Tbilisi
Tiflis, cuyo nombre deriva del georgiano antiguo Tbili ("cálido"), debe su fundación en el siglo V al rey Vakhtang Gorgasali y a una leyenda cinegética: su halcón cayó en unas aguas termales mientras cazaba un faisán, revelando las propiedades curativas de los manantiales de azufre sobre los que se asentaría la ciudad. Su ubicación en el desfiladero del río Kurá (Mtkvari) la convirtió en una llave maestra de la Ruta de la Seda, pero también en un trofeo codiciado; la ciudad ha sido destruida y reconstruida veintinueve veces a lo largo de su historia, sufriendo invasiones de persas, árabes, mongoles y turcos selyúcidas. Fue quemada por el Aga Muhammad Khan de Irán en 1795.
El alma arquitectónica de Tiflis reside en su casco antiguo, un laberinto de calles empedradas que desafía la gravedad en las laderas de la colina Sololaki. Lo más distintivo es su arquitectura vernácula del siglo XIX: casas de ladrillo adornadas con intrincados balcones de madera tallada que cuelgan sobre los acantilados o se abren a patios interiores llenos de vida comunitaria. Este estilo, una fusión única de estructuras rusas neoclásicas con ornamentación persa y otomana, convive con la histórica fortaleza de Narikala, que vigila la ciudad desde el siglo IV. Abajo, en el barrio de Abanotubani, las cúpulas de ladrillo de los baños de azufre siguen ofreciendo el ritual de exfoliación y masaje que fascinó a viajeros como Alejandro Dumas y Pushkin.
Tras la anexión rusa y la posterior etapa soviética, Tiflis se transformó con la construcción de avenidas como Rustaveli y bloques de hormigón brutalista que hoy contrastan con su renacimiento moderno. Desde la Revolución de las Rosas, la ciudad ha reinventado su horizonte con una arquitectura de vanguardia audaz, simbolizada por el Puente de la Paz, una estructura de acero y vidrio ondulado diseñada por Michele De Lucchi que brilla con miles de LEDs sobre el río antiguo. Hoy, Tiflis es la metrópolis más vibrante de la región, una capital donde las antiguas iglesias ortodoxas y las sinagogas comparten espacio con cafés tecno, hoteles de diseño en antiguas imprentas y un teleférico que conecta el pasado con el futuro europeo de Georgia.
• Monumentos y lugares históricos
El Casco Antiguo de Tiflis es el laberinto medieval donde late el corazón de la ciudad, un tejido urbano que ha sobrevivido a veintinueve destrucciones e incendios a lo largo de 1.500 años. Su historia se lee en sus casas de los siglos XVIII y XIX, caracterizadas por los shushaband, balcones de madera tallada que cuelgan desafiando la gravedad sobre acantilados y patios. Es un crisol de tolerancia religiosa donde mezquitas, sinagogas e iglesias conviven en metros cuadrados. Para comprender su topografía dramática, es imprescindible subir al mirador del Monasterio de la Transfiguración de Tabor; desde allí, la vista domina los tejados rojos, el río Kurá y la fortaleza, revelando cómo la ciudad se aferra a las laderas en una simbiosis perfecta de arquitectura defensiva y doméstica.
La Fortaleza de Narikala, conocida por los locales como el "Alma de la Ciudad", es la ciudadela defensiva más antigua de Tiflis, cuyos orígenes se remontan al siglo IV d.C. bajo el nombre persa de Shuris-tsikhe ("Fuerte Invidioso"). Su historia es un palimpsesto militar: ampliada por los árabes omeyas en el siglo VII, el rey David el Constructor en el XI y finalmente los mongoles, quienes le dieron su nombre actual, significando pequeño castillo. Aunque gran parte de su estructura fue devastada por una explosión de municiones rusa en 1827, sus muros de ladrillo y piedra siguen dominando el horizonte. En su interior alberga la Iglesia de San Nicolás, reconstruida en los 90 sobre cimientos del siglo XIII, decorada con frescos que narran la historia bíblica y nacional de Georgia.
