La espirometría es una prueba utilizada para medir la función pulmonar. Forma parte de las pruebas de función pulmonar que se puede usar en el diagnóstico, seguimiento y tratamiento de una enfermedad pulmonar.

Una espirometría podría ayudar a detectar el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y otros trastornos que pueden causar dificultades respiratorias. El procedimiento es relativamente rápido y no causa dolor.

La prueba determina la cantidad de aire que una persona puede tomar y exhalar de los pulmones, y la velocidad a la que se puede expulsar el aire de los pulmones. Si los resultados de las pruebas muestran valores inferiores a los medios podría indicar un problema con el funcionamiento de los pulmones.

Con una prueba de espirometría se puede determinar si hay un deterioro de la vía aérea que está afectando la respiración del paciente. También podría ayudar a determinar si el medicamento puede potencialmente ayudar al paciente a respirar mejor. Además de ser útil en el diagnóstico de asma, puede ayudar en la detección de enfermedades pulmonares obstructivas crónicas tales como el enfisema o la bronquitis crónica e indicar la fase de la enfermedad.

Las personas que reciben tratamiento para los trastornos pulmonares crónicos a menudo se les aconseja realizar una espirometría a intervalos de uno a dos años.

Para la realización de una espirometría basal, el paciente debe haber abandonado previamente su medicación broncodilatadora. El paciente debe hacer una inspiración profunda, para a continuación, expulsar todo el aire de sus pulmones a través de una boquilla.

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