Tema: I Wanna Be Sedated
Album: Road To Ruin
Año: 1978
¡Yo tambien quiero ser sedado si es para escuchar cosas como esta! Cada dia que pasa y un nuevo músico, artista o banda reconoce la influencia de los Ramones, se reitera por si misma la afirmación de que es una de las bandas mas importantes de todos los tiempos. En ocasiones un problema a todas luces, sencillo se convierte en un autentico rompecabezas cuando en la búsqueda de una solución se ponen en marcha complicadas operaciones e hipótesis que desenbocan en un lioso rodeo y en la mas pura obsecacion en lugar de utilizar un método menos complicado, que se desecha precisamente por su aparente simpleza.
Se critica a los Ramones y al punk por su economía de medios, por infundadas acusaciones de falta de esfuerzo, sin tener en cuenta lo difícil de tomar el camino directo sin desviaciones, de crear con austeridad y de volver a la esencia. Todo ello lo consiguieron estos cuatro chicos neoyorkinos cuando la tendencia generalizada de las grandes bandas de rock era el “mas difícil todavía”.
Tres acordes, energía y muchas ganas de pasarlo bien y divertir…la receta mas básica del buen rock n’ roll. En “Road To Ruin”, su cuarto larga duración y primero con el mas duradero de sus baterías, Marky Ramone, se despacharon a gusto con una buena ristra de pildorazos de impacto instantáneo y chispa inmediata. “I Wanna Be Sedated” era la ejemplificación perfecta del estilo ramoniano; una canción corta de ritmo repetitivo y constante con una buena dosis de pegadiza carga melódica, lirica de corte pasota, búsqueda de la diversión despreocupada y un pensamiento estúpido pero filosóficamente inteligente.
Solo el sexo faltaba en la receta de”…drogas y rock n’ roll” que Joey Ramone abordaba con su habitual y humorístico sarcasmo. Aquel esperpéntico videoclip con la banda desayunando en la mesa de una cocina tras sus gafas y chupas negras mientras a sus espaldas desfilaban los mas alucinógenos personajes en las situaciones inverosímiles era el reflejo visual perfecto para este trastornado tema. Y es que después de un par de minutos, uno acababa irremediablemente dando palmas al son de los nasales cacareos de Joey perdido entre la locura y las carcajadas.