Disco: Images And Words
Herederos directos de las grandes bandas progresivas y sinfónicas de los 70, Dream Theater son uno de los grupos mas populares de las ultimas hornadas metalicas. Un combo exquisito en ejecución, magistral en composición, de técnica perfeccionista hasta limites insospechadas… Quiza no sea a primera vista una banda con potencial comercial, pero ha conseguido hacerse un hueco importante en la industria. Lo cierto es que los grupos de sus características siempre han gozado de un buenos resultados comerciales, pero estamos hablando de décadas atrás, y eso ha favorecido a Dream Theater, únicos exponentes de éxito masivo en un estilo que en vías de extinción fue rescatado por estos neoyorkinos.
Extensas canciones y progresiones de alto minutaje no parecen condiciones favorables para reinar en los charts, pero por suerte los Theater han demostrado su calidad, una maestria que rezuma por todos sus porros, y llevan a sus espaldas a una numerosísima legion de fans que arramblan con sus redondos en todos lados del planeta. Tanto en los USA como en Europa y muy especialmente en Japon, la banda tiene una reputación y una tirada importantísima. Aunque debutaron en el 89 con “When Dream And Day Unite”, no fue hasta el 92, con esa maravilla llamada “Images And Words” cuando se dieron a conocer, y de que manera.
Contando ya en sus filas con un esplendido vocalista llamado James LaBrie, y con una formación de instrumentistas de excepción formada por John Petrucci, John Myung, Mike Portnoy y Kevin Moore, consiguieron convertir uno de sus temas, “Pull Me Under”, en todo un hit metalico. El mundo del rock quedo anonadado con tamaña habilidad, y se volcó con ellos, convirtiéndolos en absolutas estrellas. No encajaban ni a patadas en la escena musical de los States de la época, en plena decadencia hard rockera y auge grunge, pero eso era lo de menos. Con cimiento sonoro basado en el metal y siguiendo los esquemas fijados por Yes, Pink Floyd y principalmente Rush (de los que se les considera aventajados alumnos) se hicieron con un nombre que a estas alturas ya es considerado el de un grande del rock.
Pese a la complejidad y el magnánimo carácter de sus obras, no son uno de esos grupos que dejan pasar un considerable numero de años entre sus discos, que seria a primera vista lo “lógico”. Publican con asiduidad meterial, algo que les honra y les ayuda a seguir en la brecha y no ser olvidados (cosa por otra parte bastante difícil debido a su impacto en los fans) en un panorama que continuamente busca nuevos valores desechando lo anterior. “Awake” fue su siguiente entrega, siguiendo los mismos parámetros de deshinibida y desbordante imaginación musical, aparentemente tocados por algún Rey Midas del rock que los convierte en joyas de la corona metalica.
El EP “A Change Of Seasons” fue un interludio hasta “Falling Into Infinity”, en cuya gira se registraria su Segundo plastic en vivo (tras el “Live At The Marquee” del 93). Los Theater siempre se han destapado en directo como verdaderos magos y casi nunca repiten repertorio y mucho manos dejan alguna vez de sorprender con jams y demás deidades sonoras. Sus álbumes en vivo no son en ningún momento repetitivos ni cargantes (salvo para algunos) y sus fans los reciben con los brazos abiertos sabiendo que allí esta contenido el especialísimo toque que imprime el grupo sobre las tablas a sus canciones.
En el pasado mas reciente solo pudimos disfrutar de una obra de estudio, la epica opera rock “Scenes From A Memory” del 99, pero a cambio nos regalaron un doble y un triple en directo que han confirmado su fama en todo el planeta como esencia pura y dura en vivo. Finalmente este año apareció el absolutamente sobrecogedor “Six Degrees Of Inner Turbulence”, doble álbum que les da categoría de leyenda del heavy y les siguen proporcionando las envidiables ventas que han venido cosechando durante toda su carrera contra todo pronostico. Verdaderamente indescriptibles, emoción en estado puro.