Alrededor de los ejes temáticos se podrán presentar paneles, póster, talleres. Como queremos un congreso a escala humana, los espacios son limitados.
En América Latina, el extractivismo se ha consolidado como un concepto de gran relevancia tanto en la academia como en los movimientos sociales de la región. Caracterizado generalmente como un patrón de acumulación basado en la sobreexplotación de bienes naturales, que trae como consecuencia el desplazamiento y/o destrucción de otras formas de vida y producción, este término ha ampliado su aplicación a otras esferas, como el turismo, la financiarización, y dimensiones epistémicas y ontológicas, entre otras. Luego de una nutrida discusión sobre extractivismos y neoextractivismos, sus diferencias y continuidades, y sobre el desarrollo de formas neocoloniales, es importante poner en discusión las fases actuales de los procesos de desarrollo en la región. Mientras en algunos países se destaca la emergencia de extremas derechas que acentúan patrones coloniales y violentos del extractivismo latinoamericano, en otros, gobiernos de origen revolucionario y/o de izquierdas evidencian derivas preocupantes, violando derechos humanos y ambientales bajo retóricas nacionalistas y/o latinoamericanistas.
El eje temático “Trabajo y Ecología Política” está orientado a explorar críticamente las intersecciones entre las transformaciones del mundo laboral y los conflictos ambientales. Desde una perspectiva interdisciplinaria se propone abordar la ecología política del trabajo y las experiencias del ambientalismo de la clase trabajadora, considerando al cuerpo como la principal fuerza de explotación laboral en un contexto de crecientes desigualdades sociales y ambientales. Asimismo, se busca problematizar los impactos y desafíos que supone la transición energética en términos de justicia laboral y ambiental, interrogando cómo la llamada “economía verde” “o transición ecológica”, entendida en los discursos hegemónicos como una articulación entre naturaleza, capital y trabajo, ha prestado escasa atención al papel de los sindicatos, el trabajo organizado y las comunidades trabajadoras como actores centrales. En este marco, se plantea examinar la precarización del trabajo agrario (i.e temporeros o jornaleros) así como visibilizar la centralidad del trabajo de cuidados y su vínculo con la sostenibilidad de la vida. Esta convocatoria busca reunir investigaciones, estudios de caso y marcos teóricos que profundicen en la comprensión de la dimensión laboral en la ecología política y contribuyan a enriquecer los debates sobre el rol de la clase trabajadora en la promoción de alternativas socioecológicas frente a la policrisis actual.
La violencia ha sido un factor fundamental en la larga historia de la colonialidad del poder y la naturaleza, y el extractivismo en América Latina. En este Eje nos interesa explorar, examinar y debatir desde la ecología política las expresiones y mecanismos de violencia que se despliegan en los procesos de control de la naturaleza y los territorios en el siglo XXI. En este sentido, se pone el foco en el rol de las nuevas formas de militarización y autoritarismo y sus vínculos con la expansión hacia nuevas fronteras de commodities, las relaciones entre crimen organizado y extractivismo, los abordajes del poder ante la conflictividad socioambiental, la geopolítica de la naturaleza, y la relación entre guerra y ecología en un contexto global donde se intensifican las disputas en torno a la Vida en el planeta. El Eje intentará discutir sobre enfoques epistémicos, factores causales, fenómenos y propuestas analíticas y teóricas, así como abordajes y alternativas.
La cuestión de la transición energética está relacionada con la discusión de la exigencia de justicia ambiental en cientos de megaproyectos minero energéticos y de infraestructura extractivista que se han cimentado en la impunidad de violaciones a derechos humanos, territoriales y de la naturaleza. Se plantea a la transición energética como una falsa solución al fenómeno del cambio climático, porque existen planteamientos que únicamente proponen un cambio de fuente de materia prima: de carbón y petróleo a fuentes eólicas y solares, pero sin cuestionar el modelo de desarrollo económico que enmarca la formulación de las etapas de factibilidad, diseño y solicitudes de permisos en los Estado de esos tipos de megaproyectos. La discusión tiene un trasfondo mucho mayor, la transición energética solo tendrá un curso idóneo, si adquiere verdaderamente nociones de justicia ambiental en el diseño de políticas y marcos regulatorios, así como de la denuncia y exigencia de reparación integral de proyectos mineros, hidroeléctricos, petroleros, de infraestructura extractivista, mediante acciones políticas, jurídicas y de incidencia del movimiento social y ambiental organizado que ha resistido a los mismos. Una transición que ponga en el centro de la discusión, el cambio de matriz energética con un cambio de modelo económico y de reconocimiento de las cargas desiguales que implican asumir la huella ecológica, las internalidades y externalidades de los proyectos, así como los impactos evaluados con un marco que integre un enfoque de ecología política territorial.
El conflicto ambiental y territorial en América Latina ha permitido visibilizar la agencia de actores no humanos en escenarios cosmopolíticos y multiespecies de diversas poblaciones, no sólo indígenas, campesinas y tradicionales. Lagunas, montañas y ríos se han incorporado como sujetos de derechos y voces incorporadas a la política y el debate jurídico y constitucional. En este eje buscamos incorporar pensamientos y modos de existencia cosmopolíticos desde el territorio y la habitabilidad, a partir de las cuales pensamos hoy alternativas al desarrollo y al avance de las fronteras extractivistas.
