Cuándo: Jueves 05/09 de 15.00 a 16.30 hrs.
Coordina: Víctor Orellana (Universidad de Chile)
Dónde: Paraninfo
El fenómeno de los campamentos o tomas de terreno en Chile durante las últimas cinco décadas ha sido una forma de resistencia y articulación popular frente a las políticas públicas generadas por el modelo neoliberal y las crisis que han ocurrido desde el golpe cívico-militar de 1973. A partir de ese momento, se estableció una hegemonía ideológica sobre la forma de habitar la ciudad, marcada por la productividad capitalista y la construcción de viviendas sociales basadas en la subsidiariedad y la focalización, lo que ha llevado a una pauperización y marginalización de los sectores populares, así como a la fragmentación comunitaria.
En 2022, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo presentó resultados que identificaban un aumento significativo en el número de campamentos en Chile, con 1091 campamentos y aproximadamente 72,000 familias afectadas. Este aumento se ha corroborado en estudios de la ONG TECHO-Chile, que también señalan un incremento del 39.5% en comparación con períodos anteriores. Las regiones de Valparaíso, Biobío y Metropolitana concentran cerca del 75% de todos los campamentos del país, lo que plantea desafíos significativos en términos de gobernanza local.
Este incremento en los campamentos se ha relacionado con diversos factores, como la crisis habitacional, el aumento del costo de arriendos y del valor del suelo, la situación económico-sanitaria, la migración y la diversificación cultural. Ante esta situación, los municipios se han convertido en actores fundamentales, siendo los encargados políticos y administrativos de las comunas y enfrentándose directamente a esta problemática.
La relación entre los municipios y los campamentos implica la intervención de diversos dispositivos, como la Dirección de Desarrollo Comunitario y la Secretaría de Planificación, que son fundamentales para abordar esta situación y mediar entre los sujetos y las políticas públicas. En el caso específico de la comuna de Viña del Mar, es la que concentra la mayor cantidad de campamentos en la región de Valparaíso, por lo que se hace relevante analizar las estrategias que ha generado el Gobierno Local frente a este movimiento territorial.
la estrategia metodológica del estudio se enmarca dentro de una perspectiva cualitativa que busca comprender el fenómeno de manera integral, a través de entrevistas y análisis de documentos. Los resultados revelan una compleja relación de poder-saber entre los municipios y los campamentos, donde las prácticas de gobierno se articulan en torno a la estructuración de un campo posible de acción para los y las habitantes de los campamentos.
Se identifican prácticas ideológicas y racionalidades políticas de gobierno que reflejan la manera en que el poder se ejerce y se negocia en este contexto. Las prácticas de gobierno se presentan como medios calculados y reflexivos que buscan alcanzar ciertos objetivos en un campo de fuerzas determinado.
En conclusión, las estrategias desarrolladas por los municipios en relación con los campamentos son parte de un dispositivo político-técnico que busca intervenir territorialmente y ordenar, pero que también está en constante disputa entre los proyectos políticos tanto municipales, como de los campamentos y del gobierno central.
Las tomas de terreno con fines habitacionales se encuentran presentes en distintos puntos del país, con componentes diferenciadores y muy particulares, pero con una necesidad común, contar al menos con un elemento básico para las personas, un lugar para habitar.
Las Tomas Vista Hermosa y El Mirador de Lampa están ubicadas en la comuna de Lampa, Región Metropolitana, se componen por 13 sectores o agrupaciones definidas por los mismos integrantes del territorio y sus dirigentes, los cuales corresponden a espacios sociales que se resisten a la institucionalidad pública, lo cual impide acceso a las características sociales contando solamente con un acercamiento al terreno a través de la organización de los propios dirigentes. Al respecto, existe demanda y tensión desde la comunidad aledaña que señala como una otredad a las tomas, algo así como que pareciera dificultar el desarrollo de la sociedad (Muñoz, G. 2011).
En este contexto, la carrera de Trabajo Social tuvo la posibilidad de ingresar a la comunidad mediante la aplicación, en el periodo de pandemia, de un instrumento de caracterización con la finalidad de medir dimensiones disciplinares tanto de Trabajo Social como Sociología.
