Disco: Opiate
Otro claro ejemplo, como en el caso de NIN, de grupo a todas luces anticomerciales que termina sorprendentemente triunfando por todo lo alto. Sin duda Tool estaban en el lugar adecuado en el momento exacto. La escena musical americana y la industria del disco habían pegado un tremendo vuelco a principios de los 90 gracias al multitudinario éxito de Nirvana. La escena alternativa comenzaba a ser finalmente algo palpable y real, que estaba ahí y que comenzaba a llamar la atención de las discográficas. Y justo ahí estaban Tool, una banda de sonoridades extrañas, paranoias intrigantes y oscuras psicodelia a flor de piel.
El EP, de seis temas “Opiate” fue un soplo de aire fresco dentro del underground, publico y critica coincidieron en alabar a un grupo original como pocos y eso les abrió el camino. Un año mas tarde se aventuran con su primera obra completa. Si todavía no eran ni mucho menos lo que se dice “carne de superventas”, algo fundamental en los tiempos que corren para el mantenimiento de muchos artistas, se destapan con “Undertow”, un disco totalmente inaccesible y complejo, lleno de sus típicos devaneos instrumentales y sus desquiciados pasajes de rabia contenida y trasfondo melancolico.
Aquello era casi un suicidio comercial que sin embargo funciono bien gracias al impacto del artístico y lúgubre videoclip de “Prison Sex”, pero cuando pasaron tres años sin nueva entrega discográfica, los fans que habían ganado ya se temian la mas que posible desintegración de la banda. Entonces llego la sorpresa. “Aenima” era una obra hermetica desde su misma portada, oscura, depresiva, inquietante, punzante y temible como la música que contenía tras ella. Pero el panorama musical ya había sufrido una metamorfosis plena, y Tool encajaban perfectamente en el mundo del rock, entre el ya descendiente furor por el pesimismo grunge y el gusto por las nuevas tendencias, cuanto mas vanguardistas mejor.
El álbum se erigió no solo como un plástico imprescindible de los 90, sino como un autentico éxito de ventas, que llevo a Tool a convertirse en una sensación “alternativa” de los States. El festival que representa por excelencia la escena “underground” yanqui, el Lolapalooza de el padre del rollo, Perry Farrell, les recibe con los brazos abiertos como cabezas de cartel adsolutos, convirtiéndoles definitivamente en uno de los máximos exponentes de las nuevas tendencias en el rock. Traspasan fronteras sin problema alguno con una obra que en otro tiempo seguramente habría quedado relegada al olvido.
Su popularidad se vio además acentuada por su pasotismo con la prensa, y la actitud ya cultivada por otros grandes del incipiente submundo metalico, como Kurt Cobain o Trent Reznor, de no solo no querer convertirse en rockstars, sino de intentar ser todo lo contrario y pasar lo mas desapercibidos posible, una formula que parece dar buenos frutos, pues asi aumentas el interés y la fascinación de los fans por todo lo que haces, ya que al suministrar tus creaciones y apariciones con cuentagotas sabes que estas van a acaparar toda la atención.
Hasta tal punto llega su perfeccionismo y su gusto por el relativo anonimato, que prefieren enfrascarse en la grabación de sus paranoicos videoclips que actuar en directo, como recientemente demostraron al cancelar un concierto en nuestro país para facturar uno de sus videos promocionales, verdaderos cortometrajes frenopaticos que pese a todo gustan de programar nuestros “colegas” de la Mtv.
“Lateralus” ha sido su ultimo lanzamiento discográfico, un trabajo para algunos mucho mas flojo que el brillante “Aenima” y para otros una nueva maravilla. Opiniones aparte, este nuevo álbum les ha vuelto a consolidar como unos artistas imbatibles tanto en ventas como en creatividad, y en pocas semanas ya habían despachado el millón de copias en los States. El globo de su fama y reconocimiento sigue hinchandose, y al parecer sin peligro a estallar, sino todo lo contrario, con tendencia a seguir volando, y muy alto.