Disco: Agila
Uno de los fenómenos musicales mas impactantes e inesperados de nuestro rock en la pasada década fue el de Extremoduro. Una banda totalmente underground que ha logrado conquistar a un publico de lo mas variopinto a base del simple pero duro cultivo del rock mas – como ellos mismos dicen – transgresivo. Rock urbano, de la calle, del pueblo llano, teñido de desgarradora poesía, de versos corrosivos, de cruda filosofía de pura cepa. Y todo ello por obra y gracia de Roberto Iniesta, el “Robe”, un personaje único, una mente incomprensible que aunque parezca gravemente tocada por la locura, muestra su lucidez en textos maestros que emocionan y escandalizan por igual. Fito de Platero y Tu, gran amigo del cantante extremeño, definioasi a su colega “Robe suele vivir en Granada… aunque el dice que esta en todas partes, dice que es Dios”.
Ese pensamiento es ya un dato aclaratorio de lo que Extremoduro y su líder significan, la clase marginada, el lado “tapado” de la sociedad, elevado a los altares por su arte y su ingenio. Un grano en el culo del poder establecido que lucha por su gente con innegable talento. Algunos le verán como un ex – yonqui pasado de vueltas con el cerebro trastocado, y puede que en ocasiones se acerque a dicho perfil, pero tras eso existe una clarividencia megica y una creatividad sin limites que asustan. Echando la vista atrás nos encontraremos con una trayectoria que poco a poco ha ido haciendo mella entre los fans y abriendo una profunda grieta en el rock estatal, terminando por allanar el camino a otros grupos con Extremoduro como denominación de origen.
En 1989 la banda grabo su primer disco, mas cercano a una maqueta que otra cosa, llamado “Como Animales”. Dicha demo rulo por los “bajos fondos” rockeros, dando a Extremo (como les conocen sus seguidores) una popularidad – alguna aparición televisiva incluida – que les llevo a grabar su primer disco en condiciones. La expectación generada por aquel sonido que como diría el Robe “te rasgaba el alma” se constato en “Somos Unos Animales”, primer plástico oficial fechado en 1991. Animales del rock n’ roll, la voz y los versos del arte marginado sin concesión por los que gobiernan. Aquello no había quien lo parara. Había nacido una estrella. “Deltoya”, un año mas tarde siguió llamando la atención de adolescentes que buscaban tonadas revolucionarias que hicieran daño en los oídos de sus progenitores.
La nueva generación del rock hispano comenzaba a tomar fuerza. La rabia sangrante de este pedazo de artista continuo la línea ascendente de la banda en “¿Dónde Estan Mis Amigos?”, importante paso para la gestación del arriesgadísimo “Pedra”, ¿un álbum conceptual de rock “barriobajero”?. Mucho mas que eso, un extenso poema musicado en casi media hora, impregnado de la acida lengua del Rey de Extremadura. Nos encontrábamos en el ecuador de la década de los 90, y los discos de Extremoduro cada vez tenían mejor salida comercial, para sorpresa de muchos. Incluso se “reedito” aquella primera maqueta, ya registrada en condiciones sonoras aceptables y con temas nuevos bajo el definitorio termino de “Rock Transgresivo”. Y entonces llego la gran eclosion. En 1996 llega “Agila”, un disco sin ninguna pretensión masalla que la de sus antecesores, es decir, seguir dando rienda suelta a la personalidad de un personaje único y asi alegrar un poquito mas la existencia a sus incondicionales.
Pero aquel trabajo tendría una trascendencia inesperada para todos, critica, publico y banda quedarían desbordados por la repercusión de un disco que llevaría al grupo a ser uno de los combos mas conocidos dentro de nuestras fronteras. Incluso las radios mas entregadas a la comercialidad barata se hacen eco de la música de estos músicos malditos, y la programan sin cesar, especialmente el sencillo “So Payaso” y el himno botellonero “Me Estoy Quitando”. AsiExtremoduroserian recibidos por un publico que naturalmente no era el suyo, jóvenes de todas las tendencias, condición y gustos eran ahora sus mas recientes seguidores. Los mismos que alababan a nuestras mas babosas estrellitas de la canción ligera ahora escuchaban a la banda mas autentica de Extremadura. Porque aunque las ventas de sus discos fueran desorbitadas, Extremoduro seguían siendo la misma banda, un grupo de la calle que se vio asaltado sin explicación alguna por la fama.
Y aunque eso sin duda les beneficio en cuanto a reconocimiento masivo e ingresos, les desprestigio bastante entre el publicorockero, que veía como una banda integra era ahora carnaza de pijines y chavalines que se pillaban su primer pedo al son de las tonadas del Robe sin pararse a analizar su lirica, sino tomándolas como manifiestos de algarabía adolescente. Desde aquellos días el publico de la banda esta devidido entre estos dos diferenciados bandos. Pero lo cierto es que Extremoduro también habían crecido a nivel musical, gracias a la inestimable colaboración de Iñaki “Uoho” Anton, guitarrista de los bilbaínos Platero Y Tu, que cada vez compaginaba mas su trabajo en su banda madre con sus escarceos con el Robe. Ambas bandas protagonizarían una exitosa gira que superaría todas las expectativas en lo que asistencia de publico se refiere, un lleno consecutivo de dos noches en el ahora escombroso Palacio de Los Deportes madrileño es un hito que muchos grupos internacionalmente consagrados quisieran para si.
A partir de ahí el camino estaba allanado. El testomonio de dicho tour seria el explicito “Iros Todos A Tomar Por Culo”. ¿Un mensajito del Robe para unos nuevos fans no compatibles con la filosofía de la banda o una estrategia comercial para atraer a la adolescencia amante de lo provocativo y radical? No se sabe, esa pregunta nos persigue a algunos desde los días de “Agila”, pero a pesar de todo no se puede dar la espalda a un grupo que ha demostrado tenerlos muy bien puestos durante muchos años. “Canciones Prohibidas” fue un LP que paso algo mas desapercibido, tampoco fue un hito comercial la musicacion de los poemas de su amigo Chinato “Extrechinato y Tu”, pero con “Yo, MinoriaAdsoluta” la respuesta de la gente ha vuelto a ser impecable, y el Sr. Iniesta se ha “crucificado” bien alto de las listas de ventas. En tan solo 3 semanas ya era disco de platino, escupiendo en la cara del éxito de los niños mimados de la dichosa Operación. Es el mayor referente de una generación rockera en este país, pero realmente continua siendo el mismo tipo, el cronista marginal e insolente rockero que “se come a dios por una pata”.