo de 2024, esta vía verde ofrece a vecinos y visitantes un lugar donde caminar, correr o andar en bicicleta rodeados de arbolado y junto a los campos de la huerta valenciana. A continuación, en esta guía turística, exploraremos cómo surgió este proyecto, sus objetivos, la ejecución de las obras, la descripción actual del recorrido, su uso por parte de la ciudadanía y las perspectivas de futuro.
La creación de la Vía Verde de Burjassot tiene su origen en una necesidad histórica del municipio: la integración urbana de la antigua vía del tren que dividía el barrio del Empalme. Durante décadas, las vías de la Línea 1 de Metrovalencia (antiguo “trenet”) cruzaban Burjassot en superficie, generando una barrera física y problemas de seguridad en el casco urbano. La población y las autoridades locales habían reclamado durante años el soterramiento del ferrocarril para eliminar este obstáculo, una “reivindicación histórica” en pos de la seguridad y la calidad de vida en la zona. Las obras de soterramiento finalmente avanzaron por fases: una primera actuación arrancó ya en 2007, y la fase decisiva se ejecutó entre 2020 y 2021. Con una inversión cercana a 9,6 millones de euros, en septiembre de 2021 se completó el soterramiento del tramo entre las estaciones de Empalme y Burjassot, lo que permitió retirar las antiguas vías en superficie y restablecer la circulación ferroviaria por el nuevo túnel.
Como resultado directo de este soterramiento, quedó liberada una franja de terreno de unos 12.108 m² atravesando el barrio de El Empalme. El Ayuntamiento de Burjassot vio en este espacio, antes ocupado por balasto y traviesas, una oportunidad para crear una zona verde de uso público en beneficio de la ciudadanía. En septiembre de 2021 el consistorio solicitó formalmente a Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) la cesión de los terrenos desafectados, y en julio de 2022 se aprobó la cesión demanial gratuita al municipio. Detrás de esta gestión subyacía la motivación de “integrar los suelos liberados” y destinarlos a un corredor verde público que aumentara las zonas ajardinadas y de esparcimiento para los vecinos. En palabras del alcalde Rafa García, Burjassot consideraba prioritario aprovechar este espacio para hacer la ciudad más sostenible y amable, creando un área donde “pasear, hacer ejercicio, jugar… un espacio integrado con la huerta”, que actuase como transición entre el núcleo urbano y los campos agrícolas circundantes. Así surgió la idea de la Vía Verde: convertir el antiguo trazado ferroviario en un bulevar verde que eliminase la cicatriz urbana del tren, a la vez que conectase de forma natural la ciudad con su entorno de huerta.
La Vía Verde de Burjassot se construyó con varios objetivos clave en mente, alineados con las prioridades urbanísticas, ambientales y sociales del municipio:
Recuperar un espacio en desuso para uso público: Tras el soterramiento, el antiguo corredor ferroviario podía haber quedado abandonado o urbanizado; en cambio, el Ayuntamiento decidió transformarlo en un área verde abierta a toda la ciudadanía, evitando la pérdida de este espacio y destinándolo al disfrute común. Esto responde a la meta de rehabilitar espacios degradados y darles una nueva vida útil.
Ampliar las zonas verdes urbanas y crear un “pulmón verde”: Burjassot contaba con parques como La Granja o L’Eixereta, pero la zona del Empalme era deficitaria en áreas verdes. Con la vía verde se gana un nuevo parque lineal de más de un kilómetro, con arbolado y jardines que mejoran la calidad ambiental. Desde el consistorio se ha destacado que este espacio actuará como un nuevo pulmón verde para la ciudad, contribuyendo a reducir la contaminación y a mitigar el calor urbano.
Fomentar la movilidad sostenible: Uno de los propósitos fundamentales fue impulsar desplazamientos no motorizados. La vía verde incluye un carril bici y sendero peatonal seguros, alejados del tráfico, que animan a los desplazamientos a pie o en bicicleta. De este modo, se integra en la red de movilidad sostenible de la comarca, facilitando los trayectos locales en bici y ofreciendo una conexión más cómoda entre barrios antes separados por las vías.
