Una hernia inguinal ocurre cuando una porción de tejido, como una parte del intestino, empuja hacia afuera a través de un lugar debilitado en los músculos abdominales. El bulto que se produce puede ser doloroso, especialmente al toser, inclinarse o levantar un objeto pesado. Sin embargo, muchas hernias no causan dolor.
Una hernia inguinal no es necesariamente peligrosa. Sin embargo, si no mejora por sí sola, puede provocar complicaciones potencialmente mortales. Es probable que el médico te recomiende una cirugía para reparar una hernia inguinal que causa dolor o que se agranda. La reparación de una hernia inguinal es un procedimiento quirúrgico frecuente.
El diagnóstico de la hernia inguinal se hace a través de un examen físico realizado por el especialista, quien puede solicitar una ecotomografía de partes blandas, como un estudio de confirmación complementario.
El tratamiento quirúrgico es urgente cuando se trata de una hernia estrangulada ya que, si no se recibe una oportuna, la pared intestinal se puede romper por falta de irrigación y provocar una peritonitis.
La cirugía consiste en volver a introducir el contenido en el abdomen y reparar el defecto en la pared muscular de la ingle.
Luego, se instala una prótesis o malla especial en esa zona para disminuir el riesgo de que la hernia vuelva a producirse.