Disco: Break The Cycle
Aclamados ya por los medios como los nuevos Nirvana, lo de los bostonianos Staind ha sido un inesperado impacto dentro de un panorama metalico en el que el sonido “post grunge” se ha ido abriendo camino de manera incontestable. Creed, Staind y Nickelback son los máximos representantes de una nueva y tediosa etiqueta en la que meter a los últimos grupos de moda. Y si en el “primer” grunge (vaya lio) los máximos representantes de la agonia y la baja estima adjuntada a ese movimiento fueron Alice In Chains, dentro de la presente hornada son Staind los que mejor se amoldan al prototipo de sonido oscuro, depresivo y cadente con sus canciones. Melodías susurrantes y almas angustiadas con trasfondo de guitarra poderosa que han impactado, y de que forma, en el mercado musical del ultimo año.
Si su segundo álbum, “Dysfunction” (1999), les hizo un hueco en su país natal gracias a sencillos como “Just Go” o “Mudshovel”, “Break The Cycle”, su tercer lanzamiento, arraso en listas a ambos lados del Atlantico, consolidándose como n° 1 en USA y UK. La complicidad entre Aaron Lewis, vocalista, y sus fans es máxima, siendo este un letrista que ahonda en sus mas tristes emociones y experiencias. En el tema “Waste” se dirige con rabia hacia un seguidor que se suicido. Su madre estuvo llorando una noche junto al autobús de gira del grupo, quería hablar con Aaron para intentar conocer las respuestas a la tragedia: “En la canción me pregunto como le pudo ir tan mal al chaval, me muestro enfadado por las razones de su miseria, y también enfadado y herido porque no tuviera la fuerza necesaria para acarrear con su desgracia”.
Fue el pausado “Outside” el single que les abrió las puertas del éxito: “Es realmente un fenómeno accidental, porque el tema es bastante antiguo. En los comienzos, todo el dinero que hacíamos iba a las arcas del grupo, asi que yo, dos o tres veces por semana, tocaba en acústico por mi cuenta, haciendo algo de dinero para poder ir tirando. “Outside” era una de las canciones que tocaba, pero realmente no estaba acabada, asi que iba cambiando la letra cada vez. Casi la incluimos en “Dysfunction”.
Entonces, una noche en el tour Family Values, diez minutos antes de salir a escena, decidimos hacerla. Nunca tuvimos intención de editarla de esta manera”. El caso es que se convirtió en un hit radiofónico antes de la salida del álbum tras su inclusión en el recopilatorio del Family Values del ’99. Fue en ese tour donde conocieron a Fred Durst, alma de los consagrados Limp Bizkit y uno de los máximos propulsores del grupo, aunque como explico en su momento el guitarrista Mike, la primera toma de contacto antes de la gira no fue demasiado amigable debido a la portada de su debut “Tormented”, donde aparecia una biblia sangrante atravesada por un cuchillo y una muñeca crucificada.
“Fred es un chico espiritual. El artwork de nuestro primer cd era un poco, digamos, grafico. Tiro el compacto a tomar por saco y trato de que nos echaran del cartel. Nos odiaban antes de que hubiéramos tocado una nota”. Finalmente se convenció al líder de los Bizkit de que Staind también girara. “Cuando nos bajamos del escenario dijo que eramos la mejor banda que había visto en mucho tiempo y que quería producirnos”. Durst les conseguiría un contrato con una multinacional del disco e incluso dirigiría posteriores videoclips del combo.
Staind ya se habían colado en la Mtv y desde allí han seguido cautivando al publico con sus tonadas, especialmente con “It’s Been A While”, cuya repercusión aupo las ventas del LP hasta los cuatro millones de copias en EEUU. Su sonido en “Break the Cycle” se torno mas melódico y eso también les abrió algunas puertas mas. El grupo, ya asentado en la cima de la fama, se codea ahora con lo mas granado de la industria, directos a escribir su nombre entre lo mejorcito del rock actual. En un mercado que fabrica estrellas de usar y tirar y recicla éxitos y grupos de manera rápida y cíclica, seria agradable ver que Staind se mantienen meritoriamente en lo mas alto sin tener que recurrir a indignas estratagemas discográficas, sino tan solo gracias al poder obnubilador y la belleza de su música.