Tema: Highway To Hell
Album: Highway To Hell
Año: 1979
Tres acordes. Tres acordes y la euforia esta servida. Cada vez que Angus extrae de su Gibson SG esas mágicas notas, definidas y la vez englobadas por unos intensos silencios entre los que se cuelan los golpes de caja de Phil Rudd, a cualquiera de nosotros el corazón nos palpita al triple de velocidad que el marcado ritmo marcial de este riff por antonomasia.
Pocas canciones consiguen producir en tan pocos segundos una reacción tal en el oyente. Y eso que Bon Scott todavía no ha empezado a cantar… su voz cazallosa, agria y espontanea empapa de chulería y carisma el reconocible guitarrazo y ya esta todo dicho “I’m on the Highway to Hell!!!”. De repente te encuentras cantando con el puño en alto uno de los estribillos emblema del hard rock.
Malcolm mantiene el ritmo mientras un Angus poseído por una demoniaca energía se deja llevar y comienza a hacer virguerías en el solo mientras el bueno de Bon estira su aguardentosa garganta hasta hacerla chirriar. La de “Highway To Hell”, el álbum, es una historia que por mil veces contada no deja de emocionar en cierta forma.
Después de un puñado de discos magistrales, los australianos AC/DC por fin comenzaban a encontrar reconocimiento con su nueva loncha de vinilo, el mas inspirado de los trabajos que habían grabado hasta la fecha que apareció, al igual que su primer single, en agosto del ’79. Un disco realmente insuperable. Y entonces llego la tragedia.
Bon Scott, aquel tio camorrero y gamberro que había pasado de conducir el autobús del grupo a lucir torso desnudo y tatuajes al frente del mismo, sucumbía a sus excesos alcoholicos y se ahogaba en su propio vomito el 19 de febrero de la recién inaugurada década de los 80. Cuando la conquista de America, donde el disco había sido su mayor éxito hasta la fecha, parecía cercana, un duro revés dinamitaba la moral y la carrera de un grupo que si hubiese decidido dejarlo en aquel mismo momento por respeto y luto a su compañero ya habría figurado por derecho propio entre los mas grandes.
Pero lejos de rendirse siguieron adelante y …bueno, ya sabeis el resto de la historia, pero eso es otro cantar. Lo que nos ocupa es esta canción que tristemente termino siendo un ironico presagio del final de Bon Scott. Pese a que trasmite inmediatamente una vibración optimista y alegre por ese omnipresente ritmo de los australianos, no deja de ser en cierta forma un premonitorio epitafio; “voy camino de la tierra prometida… mis amigos estarán allí también” cantaba con su buen humor y su desgarrado tono.
Hoy en dia sus viejos colegas, con la voz del igualmente entrañable Brian Johnson, continúan tocando esta consigna inmortal y siguen bajando habitualmente al infierno a visitar a su compañero caído.