Eliminar barreras urbanas y coser el barrio del Empalme: El proyecto responde a la necesidad de integración urbana. El barrio del Empalme históricamente había quedado partido por la vía del tren; al soterrarla y convertir la superficie en paseo, se sanean cicatrices urbanas. Ahora existen nuevas conexiones peatonales y viales que unen las dos lados del barrio. Por ejemplo, la urbanización del terreno ha permitido dar continuidad a la Avenida Burjassot (proveniente de Valencia) a través de la calle Valencia hacia el centro de Burjassot, eliminando el antiguo paso a nivel y facilitando tanto el tráfico rodado como el acceso peatonal. En definitiva, la vía verde actúa de bulevar urbano que sutura la trama de calles previamente fragmentada.
Crear un espacio de ocio, deporte y encuentro social: Desde su concepción, se planteó dotar la vía verde con equipamiento para el ejercicio al aire libre (aparatos biosaludables, circuito para corredores), zonas de descanso con bancos e incluso áreas de juego infantil. El objetivo era proporcionar un lugar donde vecinos de todas las edades pudieran caminar, correr, montar en bici, jugar y socializar en un entorno agradable, fomentando así hábitos de vida saludable. Se esperaba que esta nueva infraestructura al aire libre favoreciera la convivencia vecinal y la actividad deportiva cotidiana.
Conectar la ciudad con la huerta y revalorizar el paisaje agrícola: Otro objetivo importante fue estrechar la relación entre Burjassot y su entorno natural de la huerta valenciana. Al situarse en el límite del casco urbano, la vía verde funciona como un “paso natural hacia la huerta”, es decir, un punto de acceso peatonal desde la ciudad a los caminos rurales y campos de cultivo adyacentes. El proyecto paisajístico buscó fusionar el entorno urbano con la huerta creando una transición suave entre las viviendas y los terrenos agrícolas. De este modo, la huerta (espacio protegido de alto valor cultural y medioambiental) queda más accesible para el paseo y el disfrute, contribuyendo también a su puesta en valor como atractivo local.
En síntesis, la construcción de la vía verde perseguía fines ambientales (más zonas verdes, menor contaminación lumínica gracias a farolas solares), sociales (espacios de ocio y cohesión vecinal) y de movilidad sostenible (promover el transporte activo), recuperando un espacio antes infrautilizado para mejorar la calidad de vida urbana.
Una vez decidido el destino del antiguo trazado ferroviario, el Ayuntamiento de Burjassot se puso manos a la obra para materializar la vía verde. El proyecto obtuvo financiación dentro del Plan de Inversiones 2022-2023 de la Diputación de València, con un presupuesto asignado de 208.000 euros. Esta aportación provincial fue clave para acometer las obras, que han contado con la colaboración de varias administraciones: FGV cedió gratuitamente los terrenos, la Diputación financió la ejecución y el Ayuntamiento de Burjassot se encargó de la planificación y coordinación de los trabajos, en línea con sus políticas de sostenibilidad urbana.
Las obras de la vía verde comenzaron en mayo de 2023, una vez finalizados los trámites de cesión y recibida la financiación. Se abordaron de manera integral pero con distintas etapas de trabajo. En una primera fase, las labores se centraron en la adecuación del terreno y la creación de la plataforma del paseo: se retiraron restos de infraestructuras ferroviarias que quedaban, se niveló el suelo y se procedió a la pavimentación de la zona con materiales compatibles con el entorno. Esta pavimentación respetuosa (con acabados terrizos en la senda peatonal y asfalto en el carril bici) buscó integrarse paisajísticamente con la huerta circundante y el carácter semi-rural del paraje. Al mismo tiempo se instalaron las canalizaciones para un moderno alumbrado público con farolas solares, con el objetivo de evitar la contaminación lumínica nocturna en una zona tan próxima a campos abiertos.
Tras la fase inicial de obra civil, se pasó a dotar el espacio de equipamientos y vegetación. Se habilitó el carril bici segregado y la acera peatonal, diferenciándolos con colores y señalización horizontal. Se instalaron elementos de mobiliario urbano, como bancos de madera y papeleras, distribuidos a lo largo del recorrido para favorecer el descanso. También se colocaron aparatos de gimnasia biosaludable (estaciones de calistenia) en puntos estratégicos, invitando a los usuarios a ejercitarse al aire libre. Paralelamente, se plantaron numerosos árboles y arbustos autóctonos en las nuevas zonas ajardinadas – jóvenes ejemplares que, al crecer, aportarán sombra y mejorarán el microclima del paseo. Especialmente interesante es el jardín medianero que se ha dispuesto entre la vía peatonal y el carril bici, una franja verde con diversas especies arbóreas que actúa como separación natural entre ambas sendas.