Las actividades extractivas mineras se caracterizan por una interacción compleja entre los intereses económicos, los impactos ambientales y los conflictos sociales, que, principalmente, generan impactos negativos significativos como la contaminación de agua y suelos por metales pesados (mercurio, plomo) y relaves mineros. Esto afecta los ecosistemas, las actividades agrícolas y ganaderas. A esto se suma la problemática por la exposición a metales pesados de las personas en zonas mineras está asociada con enfermedades graves, como cáncer, especialmente en niños. Estos conflictos suelen involucrar a comunidades campesinas, empresas mineras y el Estado. El desarrollo de la minería informal e ilegal ha multiplicado estos fenómenos además de deforestación y situaciones de violencia en amplias “tierras de nadie”.
El patriarcado constituye una estructura de dominación que articula desigualdades sociales y daños ambientales. Su expresión en América Latina se refleja en la explotación de los territorios y en la desvalorización del trabajo y los saberes de las mujeres. Los conflictos socioambientales evidencian cómo esta doble opresión impacta en la salud, la seguridad y la autonomía de las comunidades, especialmente campesinas e indígenas. Desde una mirada ecofeminista, se busca cuestionar estas relaciones de poder y abrir caminos hacia prácticas de resistencia y sostenibilidad que reafirmen la centralidad de la vida. ¿Cómo avanzar hacia un paradigma que ponga la vida —humana y no humana— en el centro de la política? ¿Cómo articular los saberes ecofeministas comunitarios con las luchas políticas más amplias por los territorios? ¿Qué alianzas pueden tejerse entre el ecofeminismo y otros movimientos emancipatorios en América Latina?
Este eje temático aborda la problemática del agronegocio en América Latina, un modelo basado en monocultivos a gran escala (soya, palma aceitera, caña, entre otros), el uso intensivo de agrotóxicos, los transgénicos y el acaparamiento de tierras y agua, que genera graves impactos en la salud de los pueblos y territorios, la biodiversidad, y la soberanía alimentaria. Frente a esta lógica extractivista, que responde a intereses corporativos y financieros globales, los pueblos y comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes, mujeres rurales y organizaciones han venido visibilizando la centralidad de la defensa de las semillas nativas, rechazando los intentos de privatización, control y mercantilización del alimento. La ecología política latinoamericana, ha venido denunciando cómo el modelo del agronegocio perpetúa desigualdades sociales y desastres ecológicos, y proponiendo otros paradigmas enraizados en la defensa de los territorios y la naturaleza. Las luchas campesinas en toda la región y las múltiples resistencias en defensa del agua y los territorios, muestran que el alimento es un campo de disputa económica, política, cultural y civilizatoria. Este eje invita a reflexionar e intercambiar experiencias sobre las estrategias comunitarias que, desde la agroecología, la defensa de las semillas, la defensa de los derechos de los pueblos y la naturaleza buscan sostener al alimento y con ello la posibilidad de las reproducción de la vida y los cuidados, la justicia y la diversidad.
El avance de la tecnología se presenta, a veces, como la solución a cada problema. Ciertos cambios tecnológicos han aportado beneficios a la población en general, pero a nadie escapa que cada tecnología se enmarca en intereses, sociales, económicos y políticos. Las tecnologías de transición energética y digital acarrean extractivismo, consumismo, generación de desechos, contaminación ambiental, al igual que alto consumo en agua y energía para centros de datos. De manera emblemática, la Inteligencia Artificial se presenta como un “soporte” a la difusión de conocimiento, pero acarrea el riesgo de banalizar el espíritu crítico, y crea así dependencias alarmantes. De hecho, el avance de la industrialización y las tecnologías puede ocasionar afectaciones emocionales y psíquicas sobre la salud mental. Entretanto, pocas personas y organizaciones escapan al uso de tecnologías, a veces para apoyar propósitos de transformación de manera innovadora (p.e., mapeo digital, drones, apps, etc.). Así pues, ¿qué análisis y planteamientos aporta la ecología política a los cambios tecnológicos? ¿Qué efectos o impactos emergentes se detectan en torno al cambio tecnológico? ¿De qué manera están navegando las organizaciones y los movimientos de transformación socioambiental el uso de las tecnologías digitales?
En este eje se pretende abordar el amplio espectro de la decolonialidad como un peldaño esencial para enfrentar los discursos de universalidad, centrismo, negacionismo, conspiranoicos, donde peligran la diversidad de culturas y pensamiento. Los diversos y múltiples buenos víveres se hacen necesarios para resistir a estas amenazas. Se invita a la academia y a los movimientos sociales a indagar en las resistencias epistemológicas y sus alcances.
El capitalismo de desastres es el análisis del capitalismo adoptado por la clase corporativa y los gobiernos, para beneficiarse directa o indirectamente de los desastres y su riesgo, por ejemplos con doctrinas del shock y seguir imponiendo políticas neoliberales y ultraneoliberales. Cómo nos afectan estas políticas, cuáles son sus metodologías y entramados, qué consecuencias tienen -entre otros- sobre el equilibrio planetario, la biodiversidad, el bienestar de las especies, los servicios públicos.
artista:
ZADIR MILLA