Abanotubani es el lugar fundacional de Tiflis, nacido de la leyenda del rey Vakhtang Gorgasali y su halcón, que descubrió los manantiales termales en el siglo V. Su historia ha sido un imán para viajeros de la Ruta de la Seda; durante la ocupación persa en el siglo XVII, se construyeron los baños subterráneos de ladrillo con cúpulas semiesféricas que vemos hoy. Estos recintos no solo servían para la higiene, sino como clubes sociales donde se cerraban tratos comerciales y matrimonios. Destaca arquitectónicamente el Baño Orbeliani (o Baño Azul), con su fachada de madrasa persa recubierta de azulejos de fayenza turquesa, que impresionó a Alejandro Dumas y Pushkin, quienes describieron el ritual del masaje kisa como una experiencia transformadora de "fuego y agua".
La Torre del Reloj de Tiflis es una fantasía arquitectónica moderna que parece haber salido de un cuento de hadas medieval, erigida en 2010 por el célebre titiritero Rezo Gabriadze. Su historia es un homenaje a la resiliencia: fue construida recolectando vigas centenarias, ladrillos de edificios demolidos y azulejos rotos de la vieja Tiflis, creando una estructura inclinada que celebra la belleza de la imperfección. Adosada al teatro de marionetas, cada hora se abre una pequeña puerta dorada en su balcón superior y un ángel mecánico golpea una campana; dos veces al día, se despliega el "Círculo de la Vida", un micro-espectáculo de muñecos que narra el ciclo del nacimiento y la muerte, convirtiendo la torre en un monumento vivo a la narrativa artística georgiana.
El Palacio de Darejan, conocido históricamente como Sachino, se aferra al borde del acantilado en el barrio de Avlabari. Su historia es un milagro de supervivencia; construido en 1776 por el rey Erekle II para su esposa Darejan Dadiani, fue prácticamente la única residencia real que escapó de la devastación total de la invasión persa de 1795. Tras la anexión rusa y el exilio forzoso de la reina a San Petersburgo, el complejo se transformó en un seminario y actualmente es un convento de monjas activo. La arquitectura es inconfundible y define el perfil de la orilla izquierda: una fusión de fortaleza y villa de recreo dominada por un icónico balcón circular de madera tallada color turquesa que envuelve el torreón sobre el abismo.
La Catedral de la Santísima Trinidad (Sameba) es el símbolo del renacimiento espiritual y nacional de Georgia tras la caída de la Unión Soviética. Construida entre 1995 y 2004 en la colina de Elia, es la tercera iglesia ortodoxa oriental más alta del mundo. Su historia no es antigua, pero su arquitectura sintetiza mil años de tradición georgiana, fusionando el estilo de las iglesias cruciformes con una monumentalidad moderna de granito y mármol dorado. El complejo es una "ciudad dentro de la ciudad", incluyendo nueve capillas (cinco subterráneas para resistir terremotos), una residencia patriarcal y jardines. Su cúpula dorada de 87 metros actúa como un faro visible desde cualquier punto de Tiflis, proclamando la restauración de la fe ortodoxa como pilar de la identidad post-soviética.
La Catedral de Sioni es uno de los lugares más sagrados del país, llevando el nombre del Monte Sión de Jerusalén. Su historia se remonta al siglo VI, pero el edificio actual es una reconstrucción del siglo XIII, tras haber sido arrasado incontables veces por árabes, mongoles y persas. Su tesoro espiritual más preciado es la Cruz de Santa Nino, hecha de ramas de vid atadas con el propio cabello de la santa, que trajo el cristianismo a Georgia en el siglo IV. Arquitectónicamente, es una estructura austera de toba amarilla típica de la Edad de Oro medieval, con frescos oscurecidos por el tiempo y el humo de las velas. A pesar de perder su estatus de catedral principal frente a Sameba, sigue siendo el lugar donde los georgianos sienten la conexión más profunda con sus raíces apostólicas.