Después de unos meses intensos de trabajo, la nueva vía verde estaba prácticamente terminada a comienzos de 2024. Tan solo quedaban retoques finales y pequeñas mejoras, por lo que el Ayuntamiento anunció en enero de 2024 que la apertura al público era inminente. Efectivamente, la inauguración oficial tuvo lugar el 2 de mayo de 2024, cumpliéndose los plazos previstos. Autoridades municipales y vecinos se reunieron esa tarde para estrenar el paseo, celebrando la culminación de un proyecto que se había gestado en poco más de un año desde el inicio de las obras. Cabe destacar que la ejecución se desarrolló sin contratiempos reseñables y dentro del presupuesto asignado (208.000 €), un ejemplo de inversión relativamente modesta con un alto rendimiento social y ambiental.
En cuanto a la participación ciudadana, aunque la obra en sí fue dirigida técnicamente por el consistorio, la presión y entusiasmo vecinal fueron motores esenciales de la iniciativa. La vía verde era un proyecto “muy esperado y deseado por la ciudadanía” por lo que el Ayuntamiento mantuvo informados a los vecinos durante el proceso y recogió sugerencias sobre el uso del espacio. Diferentes colectivos locales, como asociaciones vecinales, mostraron su apoyo al plan desde el principio y estuvieron presentes en la inauguración. Esta implicación comunitaria asegura una apropiación positiva del lugar: los burjassotenses sienten la vía verde como un logro propio, nacido de una necesidad sentida por todos y finalmente resuelta gracias a la colaboración entre instituciones públicas.
Imagen 1: Vista de la Vía Verde de Burjassot, con el carril bici (derecha) separado de la senda peatonal (izquierda), bancos de descanso y arbolado joven a lo largo del recorrido. Al fondo, el entorno de huerta valenciana bordea el paseo.
Hoy en día, la Vía Verde de Burjassot se presenta como un agradable corredor verde de aproximadamente 1 kilómetro de longitud, que atraviesa el barrio del Empalme en sentido sur-norte. Su trazado discurre paralelo a la calle Mariano Benlliure, iniciándose en las cercanías de la estación de Empalme (bajo un puente que marca el límite con el término municipal de Valencia) y llegando prácticamente hasta la altura de la estación de metro de Burjassot. En su recorrido, la vía verde acompaña la transición entre la ciudad y la huerta: de un lado se sitúan viviendas y viales urbanos, y del otro se extienden campos cultivados y caminos rurales abiertos, ya en el límite del casco urbano. El paisaje combina así edificios y naturaleza, ofreciendo vistas despejadas de la típica huerta valenciana con sus acequias y cultivos, algo poco común dentro de un entorno metropolitano. Esta integración campo-ciudad fue intencionada, creando un espacio de transición donde el asfalto urbano da paso progresivamente a la tierra cultivada. El resultado es un paseo lineal muy luminoso y diáfano, donde el canto de los pájaros procedente de la huerta se mezcla con el ambiente vecinal del barrio.
En cuanto a su configuración, la vía verde está diseñada para uso dual: cuenta con un carril específico para bicicletas y vehículos de movilidad personal, y con una senda peatonal paralela, separadas entre sí. El carril bici, asfaltado y señalizado con marcas viales, tiene unos 3 metros de anchura y recorre todo el eje del parque lineal. Junto a él, la acera peatonal está pavimentada con material terrizo compacto, más amable para caminar o correr, y posee una anchura suficiente para pasear en grupo o con carritos de bebé. Un pequeño jardín longitudinal actúa de mediana entre ambas vías: allí se han plantado diferentes especies de arbolado (como moreras, almeces y melias) y arbustos autóctonos, que en el futuro proporcionarán abundante sombra y verdor. Incluso con los árboles todavía jóvenes, ya se aprecia el esfuerzo de paisajismo: alineaciones de ejemplares flanquean el camino, y zonas ajardinadas con tierra vegetal y plantas ornamentales se intercalan a lo largo del paseo.
Además de la infraestructura principal del camino, la vía verde dispone de diversos equipamientos y servicios para la comodidad de los usuarios:
Área de recorrido: ~1 km lineal desde la zona del Empalme (inicio bajo el puente) hasta las inmediaciones de la estación Burjassot. Cuenta con accesos abiertos en ambos extremos y conexiones peatonales con las calles adyacentes en varios puntos del trazado. La pendiente es prácticamente nula, por lo que el paseo es totalmente llano y accesible.
