Disco: Mechanical Animals
El Reverendo Manson ha conseguido algo que no se veía en el mundo del rock desde los mejores 80, escandalizar a gran parte del publico y conquistar a un fiel sequito de seguidores al mismo tiempo, convirtiéndose en el heredero directo de tantos celebres transgresores que pariera la escena durante las dos décadas que le preceden. Hacia tiempo que el rock había dejado de ser peligroso y socialmente desdeñable. El grunge había dado una generación de chicos desengañados pero mansos, se necesitaba que alguien levantara ampollas y pusiera de nuevo el dedo en la llaga, y aunque había bandas salvajes y provocativas en el underground, era necesario que alguna se consolidara como un nuevo bastion metalico.
Y ese papel estaba reservado para Marilyn Manson. Desde sus mas tiernos comienzos la banda, y en especial su ambiguo líder, llevaba la provocación por bandera. Eran un combo de freaks, de impactante estética de esa que horroriza a las madres, que estaban dispuestos a destapar todas las deplorables costumbres e hipócrita moral americana. Por otra parte también eran un claro producto de esa misma sociedad corrompida. En lo musical habían debido de las corrientes mas experimentales y rayantes de los 90 entre otras muchas cosas, y el rock industrial mas corrosivo y desquiciado cargado de multitud de matices fue su elección sonora.
“Portrait Of An American Family” llamo la atención de unos pocos y Manson y los suyos se convirtieron en una mas de las grandes promesas del rock. Aunque “Smell Like Children” no fue un disco fácilmente digerible para la mayoría, su hora estaba a punto de llegar, en 1996 y apadrinado por Trent Reznor (NIN), CON “Antichrist Superstar”, un dardo de sonido crudo y desgarrador, una obra profetica, impactante y clave para el rock de los 90, muy influenciada por la filosofía de Nietzsche y posteriormente revelada como el final de una trilogía –la historia de Adam Kadmon- que sin embargo fue publicada en orden inverso.
El anticristo se había hecho carne, y el éxito estaba asegurado tanto por la via estrictamente musical, pues aquel álbum era una baza ganadora en cualquier mesa, como en el terreno mas salvaje y directo de un ataque en toda regla contra todo lo establecido. Manson en un personaje de enorme atractivo o repugnante según los ojos de quien le miraban. America se estremecía con sus consignas, con sus gritos, con la bilis que escupía su alma oscura. Sus shows se convirtieron en peligrosos rituales contra la Iglesia y los EEUU, las Biblias eran quemadas, las barras y estrellas pisoteadas en un espectáculo de violencia y sexo sin igual. La maquinaria censora estadounidense estaba en marcha para proteger a su juventud, pero ya no había vuelta atrás. Si Marilyn Monroe era un emblema americano, Manson destrozo su dulzura y tomo su faceta mas recóndita y salvaje, fusionándola con un icono de las sucias entrañas americanas, el psicópata Charles Manson. El hijo bastardo de esa singular pareja tenia el mundo a sus pies.
“The Beautiful People” fue el pasaporte al dominio de radios y televisiones por las que tocar con su clarividencia las mentes débiles de todo el planeta, una canción con un potencial infalible y un videoclip que solo mediante las ondas catódicas daba la vuelta a los crucifijos de iglesias y paredes. El disco fue todo un superventas, y la imagen de Manson y su banda recorrió todo el globo, añadiendo mas adeptos a su causa, rendidos ante el poder del nuevo mesias del metal. Su paso por España fue apocalíptico, el mismísimo diablo pisaba la piel de toro. Sus andazas y como siempre ocurre en estos casos, los mas insospechados rumores acerca de su persona, circulaban por los medios y acaparaban el boca a boca.
Había nacido una estrella y hay opiniones para todos los gustos. Para algunos Manson se convirtió en una caricatura de si mismo transformándose en un producto del show business cuya provocación no era mas que una simulada actitud, mas interpretada que otra cosa. Pero ya estaba entre los grandes, y nadie le iba a parar los pies, fueran cual fueran sus intenciones, incluso discutió con su mentor Trent Reznor, con el que no se reconciliaría hasta el año 2000. “Mechanical Animals” le dio un nuevo rumbo a su carrera, con las FM’s ya rendidas a su reinado. Se transformo en un ser aun mas andrógino y glammie, Omega, con cabello rojo y pechos postizos sobre una lívida piel casi extraterrestre.
El LP, menos agresivo que su predecesor, fue otro éxito comercial gracias a videoclips en su línea mas transgresora, como “The Dope Show” o la explicita “I Don’t Like The Drugs (But The Drugs Like Me)” (¿necesita traducción?). su estatus , el de una autentica rockstar, y su integración en el vicioso circulo de la industria es cierto que le hicieron perder parcialmente su identidad. Pero seguía provocando el caos allí por donde pasaba. De hecho recientemente ha sumado a su lista de causas pendientes con la justicia y la moral yanqui la acusación de agresión sexual por parte de uno de los vigilantes de seguridad de uno de sus shows (¿?).
“Holy Wood” ha cerrado la trilogía, volviendo de nuevo a la rabia perdida en su anterior trabajo aunque sin las ventas millonarias sumadas por sus dos obras previas, y es que al Reverendo se le ha hecho una feroz contra publicidad desde los organismos competentes de su país. Aun asi Marilyn Manson es una estrella sin apenas rivales en el mundo del rock actual. Quien le pondrá barreras a este tipo, si es que alguna vez se las ponen, no podemos saberlo, el mundo del rock es tan cambiante como la vida misma, pero por ahora, el circo ambulante de Brian Warner no parece tener intenciones de parar su viaje, y es, hoy por hoy, una de las máximas atracciones del heavy metal. Ansiosos esperamos su próximo parto, “The Golden Age Of The Grotesque”, previsto muy pronto.