Tema: Mr. Crowley
Album: Blizzard Of Ozz
Año: 1980
Nuestro querido Ozzy coqueteando de Nuevo con el lado oscuro. Su paso por Black Sabbath no termino de saciar el hambre del trastornado vocalista por el mundo del ocultismo y la oscuridad, y eso que la banda inglesa es uno de los grandes ejemplos del universo rock en relación con el satanismo y demás enigmáticas artes.
Cuando Ozzy abandono a los padres del metal, continuo por ese mismo peligroso camino. Su pose para la portada de su debut en solitario ya era un síntoma tanto de su locura como de su atracción oscurantista; abrigado por una capa al mas puro estilo Dracula y elevando una cruz negra por encima de su cabeza.
“Mr. Crowley” fue su personal tributo a su admirado Aleister Crowley (1875-1947), un ingles pionero en la practica de la magia negra que se llamaba a si mismo “La Gran Bestia”, apelativo con el que se hace referencia al diablo en la La Biblia, y del que se decía su misión en el mundo era la destrucción del cristianismo y la imposición de una religión basada en el culto a Belcebu.
Crowley estudio la figura y presencia del demonio en diferentes culturas y aseguro haber tenido contacto directo con el diablo. Partiendo de un personaje tal, Ozzy escribió el texto de “Mr. Crowley”, en el que se dirigía directamente al oscuro mago y su “entendimiento nocturno”, preguntándole si había hablado con la muerte y pidiéndole saber a que se refería en sus estudios y escritos, aunque con un cierto tono critico hacia sus métodos en ciertos momentos.
Tiene hasta gracia que un tipo tan mentalmente inestable como Ozzy tuviera esa conversación ficticia (si es que no se produjo un encuentro espectral directo con Crowley, nunca se sabe…) con otro loco incomprendido como fue el satanista y comenzara a cantarle aquello de “Sr. Crowley, ¿Qué sucedia en tu cabeza?”, una pregunta que muchos se habran hecho con respecto al propio Sr. Osbourne.
El caso es que el resultado fue una fantástica pieza de rock, sobrecogedora e intensa como pocas. Un órgano casi sepulcral marca el fantasmogorico y tétrico inicio hasta que el malogrado Randy Rhoads (¡que solo final!) y la base rítmica de Lee Kerslake (batería) y Bod Daisley (bajo) imprimen la fuerza heavy metalera al conocido tema.
Curiosamente el Madman elimino las pistas de batería y bajo de la grabación original en la reedicion de “Blizzard of Ozz” y de los otros dos trabajos en los que dichos músicos participaron, “Diary of a madman” y “Bark at the moon”, llevada a cabo en 2002, siendo sustituidas por unas nuevas regrabadas para la ocasión por la por entonces base rítmica de su banda, el batería Mike Bordin y el ahora bajista de Metallica Robert Trujillo.
La decisión, muy discutida por muchos de sus fans que vieron el acto poco menos que como un sacrilegio de las obras, fue tomada a raíz de un pleito legal que le enfrentaba con Kerslake y Daisley por supuesto impago de royalties. Esperemos que desde su tumba Aleister Crowley no se ofenda por la exhumación de “su”, canción y no descargue su ira en el bueno de Ozzy… ¿o seria el reciente y grave accidente del Madman una venganza?