Sendas diferenciadas: carril bici asfaltado con doble sentido de circulación, separado de la vía peatonal por zonas ajardinadas y bordillos, garantizando la seguridad de ciclistas y caminantes.
Alumbrado sostenible: farolas de tecnología LED alimentadas por paneles solares, instaladas a lo largo de todo el recorrido. Este sistema de iluminación autosuficiente reduce el consumo energético y evita la contaminación lumínica hacia la huerta, permitiendo al mismo tiempo que la vía verde sea utilizable y segura tras el atardecer.
Mobiliario urbano y descanso: se han colocado bancos de madera cada cierta distancia, muchos de ellos orientados hacia la huerta para disfrutar las vistas. También hay papeleras y se prevé la instalación de fuentes de agua potable en el futuro. Estas zonas de descanso invitan a hacer una pausa durante el paseo, conversar o simplemente relajarse al aire libre.
Equipamiento deportivo y de juego: a lo largo del itinerario se encuentran aparatos de gimnasia biosaludable (barras de estiramiento, paralelas, etc.), que permiten a los adultos realizar ejercicios de calistenia y mantener una rutina fitness al aire libre. Igualmente, se reservaron espacios para el juego infantil, pequeñas áreas lúdicas pensadas para que los niños puedan correr y jugar con seguridad (en el futuro podrían dotarse de columpios u otros juegos). La conjunción de estos elementos hace que la vía verde sea atractiva para todas las edades.
Entorno ajardinado y natural: más de 100 árboles jóvenes se han plantado en toda la vía verde, junto con macizos de arbustos y plantas aromáticas. Este arbolado de alineación proporcionará sombra estival en unos años y actúa ya como barrera vegetal frente al viento. El diseño paisajístico respetó además la presencia de la histórica Acequia de Moncada, que discurre cerca del trazado: se ha mantenido vegetación de ribera allí donde la acequia aflora, integrándola en el parque lineal. La proximidad de los campos cultivados, separados únicamente por sencillas vallas, aporta una sensación de continuidad visual con la huerta. En conjunto, la vía verde ofrece un ambiente tranquilo, verde y fresco, muy diferente al espacio degradado que existía antes en ese lugar.
Es reseñable la accesibilidad universal de este espacio: al ser de nueva construcción, cumple con criterios de accesibilidad para personas con movilidad reducida. Los accesos desde las calles del barrio están enrasados (sin escalones), el firme es regular y duro, apto para sillas de ruedas, y la amplitud de las sendas permite el cruce holgado. Por tanto, la vía verde puede ser disfrutada por todos, incluyendo personas mayores o con movilidad limitada. Además, su situación es muy conveniente: está bien conectada con el transporte público, ya que junto a sus extremos se hallan dos estaciones de Metrovalencia (Empalme y Burjassot, línea 1) que la comunican directamente con el centro de Valencia en pocos minutos. Esto la convierte en un paseo fácilmente accesible también para visitantes o turistas que se alojen en la capital y deseen acercarse a conocer la zona. Bastaría tomar el metro hasta Empalme y comenzar allí la caminata hacia Burjassot, disfrutando del recorrido.
Desde su apertura en la primavera de 2024, la Vía Verde de Burjassot ha sido acogida con entusiasmo por la población local. Ya en el día de la inauguración se pudo ver decenas de vecinas y vecinos recorriendo el nuevo paseo junto a las autoridades locales, muchos de ellos asombrados por la transformación del espacio. Habitantes del barrio del Empalme, que durante años convivieron con las vías del tren a sus puertas, destacaban la importancia de tener ahora esta zona verde en su barrio, considerándola un gran avance para la calidad de vida en la zona. Representantes de asociaciones vecinales de toda Burjassot también acudieron a conocer la vía verde, muestra del interés general que ha despertado en el municipio.
