Cuándo: Viernes 06 de septiembre de 15.00 a 17.00
Coordina: Elia Sepúlveda (Universidad Santo Tomás)
Dónde: Salón de taller de CETI [Centro de Estudios Territoriales Interdisciplinarios]
En esta ponencia realizo algunas reflexiones epistémicas y ontológicas políticas desde el paradigma de la Ecología Política del Sur, en donde intentare reflexionar y problematizar algunos interrogantes que considero fundamentales para el debate respecto de la relación entre Trabajo Social y Crisis ecológicos-civilizatorias.
Diversos campos científicos dan cuenta de un tiempo crítico, a la vez que límite, dentro de la larga historia humana en el planeta (IPCC, 2019; IPBES, 2019; OMS, 2020; FAO, 2022). En tanto, los marcos epistémicos bajo los cuales aún se mueven buena parte de los registros académicos, incluso en gran medida los denominados como “críticos”, no logran sintonizar con las urgencias de esta era del Antropoceno (Crutzen y Stoermer, 2000) / Capitaloceno (Haraway, 2019; Moore, 2020). Mientras el planeta manifiesta de forma acelerada sus límites biofísicos que se traducen en graves trastornos climáticos, sin(pan)demias, restricción/agotamiento de la cadena energética y mineral, crisis agro-alimentarias, estas problemáticas a la vez catalizan y agravan conflictos bélicos a escala global como así también levantamientos y movilizaciones populares en el plano interno de los estados-nación. Estas múltiples crisis vienen agudizando las desigualdades socio-económicas, en general, y en torno al acceso a bienes básicos para la vida –tierra, alimento, agua, hábitat-, en particular, para vastas franjas poblacionales, manifestando el carácter oligárquico extremo que presenta esta fase del capital. En un plano correlativo, se hace síntoma la incapacidad de los sistemas políticos hegemónicos de carácter estado-céntrico para responder ante las acuciantes urgencias sociales, ecológicas, sanitarias al tiempo que, por diversas vías, éstos se tornan agentes clave del actual rumbo des-arrollador del capitalismo. Bajo este diagnóstico, se entiende que un corpus de pensamiento crítico en la actualidad no debe soslayar las condiciones de posibilidad del sistema Vida en la Tierra, y desconocer así las implicancias materiales, energéticas, sanitarias de los programas económicos, las estrategias productivas, las políticas sociales, las propuestas educativas, de salud y culturales, entre otras. En este sentido, esta propuesta adscribe a la ecología política como campo epistémico que permite integrar diversas dimensiones frecuentemente ausentes, minimizadas o compartimentadas en las ciencias sociales en general y en el Trabajo Social en particular brindando así herramientas analíticas y de acción a los fines de comprender y aspirar a transformar el actual estado de situación de un sistema que atenta contra la reproducción de la vida (humana y no humana) en común.
Basado en una mirada que integra las teorías críticas del desarrollo, el eco-marxismo, el giro ontológico, las teorías políticas de la comunalidad, y con la ecología política del sur como principal campo integrador, esta ponencia se propone brindar algunas posibles pistas a un marco teórico-epistemológico mayor que introduzca a una perspectiva crítica acorde a la era del Antropoceno/Capitaloceno. Teniendo como objeto dinamizar un espacio de reflexión sobre las propias ciencias sociales y los campos de intervención del Trabajo Social, el curso busca germinar aportes a las trayectorias estudiantiles/profesionales, pero, sobre todo, de las vidas en común en busca de pistas para desandar la profunda crisis ecológico-civilizatoria que atravesamos.
Qué tiene para decir, y cómo aporta el Trabajo Social a las problemáticas sociales contemporáneas inducidas por procesos de expulsión poblacional por economías extractivas, el consumo exacerbado de los bienes comunes como el agua, las migraciones internas e internacionales generadas principalmente por conflictos armados y guerras; la crisis y transición energética, la precarización de las políticas sociales con el desmantelamiento del Estado Nación, la escasez de alimentos saludables y con ellas, el correlato y las respuesta ciudadanas, comunitarias e institucionales que pasan por acciones colectivas, movimientos sociales y reivindicaciones de todas las diferencias como apuesta política para un mundo mejor.
