Disco: The Sinister Urge
No es un secreto que White Zombie fue una de las bandas mas impactantes y que causo mayor sensación en la década de los 90. Aunque en sus primeros años pasaron desapercibidos, su explosión a nivel internacional con “La Sexorcisto: Devil Music Vol. 1” y aun en mayor medida con “Astro Creep 200” les convirtió en un grupo muy característico de aquel periodo de fusión e innovación rockera. Imagen delirante inspirada en los comics y las películas de serie B y sonido tremebundo eran sus máximas credenciales, y tuvieron papeletas para asentarse como un gran acto del metal.
Pero el grupo se fue al garete con millones de fans esperando otra obra de terrorífica factura al decidir su líder Rob Zombie, alma de la banda, seguir su propio camino. Una senda no muy alejada de el “Zombie Blanco”, pero en la que el se llevaba ahora el máximo protagonismo. Siguió derrochando su carisma con su peculiar estilo vocal, plagado de “yeahs”, con esa reverberación rugiente y cavernosa de su voz, y deleito con una imagen aun mas freakie y grotesca que antaño. Asi que ante los hambrientos fans de White Zombie que llevaban siglos esperando algo nuevo por parte de la desaparecida banda, Rob Zombie tenia todo a su favor para volver a conquistar al publico que había dejado en volandas años atrás.
“Hellbilly Deluxe” su primera obra solista (seguida por los consabidos remixes a los que el señor Zombie es tan aficionado) fue su tarjeta de presentación, que le repuso de golpe en la escena musical. El álbum gozo de la repercusión que provocaba su exbanda, manteniendo el interés por un hombre totalmente único que colo en los charts de mas escuchados “Living Dead Girl”. Asi las cosas “The Sinister Urge” era un disco ansiado por un publico potencial que sigue cada uno de sus pasos, y asi lo confirman el mas de medio millón de copias que lleva vendidas en los States.
Un nuevo trabajo de excelente factura en el que ha contado con un monton de invitados, entre ellos Ozzy, y que pese a mantenerle con una popularidad muy notable le devuelve a un plano no tan principal dentro del rock que le permite mayor libertad para dar rienda suelta a una mente en continua ebullición. Involucrado en miles de proyectos (cine, bandas sonoras, el tributo a los Ramones que prepara con nombres de primera fila, producción, etc…), Rob es un hombre con cientos de inquietudes y el talento suficiente como para saber alimentarlas todas ellas.