Disco: Toxicity
La originalidad de la propuesta de esta banda, por cuyas venas corre sangre armenia, les lleva a alejarse de muchos esquemas prefijados y aparentes cliches. Con un par de discos, System Of A Down han logrado el prestigio de la escena metalera mundial. Cuando 1998 los vio debutar con su trabajo homónimo, aquello ya olia a exitazo. No solo por expandir las coordenadas sonoras en boga, sino por una manifiesta calidad y un mágico toque que les hacia desmarcarse de la avalancha de bandas clónicas que saturaban el mercado.
Con su perturbado sonido, cautivadora imagen, y canciones con una fuerza innata acompañadas de videoclips de alta carga magnetica, poco a poco fueron acumulando fama . apuntaron alto con cortes como “Sugar” o el descarnado medio tiempo “Spiders”, pero no dejaban todavía una banda de segunda fila aun cuando obtuvieron unas ventas que superaron las mejores expectativas dado lo cafre de su propuesta, alcanzando recientemente el millón de copias USA vendidas.
“Toxicity” aparecia en el 2001 dispuesto a no dejar títere con cabeza entre sus competidores, erigiéndose como una gran obra del metal contemporáneo. El dia de su presentación oficial con un show gratuito en Los Angeles acudió tal muchedumdre que el lugar se desbordo y aquello acabo sin concierto y con la policía cargando. El álbum pillo desprevenidos, por su portentosa demostración de creatividad, incluso a los que ya habían quedado anonadados con su anterior obra, pues esta ahondaba aun mas en los descolocantes cambios de rriffs esquizoides, en los zigzageantes estribillos y en la “usurpación” de la ascendencia musical musulmana.
Un n°1 en los States, mas de dos millones de copias servidas allí y su participación como una de las grandes estrellas del Ozzfest tampoco es una casualidad. Su popularidad entre los jóvenes americanos a punto estuvo de irse al garete cuando la banda, a través de su cantante, “colgó” en su pagina web unas palabras no precisamente de apoyo al gobierno y la política de EEUU tras el atentado terrorista del 11 de Septiembre. Una posterior discupa calmo los animos, y la escena internacional anda revolucionada con su particular fusión, que aunque acabe por volvernos a todos no va a dejar de confirmar la grandeza del penúltimo pelotazo del metal.