El Trabajo Social desde su pericia transdisciplinar juega un papel fundamental en la intervención social comprometida con la dignidad, la igualdad, la justicia, la paz, los derechos humanos y el bienestar colectivo. Así pues, la reflexividad en la intervención deriva tanto en la objetivación/concreción de lineamientos epistémicos/teóricos y metodológicos/operativos que han sido y son referentes en el campo disciplinar como las obras de Octavia Hill (Our Common Land 1877 y Homes of the London Poor 1866); Jane Addams (Democracy and Social Ethics, 1902); Mary Richmond (Social Diagnosis 1917, What is social case work? 1922) y Gordon Hamilton (Teoría y práctica de trabajo social de casos, 1960). De manera que, se asiste a un proceso complejo de resituar el objeto mismo de la intervención en la medida en que, las dinámicas y las trayectorias individuales, sociales, familiares, comunitarias, ambientales y territoriales se transforman constantemente y en lugares diferenciados. Luego, los retos que ello demanda, ponen en tensión permanente la dimensión espacial de la intervención que problematiza el espacio como productor/reproductor de (in) justicia espacial (Soja, 2014) y de geometrías del poder (Massey, 2008). Dicho lo anterior, la objetivación que se hace del objeto de la intervención, las categorías matrices con las que se interviene y la caja de herramientas que se diseña y se despliega se configuran en los nodos centrales para la toma de decisiones y, en una de las dimensiones de la identidad profesional.
Se pretende entonces, problematizar la mirada hegemónica del espacio con la cual se ha construido los Estados-nación y las políticas públicas y sociales que emergen como uno de los escenarios donde se lleva a cabo la intervención en Trabajo Social, lo que deriva además en una reflexión acerca de lo “emergente” de la dimensión espacial en dicha intervención. Asimismo, pone especial atención al despliegue de las prácticas sociales que dinamizan de manera diferenciada los lugares donde se emplaza la intervención social; “esto implica evidenciar que el espacio es una construcción geosociohistórica y poliemocional (Nates, 2018, Novoa, 2017, Vela 2020, Velásquez, 2019) y dicha construcción es realizada de manera asimétrica con profundas desigualdades sociales, cognitivas, ambientales y territoriales desde lógicas marcadas por el sistema patriarcal, colonialista y capitalista.
Hoy como ayer, el Trabajo Social ha tenido un papel protagónico en el abordaje de problemáticas de alta complejidad desde enfoques integrales que conciben a los sujetos como ciudadanas/os activas/os, capaces de transformar y transformarse, atendiendo a su vez la relación dinámica y dialéctica con sus entornos.
En el contexto de surgimiento de las grandes ciudades, del proceso de urbanización descontrolada como consecuencia de la Revolución industrial entre mediados y fines del siglo XIX primero en Inglaterra y luego en EEUU, la cuestión urbana y dimensión espacial en relación a la vivienda, los espacios de trabajo, las instituciones asistenciales, las cárceles, los barrios en los que se dan relaciones socioespaciales específicas, han sido de interés para los procesos de conocimiento y acción en Trabajo Social.
Hoy, en contextos contradictorios con avances legislativos a nivel nacional e internacional, creación de instituciones y a la vez aumento de la brecha de la desigualdad y procesos de radical neo-anarco-liberalización en algunos países del continente, nos proponemos reflexionar críticamente sobre la centralidad de la dimensión espacial, las categorías de lugar, territorio-espacio-medio ambiente-entorno, paisaje, justicia territorial y ambiental, y aportar al debate sobre nuevos y renovados referentes teóricos y metodológicos, sus implicancias materiales y simbólicas tanto para el desarrollo de prácticas emancipadoras, anti-opresivas, de resistencia como para la formación académica.
En el marco del posicionamiento crítico de los socialistas ingleses y de los principales referentes del romanticismo filosófico ante las consecuencias devastadoras de la revolución industrial en Inglaterra, un primer antecedente es la obra de Octavia Hill (1838-1912), su consideración del entorno más amplio que el económico para comprender la situación de una persona, la influencia del medio social, y el desarrollo de políticas de vivienda, de conservación y preservación del ambiente y del patrimonio.