La Iglesia de la Asunción de Meteji se alza sobre un acantilado estratégico junto al río Kurá, marcando el sitio donde el rey Vakhtang Gorgasali erigió su palacio y la primera iglesia en el siglo V. Su historia es de resistencia y sufrimiento: destruida por los mongoles en 1235 y reconstruida en 1289 por Demetrio II, sirvió como polvorín y luego como una temida prisión zarista y soviética donde estuvieron recluidos figuras como Gorky y Stalin. La arquitectura es un clásico diseño de cruz inscrita con cúpula, construida en ladrillo y piedra. Frente a ella se encuentra la icónica estatua ecuestre de bronce del rey Vakhtang, saludando a la ciudad que fundó; juntas, iglesia y estatua, forman la silueta más fotografiada de Tiflis, simbolizando la unión de la corona y la cruz.
El Panteón de Mtatsminda es la necrópolis más venerada de Georgia, situada en una terraza de la Montaña Sagrada alrededor de la Iglesia de San David (Mamadaviti). Su historia comenzó en 1929, aunque el lugar ya era sagrado por la cueva donde vivió el padre David de Gareja en el siglo VI. Aquí descansan los "hijos ilustres" de la nación: escritores, artistas y héroes nacionales. La tumba fundacional y más conmovedora es la del dramaturgo ruso Alexander Griboyedov y su esposa georgiana Nino Chavchavadze, cuya inscripción de amor eterno es legendaria. El entorno ofrece una atmósfera de paz melancólica con vistas espectaculares, convirtiéndose en un lugar de peregrinación literaria donde la historia cultural de Georgia y Rusia se entrelazan bajo los cipreses.
La Basílica de Anchisjati es la iglesia superviviente más antigua de Tiflis, datada en el siglo VI durante el reinado de Dachi Ujarmeli. Su historia debe su nombre al preciado icono del Salvador de Ancha (Anchis Khati), traído aquí en el siglo XVII para protegerlo de la invasión otomana. Arquitectónicamente, difiere de las iglesias de cúpula cónica posteriores; es una basílica de tres naves construida con grandes bloques de piedra toba amarilla, que revela su antigüedad paleocristiana. A pesar de las intervenciones rusas del siglo XIX que añadieron una cúpula (luego eliminada en la restauración soviética de 1958 para devolverle su aspecto original), conserva sus frescos desgastados y una acústica excepcional, siendo la sede del mejor coro de polifonía georgiana patriarcal.
La Iglesia de San Jorge (Surb Gevork), ubicada a los pies de la fortaleza de Narikala, es el principal templo de la Iglesia Apostólica Armenia en Georgia y una de las más antiguas, fundada en 1251. Su historia refleja la poderosa influencia de la comunidad armenia en el comercio y la cultura de la ciudad; fue aquí donde el gran trovador Sayat-Nova fue asesinado por los persas en 1795 mientras defendía la iglesia, y su tumba yace en el patio. Arquitectónicamente, es una estructura de ladrillo con un plano de cruz y una cúpula central sobre un tambor alto. Su interior es famoso por los vibrantes frescos del siglo XIX de la dinastía Hovnatanian y Bashinjaghyan, que cubren cada centímetro con escenas bíblicas coloridas, contrastando con la austeridad de las iglesias georgianas vecinas.
Kartlis Deda (Madre de Georgia) es la estatua monumental de aluminio de 20 metros que vigila la ciudad desde la cresta de Sololaki, erigida en 1958 para celebrar el 1500 aniversario de Tiflis. Su historia es la personificación del carácter nacional georgiano, diseñada por el escultor Elguja Amashukeli. La figura femenina, vestida con el traje tradicional, sostiene en su mano izquierda un cuenco de vino para recibir a los amigos y en la derecha una espada para los enemigos, simbolizando la legendaria hospitalidad georgiana y su feroz resistencia ante los invasores. Originalmente de madera, fue reemplazada por aluminio en 1963. Es un hito del realismo socialista adaptado al nacionalismo, visible desde toda la ciudad como la guardiana eterna de la capital.