Hoy por hoy, la vía verde forma parte del día a día de muchos burjassotenses. Por las mañanas es habitual encontrar a personas mayores dando un paseo tranquilo o haciendo ejercicios suaves en los aparatos biosaludables. A media tarde y al atardecer, el parque lineal cobra vida con usuarios de todo tipo: familias con niños en bicicleta o patinete, grupos de amigos caminando, gente paseando a sus perros, ciclistas atravesando el barrio por una ruta segura, etc. También se ha convertido en un nuevo circuito para deportistas: es frecuente ver a corredores entrenando, aprovechando el kilómetro de vía verde para hacer series o como tramo de sus rutas de running. De hecho, el club local de atletismo “Burjapower” incluyó la vía verde en sus recorridos de entrenamiento desde el primer día, deteniéndose a realizar ejercicios de estiramiento en las barras instaladas. La presencia de este tipo de equipamiento deportivo y la ausencia de tráfico hacen del paseo un lugar idóneo para quienes quieren hacer deporte al aire libre de forma segura.
Aunque no se dispone aún de datos oficiales de afluencia, el uso es intensivo, especialmente en horarios de tarde y fines de semana. La previsión municipal de que la vía verde “de seguro concentraría a un gran número de ciudadanos paseando” se ha visto cumplida. En días soleados es común ver varias decenas de personas simultáneamente a lo largo del recorrido, repartidas entre ciclistas, peatones y niños jugando. El ambiente es muy familiar y tranquilo; al ser un espacio abierto pero vigilado por la propia circulación de vecinos, los usuarios se sienten seguros. Por las noches, la iluminación instalada permite continuar usándola, y muchos residentes aprovechan para dar un paseo nocturno disfrutando de la brisa de la huerta. Además, la vía verde ha atraído también a visitantes de otras localidades cercanas e incluso de Valencia capital, que se acercan para conocer este nuevo rincón verde y recorrerlo en bici como parte de rutas mayores.
Los beneficios de la vía verde para Burjassot se han hecho patentes en pocos meses. En términos medioambientales, ha incrementado la superficie ajardinada del municipio y aportado arbolado nuevo que, conforme crezca, ayudará a filtrar aire y proporcionar sombra. Urbanísticamente, ha revitalizado el barrio del Empalme, reduciendo la sensación de aislamiento que padecía y revalorizando sus espacios públicos – no en vano se ha calificado el proyecto como un “soplo de aire fresco” para la zona. Socialmente, el corredor verde se ha convertido en un punto de encuentro: vecinos que antes no tenían dónde coincidir ahora se saludan al verse paseando o haciendo deporte, lo que refuerza la convivencia y el sentimiento de comunidad. También ofrece un lugar seguro para el juego infantil fuera del tráfico, algo muy apreciado por las familias jóvenes. En suma, la vía verde ha mejorado la calidad de vida en Burjassot de forma perceptible, proporcionando un espacio saludable de ocio al aire libre y fomentando hábitos activos entre la población local.
La Vía Verde de Burjassot, pese a ser un proyecto ya consolidado, sigue teniendo recorrido (nunca mejor dicho) de cara al futuro. En el plano inmediato, cabe esperar que el espacio gane en madurez: en los próximos años los árboles plantados crecerán y ofrecerán abundante sombra, las zonas ajardinadas se poblarán más y el corredor verde alcanzará su máximo esplendor paisajístico. El Ayuntamiento prevé seguir mejorando la dotación de la vía verde según las necesidades que se detecten. Por ejemplo, podrían instalarse fuentes de agua, más papeleras o incluso algún pequeño kiosko o punto de información turística, dado que el lugar está empezando a atraer no solo a vecinos sino también a visitantes. Asimismo, se continuará con el mantenimiento regular de la infraestructura (poda de árboles, limpieza, reparación del mobiliario) para garantizar que siga siendo un entorno cuidado y seguro.
En cuanto a ampliaciones o integraciones con otras rutas, existen planes a medio y largo plazo que podrían potenciar notablemente el alcance de esta vía verde. Un desarrollo muy relevante es la intención de continuar con el soterramiento de la línea 1 de Metrovalencia hacia el norte, abarcando el tramo Burjassot – Godella. En octubre de 2024, la Generalitat Valenciana anunció la reactivación del proyecto de soterramiento entre Burjassot y Godella, considerando su ejecución un paso significativo para atender una demanda histórica de la zona. Este anuncio implica la redacción de un nuevo proyecto actualizado y la búsqueda de financiación para llevar a cabo las obras en próximos años. Si este soterramiento se materializa, liberará otro tramo de terreno actualmente ocupado por vías en superficie (en torno a la estación de Burjassot-Godella y más allá). El alcalde de Burjassot ya ha manifestado que el municipio hará suyo ese proyecto y reivindicará que los terrenos resultantes se conviertan, al igual que en El Empalme, en una prolongación de la vía verde o zona verde anexa para disfrute ciudadano. En otras palabras, en un futuro no muy lejano podríamos ver cómo la Vía Verde de Burjassot se extiende hasta Godella, creando un corredor verde continuo que enlace ambos municipios. Esto aumentaría su longitud y conectividad, permitiendo por ejemplo un recorrido ciclable y peatonal todavía mayor por la antigua traza ferroviaria.
