Disco: Kid Rock
Estaba claro que la hora de Kid Rock tenia que llegar. A una personalidad como la suya la fama le va como anillo al dedo. Pero sin embargo el bueno de Rock no terminaba de lograr salir del anonimato cada vez que publicaba un nuevo álbum. Tenia muy claro lo que quería hacer, el era un rapero de pura cepa, pero no estaba dispuesto a renunciar a las influencias innegables que tenia de bandas de hard rock y punk con las que había crecido, amaba a Led Zeppelin, Aerosmith, AC/DC, y Lynyrd Skynyrd por encima de todas las cosas. Por eso se le ocurrió hacer esa originalísima mezcla de hip hop, guitarras plenamente heavies, en la onda del metal mas potente de la ultima década, y el siempre presente elemento sureño, con esos maravillosos coros de las privilegiadas gargantas negras.
Y asi, rodeado de una banda capaz de cumplir todos estos requisitos, la espectacular Twister Brown Trucker Band, gesta el que será el disco de su vida. Si James Dean era “Rebel Without A Cause” en la película mas famosa de este icono juvenil americano (mas conocida como “Rebelde Sin Causa” en nuestras pantallas), Kid Rock “Devil Without A Cause”, y lo cierto es que la frase encajaba perfectamente en la actitud desbordante de la futura estrella.
Realmente el disco no tenia demasiadas expectativas de convertirse en un superventas, pero si iba a gozar de mas oportunidades cuando Rage Against The Machine (con los que se le comparo en alguna ocasión) y el un metal estaban dando que hablar y vendiendo plásticos como churros. Las ventas desbordaron todas las previsiones, pese a que, todo hay que decirlo, Kid Rock no hizo ninguna concesión a la comercialidad. Siguió siendo el mismo, el chuleta de Detroit, de arrogancia desbordante y típica actitud de ghetto, es decir, de rapero negro con unos fuertes valores de la hermandad y la amistad, aunque su piel fuera bastante clarita y su pelo lacio y largo como si perteneciera al seno de cualquier grupo heavy.
“Bawitdaba”, un potente single de nombre impronunciable pero de sonido pesado, guitarras abrumadoras, y sobre todo de memorables fraseos e impactante estribillo por parte de nuestro hombre, seria su pasaporte definitivo al estrellato, incluso se uso aquí en el país como sintonía de un anuncio de vaqueros, algo que le dio a conocer ligeramente en nuestras fronteras, ya que ahora colocar una canción en un conocido spot publicitario parece garantizar el éxito fácil. “Cowboy” seria el siguiente sencillo, donde la banda exploraba al máximo sus raíces sureñas.
Y de ahí, Kid Rock se vio tocando en los MTV Awards junto a Run DMC y Aerosmith, pioneros en eso de fusionar rap y rock, en una histórica jam que seria el despegue definitivo del artista en America, como consecuencia de su creciente popularidad “Devil Without A Cause” alcanzo recientemente unas ventas de 10 millones de copias solo en USA. Definitivamente Kid Rock ya era una estrella. Se comenzaba a hacer eco de sus hazañas en todo el planeta, y se aseguraba que su directo era demoledor (aquí todavía no hemos tenido ocasión de comprobarlo).