Disco: Made In Japan
Junto a Zeppelin y Sabbath se les considera el grupo que dio el primer paso de evolucion del rock duro hacia el heavy metal. Sus orígenes se remontan a finales de los años 60, cuando estaban mas influenciados por la psicodelia y el pop rock de Beatles, Cream y demás bastiones de aquella década. Con Rod Evans al frente grabaron “Shades Of Deep Purple”, que incluia aquella versión poppie del “Hush” con el órgano Hammond ya mostrando la importancia que tendría en el seno del grupo, y “Book Of Taliesyn”, que les llevo por primera vez a los States como teloneros del grupo de Clapton, Baker y Bruce. Pero Blackmore ya comenzaba a explorar los sonidos inigualables de su guitarra, y marco la dirección de un grupo en el que Evans no encajaba.
Ian Gillan hizo su entrada triunfal en la banda, y tras el, el bajista Roger Glover. Con ambos la personalidad del grupo se asentaría y comenzaría a dar los dulces frutos que todos hemos probado alguna vez. “In Rock” abrió la década de los setenta mostrando las nuevas credenciales de un grupo llamado a conquistar el mundo del rock. El chorro de voz de Gillan, agudo infernal, la batería tremebunda de Paice y el rítmico golpear de Roger Glover, los mágicos teclados de Jon Lord, y por supuesto, la guitarra de Blackmore abriéndose camino, dibujaron un grupo de intensidad a flor de piel, y de claro trasfondo heavy. La formación estaba consolidada, y su asalto al mercado no iba a tardar en llegar. “In Rock” supuso un punto de inflexión en una carrera que a partir de entonces iba a darnos muchas alegrías.
Temas como “Speed King”, rapidísimo ejercicio de decibelios descontrolados, “Black Night”, la primera de sus canciones que alcanzo el Top Ten en su Inglaterra natal, y “Strange Kind Of Woman”, señalaban el camino a seguir. “Fireball”, su siguiente obra, era puro fuego, abrasivo vinilo que supuso su primer numero uno, con un tema –titulo que era velocidad metalica en estado puro. Y entonces se produjo el mágico incidente. El Casino de Montreaux, en Suiza, ardio incesantemente durante un show de Frank Zappa, y el humo desprendido surco el cielo sobre las aguas del lago próximo.
Los Purple lo contemplaban asombrados desde la otra orilla. “Smoke On The Water” estaba a punto de nacer y con el, el riff mas absolutamente universal de cuantos se hayan grabado. Seria el punto álgido de su siguiente obra “Machine Head” que les llevo de gira a Japon, donde plasmarían en los surcos de otro disco mitico una descarga que todavía hoy emociona. “Made In Japan”, su primera obra en vivo, seria un nuevo hito en su carrera, y sigue siendo para muchos el mejor disco en directo de todos los tiempos, además del mas vendido en todo el planeta. Pero todo lo que sube, tiende a caer, y la friccion interna en el grupo era ya bastante acusada, especialmente entre Blackmore y Gillan, que solo grabarian un álbum mas juntos, “Who Do We Think We Are”.
Deep Purple era ya un monstruo gigantesco que caminaba por el panorama rockero con inmunidad absoluta, pero era el momento de una nueva era. Glover, enfrascado en sus tareas de productor, también abandono el barco. Ya había candidatos esperando en la recamara. Glenn Hughes fue el primero en llegar, y aunque sus dotes vocales, aun por explotar, eran difícilmente superables, se limito a ocuparse del bajo y hacer gorgoritos solo cuando la rotundidad vocal de David Coverdale, el nuevo frontman, se lo permitia. Esta etapa supo mantener la chispa de tiempos pasados y eso es decir mucho. Coverdale y Hughes eran dos talentos a punto de estallar, y lo hicieron en discos y conciertos impresionantes por su fuerza y su desgarradora pasión.
“Burn” y “Stormbringer”, con la vertiente marchosa y blues de Coverdale el primero, y el trepidante ritmo casi funky de Hughes el segundo, se consolidaron como dos joyas bastante bien acogidas en America, tras las que Blackmore firmo el finiquito para dar rienda suelta al gran arcoíris metalico, los sensacionales Rainbow. Horas bajas para la “Purpura Profunda” que no levanto cabeza con Tommy Bolin, cuya prematura muerte no le impidió grabar “Come Taste The Band” y el directo “Made In Europe”, que marcaron el final de la banda en sus años dorados, los 70. Cada uno siguió su camino hasta que en 1984 sucedió lo imposible, la formación clásica (Gillan, Blackmore, Glover, Paice y Lord) se volvió a reunir, grabo dos discos aceptables, y giro reviviendo las glorias pasadas y regalando a los fans momentos únicos.
La banda volvió a desintegrarse y a rehacerse con otros miembros por las todavía latentes rivalidades internas. Su popularidad comenzó a estar por los suelos, y vivieron sus peores años en los primeros 90, con Joe Lynn Turner como fugaz frontman antes de la vuelta definitiva de Gillan. El ego de Blackmore ya andaba desbocado sin intenciones de reconciliación, y el mismísimo Joe Satriani le sustituiría en sus labores hasta que llego Steve Morse, guitarrista de Kansas, y ayudo a la banda, al igual que había hecho con su grupo de procedencia, a levantar el vuelo con “Purpendicular” y “Abandon”, dos trabajos de estudio que hicieron reavivaron el legendario nombre de Deep Purple. La formación consolidada entraría en el nuevo milenio reviviendo tiempos muy lejanos con un álbum grabado en vivo junto a la Royal Orquesta Filarmonica.
Deep Purple mantienen viva la llama de sus comienzos, y son uno de los grupos mas longevos e imbatibles del rock de siempre, con un directo espectacular que ya hemos disfrutado en nuestras tierras en bastantes e inolvidables ocasiones. Recientemente han recibido otro revés que esperemos no desmerezca la leyenda, Jon Lord ha anunciado que se retira de la música en activo tras 35 años como profesional cuando el grupo se encuentra a punto de entrar a grabar su próxima obra de estudio, que no sabemos aun si registrara el mitico teclista. Su sustituto, inagurando el mark VIII (es decir, el octavo cambio de formación en el seno de la banda) es Don Airey (Rainbow).