También se contempla mejorar la conexión de la vía verde con otras rutas verdes metropolitanas. Burjassot forma parte del trazado previsto del Anillo Verde Metropolitano de València, una gran ruta circular de más de 50 km que conectará 13 municipios del área metropolitana mediante carriles bici y sendas peatonales. En el plan del Anillo Verde, uno de los ramales occidentales pasa por el cercano campus universitario de Burjassot-Paterna y Godella, enlazando con la sección norte que recorre la huerta de l’Horta Nord. Es muy posible que, conforme se desarrolle ese anillo cicloturístico, se habiliten links o derivaciones para conectar la Vía Verde de Burjassot con el circuito metropolitano. De este modo, el parque lineal del Empalme no sería un tramo aislado, sino que formaría parte de una red más amplia de vías verdes y carriles bici intermunicipales, permitiendo por ejemplo pedalear desde Valencia capital hasta Burjassot y de allí continuar hacia otros pueblos por rutas verdes. Esta integración multiplica el valor turístico y recreativo de la vía, al encajarla en itinerarios de mayor alcance para senderistas y ciclistas.
A nivel local, el Ayuntamiento de Burjassot ha mencionado la posibilidad de configurar un pequeño anillo verde urbano conectando la nueva vía verde con otros espacios verdes del municipio. En particular, la Vía Verde del Empalme enlaza ya con el histórico paseo de la Acequia de Moncada, un camino peatonal ajardinado que acompaña a la acequia madre y que rodea parte del casco urbano. La integración de ambos recorridos permitiría trazar una ruta circular dentro de Burjassot: por ejemplo, ir desde el parque de La Granja o el centro del pueblo hasta la huerta por la acequia, retornar por la vía verde y completar así un circuito saludable. Esta idea de conectar parques, huerta y vía verde entronca con la visión de un Burjassot más verde e interconectado. Es de esperar que en próximos años se señalicen y acondicionen mejor estos enlaces, creando sinergias entre las distintas zonas verdes locales.
Por último, no se descarta que en el futuro surjan nuevos proyectos inspirados en la vía verde. El éxito de esta iniciativa puede animar a otros municipios vecinos a emprender actuaciones similares de recuperación de espacios ferroviarios en desuso. Incluso se ha planteado políticamente la ambiciosa propuesta de extender el bulevar verde hacia la ciudad de Valencia, uniendo ambos municipios. En mayo de 2023 se presentó una idea para conectar Valencia y Burjassot mediante un gran corredor verde, coincidiendo con el soterramiento completo de las líneas 1 y 2 de Metrovalencia en el área metropolitana. Este proyecto tendría un coste estimado de 84 millones de euros y transformaría la actual vía del metro (Pista de Ademuz) en un bulevar ajardinado continuo hasta el núcleo de Valencia. Si bien por ahora es solo una propuesta en estudio, refleja la tendencia a imaginar ciudades más verdes y mejor conectadas, en la cual la experiencia de Burjassot sirve de referente.
En conclusión, la Vía Verde de Burjassot no es solo una obra terminada sino un proyecto vivo y con proyección. Tras convertir un antiguo tramo ferroviario en un paseo verde modélico, el municipio mira hacia adelante con la intención de ampliarlo, enriquecerlo e integrarlo en redes mayores. Para el visitante nacional interesado en el cicloturismo o el senderismo urbano, esta vía verde ya supone un atractivo singular: un rincón donde sentir el pulso de un pueblo valenciano, su huerta y su modernización sostenible. Y en los próximos años, este atractivo no hará sino crecer, a medida que la vegetación madure y que nuevas conexiones amplíen las posibilidades de recorrido. Burjassot ha demostrado cómo, con visión y colaboración institucional, una necesidad urbana puede convertirse en oportunidad: donde antes pasaba un tren, hoy florece un camino verde que invita a descubrir y disfrutar. ¡La Vía Verde de Burjassot os espera para recorrerla y vivirla en vuestro próximo viaje a Valencia!