El levantamiento de información se realizó a través de visitas en terreno, a la cantidad de 438 viviendas, lo que se traduce en una población que bordea las 1.000 personas, caracterizando a esta comunidad en variables tales como género, edad, nivel educacional y nacionalidad, entre otros.
Toda esta información se visualizará de forma cuantitativa a través porcentajes, que finalmente exponen distintas formas de realidades individuales como colectivas como formas de vivir heterogéneas en un mismo territorio.
El espacio territorial es también social, debe ser entonces comprendido como un escenario de procesos sociales que se desenvuelven en un espacio específico (Saunders, 1986). Existe una complejidad presente en cada una de las áreas y variables abordadas que nos invitan al diálogo y trabajo interdisciplinar, porque son también espacios multidimensionales con dinámicas que implican múltiples elementos de la realidad social (Lamy, 2006).
En este sentido, la reflexión apunta al trabajo realizado interdisciplinariamente en las aproximaciones y desafíos entre Trabajo Social y Sociología, que nos llevan a repensar y desarrollar preguntas reflexivas que apuntan a ¿Cuáles son las posibilidades de la una nueva aproximación interdisciplinar?; ¿Cómo interdisciplinariamente nos articulamos en la relación con la comunidad y el territorio para abordar las situaciones sociales?, ¿Cómo ejecutamos estas implicancias priorizando al territorio, llevándolo a un protagonismo alejado de matices de alteridad y, a la vez, teniendo presente los marcos institucionales?
INTRODUCCIÓN. La presente ponencia tiene como desafío el demostrar la potencialidad de la herramienta del mapeo colectivo en el desarrollo de diagnósticos territoriales, el cual fue establecido por los Iconoclasistas (2015). En este sentido, entenderemos que “(…) el territorio es el espacio socialmente construido” (Santos, 2000), y por lo tanto, la planificación del espacio en su contexto positivo y negativo debe ser definido por los personas que lo habitan. El caso particular trabajado corresponde al Campamento Puerto Príncipe, el cual está situado al final del Barrio de Aguas Negras, en la ribera norte del Estero Guaiquillo de la ciudad de Curicó. MÉTODO. El trabajo de diagnóstico territorial será realizado por medio de la técnica de mapeo colectivo presentado por los Iconoclasistas (Risler & Ares, 2015), incorporando una estrategia de recolección de información a través de técnicas diseñadas desde la geografía crítica, pero que incorporan elementos del diagnóstico social y técnicas cualitativas de situadas en completa concordancia con el Trabajo Social (Muñoz, 2018). Se plantea la realización de tres talleres con el uso de planimetrías, la articulación del diálogo con la comunidad del campamento señalado y la definición de las problemáticas sentidas y vivenciadas con la población. Posteriormente se establece una sistematización de los resultados, principalmente definidos por posibles líneas de intervención social, considerando las problemáticas ligadas a la vivienda, educación, niñez, medioambiental, entre otras. RESULTADOS. Por medio de esta herramienta de la geografía crítica, el trabajo social se nutre de posibles líneas interventivas en el territorio a partir de la vivencia de sus propios pobladores. De esta manera se detectan problemas ligados a las inquietudes del quehacer cultural, vivienda y medioambientales como los elementos centrales o nudos de problema situados en el territorio. La herramienta del mapeo colectivo da cuenta de un conocimiento desde las bases y otorga sentido sobre la espacialidad como una estrategia fundamental para el trabajo social en contextos urbanos.
El Chile de los ’90 fue testigo de la emergencia del principio de participación como eje orientador de las políticas sociales, con especial énfasis en aquellos programas (públicos y privados) que, con matices pero sin excepción, abrazaron dicho principio como estrategia para intervenir en contextos de pobreza urbana. En esta ponencia problematizaremos acerca del carácter abusivo en que el principio se traduce, por omitir en sus análisis elementos claves para comprender la complejidad de los territorios de relegación urbana en el tiempo presente.