También encontramos en la Charity Organization Society una atención particular al contexto barrial y habitacional en el que se desarrolla la vida cotidiana, de allí la profesionalización de las “visitas domiciliarias” como técnica privilegiada de conocimiento e intervención, así como el “enfoque comprehensivo” desarrollado por (Richmond, 1917) y discípulas para la elaboración de Diagnósticos sociales y su mirada ecológica respecto de los diferentes ambientes en los que transcurre la vida de una persona.
Otro antecedente fundamental es la experiencia de los Settlements Houses en Londres como en Chicago lideradas por Samuel y Henrietta Barnet, Jane Addams y sus colaboradoras respectivamente con la innovadora propuesta de articular Residencia-Investigación-Reforma social que implicaba presencia in situ y convivencia con las poblaciones. De su prolífica producción se destaca “Hull House y los maps and papers” (Addams, 1895) entre otras obras.
Recabar en estos fundamentos, así como plantear una conversación actual con dichas categorías puede aportar a una mirada transdisciplinaria, policompetente, para una suerte de “ecología” de la intervención social con implicaciones geoeconómicas y geopolíticas para la comprensión y abordaje de diversas problemáticas, así como a la contribución a las respuesta ya agenciadas ciudadana, comunitaria y/o institucionalmente por personas, grupos o colectivos donde se reivindican todas las diferencias como apuesta para un mundo mejor.
La presente ponencia se enmarca en el desarrollo de mi tesis de Magister, el estudio pretende conocer cuál es el estado del debate en Trabajo Social sobre temáticas socioambientales en Chile, para ello, se revisaron las revistas de Trabajo Social nacionales publicadas entre el 2000 y 2023, con el fin de evidenciar la presencia del debate sobre la cuestión ambiental en estos espacios, además de categorizar cuáles son las perspectivas teóricas disciplinares predominantes y visibles en estos debates. La premisa que sostiene el presente texto es que no se puede contrarrestar la crisis climática sin un posicionamiento anticapitalista.
Las revistas revisadas fueron; Perspectivas (Universidad Católica Silva Henríquez); Revista Trabajo Social (Pontificia Universidad Católica); Propuestas Criticas en Trabajo Social (Universidad de Chile); TS Cuaderno de Trabajo Social (Universidad San Sebastián); Cuadernos de Trabajo Social (Universidad Tecnológica Metropolitana); Rumbos TS (Universidad Central de Chile); Revista Electrónica de Trabajo Social (Universidad de Concepción); Pensamiento y Acción Interdisciplinaria (Universidad Católica del Maule); Revista Intervención (Universidad Alberto Hurtado); Revista Pacifico de Trabajo Social (Universidad del Pacifico) y Rompe filias. En total se revisaron 1503 (100%) de los cuales 18 (1,20%) cumplían con los criterios muestrales previamente definidos, que abordaran además la relación entre el trabajo social y temáticas socioambientales.
Estos antecedentes evidencian que el debate disciplinar sobre esta temática es prematuro. No obstante, con las revistas seleccionadas se pretende identificar cuáles son las principales corrientes teórico-disciplinares que enmarcan los distintos artículos y discusiones científicas producidas. El Objetivo general de investigación es Analizar el estado del debate sobre la relación binomial entre el Trabajo Social y la Crisis socio-ambiental en Chile. Algunos de los objetivos específicos son; Conocer los posicionamientos sobre el sistema capitalista en relación con la crisis climática; Construir tipologías sobre las perspectivas teóricas del Trabajo Social que abordan la discusión socio-ambiental en Chile.
Sobre la Metodología se enmarca en un estudio de carácter cualitativo, en donde se realizará un análisis de contenido sobre las revistas seleccionadas, las cuales respondieron a un criterio muestral definido, el análisis será guiado por la herramienta de Análisis Cualitativo de datos ATLAS.TI v9.
Pese a que el trabajo aun no este completado, se proyecta algunas conclusiones preliminares. La tesis principal defiende una posición crítica frente a la estructura económica, social y cultural del sistema Capitalista, el cual, mediante la lógica de acumulación incesante, demuestra ser un sistema depredador que intensifica la crisis climática existente. El trabajo sostiene que no posicionar al capital como eje central en la discusión disciplinar impide abordar la crisis climática de manera efectiva, puesto que estas lógicas son grandes responsables del deterioro de los diversos ecosistemas del mundo.
