Así lo esperamos... La vida no tiene final feliz o infeliz, sino casi siempre un poco de todo, pero nuestro viaje fue muy bonito desde el principio hasta el final.
A la mañana siguiente Facu nos contó la conversación con su padre, que habían acabado en el barrio de Abasto, tomando algo en el teatro donde trabajaría Facundo.
--Mi padre sigue sin estar de acuerdo con mi elección, pero se da cuenta de que estoy mucho más seguro y convencido. En parte porque encontré el trabajo enseguida, gracias al currículum tan bien hecho que me dio ánimos y seguridad...
Sonreí orgullosa.
--Además, estos días con ustedes me ayudaron a aclararme las ideas. Hablar con ustedes, descubrir la ciudad... Todo esto me hizo cambiar un poco, y mi padre lo notó. Ya no lo ve como un capricho de un chico que no sabe bien lo que quiere... Le pedí un año, como me dijiste vos, Seno. Y le pareció un buen pacto.
--¡Genial! ¿Nos vamos al parque de Palermo?
Seno ya había cambiado de tema...
--Hoy parece que por fin hace un poco de sol --dije yo--. ¿Cogemos un bus...?
--¡No se dice esa palabra en Argentina! --me recordó Facu, riendo--. ¡Tomamos un bus! ¡Coger es otra cosa bien distinta!
--Ay, siempre se me olvida... ¿Cómo podéis hablar sin usar la palabra coger? ¡A mí me parece imposible!