El territorio es una construcción social. Este es el lugar epistemológico desde donde se observará y comprenderá esta categoría. Por ello, es que el territorio será analizado y significado como una unidad compleja y dinámica que se produce social e históricamente, a partir de la permanente interacción que ocurre entre quienes habitan y actúan en el territorio.
Siendo coherente con la premisa previamente señalada, es que ese ejercicio de observación, debiera ser realizado desde una perspectiva que reconozca e intégrelos principios inherentes de la complejidad. En este sentido, el Enfoque Territorial, (en adelante ET), emerge como una perspectiva de análisis que ofrece la posibilidad de promover una forma de observación que comprende y explica los fenómenos territoriales desde una mirada compleja.
En efecto, el ET, es una perspectiva de análisis, es decir, se refiere aún Enfoque conceptual y metodológico adoptado para examinar la categoría territorio, desde un ángulo específico o desde un lugar en particular. en este caso , ese ángulo o lugar es el de la complejidad.
En tanto perspectiva de análisis, el ET comprende al territorio desde una mirada integral, holística e histórica, donde uno de los componentes esenciales en el proceso de configuración territorial, es el de la multiactoralidad. En este sentido, el ET, comprende el territorio, a partir de una compleja red de relaciones sociales, donde existe una permanente disputa por el poder y una construcción de significados simbólicos, que contribuirán posteriormente, a la producción de la identidad local.
Es importante destacar que el ET, no puede ser entendido ni definido como un conjunto de técnicas o dispositivos metodológicos susceptibles de ser empleados en algún tipo de experiencia de intervención territorial. Tampoco puede ser definido como un proceso de desarrollo territorial, Homologado a la idea de proceso de desarrollo local.
En palabras de Saquet, ET “representa la posibilidad de promover el paso de un enfoque diferenciado de grupos prioritarios, entiéndase, mujeres, jóvenes y grupos étnicos, a un enfoque de la transversalización de actores sociales, en el que primen como ciudadanos o ciudadanas, con derechos y obligaciones, que habitan el territorio y tienen capacidad de deliberar y decidir” (Saquet, M. 2019).
Respecto de la relación que ha tenido históricamente el Enfoque Territorial con la Política Pública, el trabajo desarrollado por Jorge Calvo (2005), en su documento “Enfoque Territorial en las Políticas Públicas”, presenta una reflexión muy lúcida de lo que serían los principales aportes del ET a la Política Pública, proponiendo además una serie de principios esenciales de considerar al momento de incorporar el ET al proceso de diseño de la Política Pública o Programas Sociales:
a.- La multiculturalidad; bI.- La capitalización humana, natural y social; c.- La articulación entre lo urbano y lo rural; d.- El valor agregado territorial; e.- V.- La diferenciación territorial.
El ET desarrolla un análisis muy crítico a los modelos de intervención territorial, tradicionalmente impuestos por las lógicas institucionalizadas de las Políticas Públicas, diseñadas entre cuatro paredes, por equipos de “expertos” que deciden cual es la necesidad o problema de los territorios y determinan además, la “mejor” alternativa de solución a esa necesidad o problema, dejando de manifiesto la nula participación de la sociedad civil organizada, y así mismo. la nula a participación de los propios actores del territorio.
En el contexto de la Política Pública, el ET releva y promueve la incorporación de procesos como la participación social sustantiva, que de validez, sostenibilidad y sustentabilidad a los Programas Sociales en el territorio; la articulación territorial, que potencie saberes y recursos de cada actor; el reconocimiento de la multiactoralidad a nivel local, que se haga cargo de la diversidad de intereses y necesidades en el territorio; y el principio de la pertinencia territorial, es decir, reconocer que los territorios poseen contextos socio culturales e históricos muy diversos, lo que supone pensar la intervención de manera diferenciada y no estandarizada como es la posición que hoy asume gran parte de la actual Política Pública y Programas Sociales.