La Mezquita Juma, situada en el barrio de los baños, es un monumento único a la convivencia islámica en el Cáucaso. Su historia arquitectónica es una mezcla de destrucción y renacimiento: construida originalmente por los otomanos en el siglo XVIII, destruida por los persas y reconstruida en 1895 con fondos del filántropo de Bakú Taghiyev. Su arquitectura de ladrillo rojo combina elementos neogóticos con un minarete octogonal distintivo. Lo extraordinario de su historia reciente es que, tras la demolición de la Mezquita Azul chií por los soviéticos en 1951, la comunidad chií fue acogida en esta mezquita suní. Durante años, una cortina separaba a ambos grupos, pero hoy rezan juntos bajo el mismo techo, un hecho casi insólito en el mundo islámico.
El Teatro de Ópera y Ballet de Tiflis, en la famosa Avenida Rustaveli, es un palacio de estilo neo-morisco que parece sacado de "Las Mil y Una Noches", inaugurado originalmente en 1851. Su historia temprana fue trágica y gloriosa; Alejandro Dumas lo calificó como uno de los más bellos del mundo antes de que un incendio lo destruyera en 1874. El edificio actual, terminado en 1896 por el arquitecto Victor Schröter, mantiene esa estética orientalista exótica con arcos de herradura, mocárabes y una fachada rayada que evoca la arquitectura islámica de Andalucía y El Cairo. Hogar de la escuela de ballet georgiana fundada por Vakhtang Chabukiani y Nina Ananiashvili, su interior lujoso de terciopelo y oro sigue siendo el epicentro de la alta cultura caucásica.
La Iglesia de Kashveti, situada frente al Parlamento en la Avenida Rustaveli, debe su extraño nombre ("Kva-shva", dio a luz una piedra) a una leyenda del siglo VI: una mujer acusó falsamente al monje David de Gareja de haber mantenido relaciones y embarazarla, y él profetizó que ella daría a luz una piedra, como así ocurrió. La iglesia actual, construida entre 1904 y 1910, es una obra maestra del arquitecto Leopold Bilfeldt, quien copió el diseño de la catedral medieval de Samtavisi para afirmar la identidad georgiana bajo el dominio ruso. Su historia artística es notable por los frescos del altar pintados en 1947 por Lado Gudiashvili, cuyos santos de rostros "terrenales" y ojos grandes causaron escándalo y le costaron su expulsión del Partido Comunista.
La Plaza de la Libertad es el escenario político de Georgia, testigo de revoluciones y cambios de régimen. Su historia comenzó como la Plaza Erivansky en la época imperial, pasando a ser Plaza Lenin bajo la URSS, con una estatua del líder soviético que fue derribada espectacularmente en 1991. Fue aquí donde ocurrieron el atraco al banco de Stalin en 1907 y las masivas manifestaciones de la Revolución de las Rosas en 2003. Arquitectónicamente, es un espacio neoclásico dominado por el antiguo Ayuntamiento y el hotel Marriott, pero su centro está hoy ocupado por el Monumento a la Libertad y San Jorge: una columna de 35 metros coronada por una estatua dorada del santo matando al dragón, obra de Zurab Tsereteli, que simboliza la victoria final de la independencia.
La Casa de los Escritores es la joya más refinada del Art Nouveau en Tiflis. Su historia comenzó en 1905 como la mansión del magnate del brandy David Sarajishvili, quien la encargó al arquitecto alemán Karl Zaar para celebrar sus bodas de plata. Durante el periodo soviético, se convirtió en el refugio de la Unión de Escritores, donde la élite literaria (y a veces sus verdugos) debatía; trágicamente, el poeta Paolo Iashvili se suicidó aquí en 1937 durante la Gran Purga. La arquitectura es un sueño ecléctico: una fachada elegante que esconde un interior deslumbrante con paneles de madera tallada, chimeneas de cerámica Villeroy & Boch y una terraza con jardín que transporta al visitante a la Belle Époque, siendo un milagro de conservación en plena era comunista.
El edificio del Parlamento de Georgia en la Avenida Rustaveli es el escenario monumental de la turbulenta historia política del país. Construido entre 1938 y 1953 por los arquitectos Kokorin y Lezhava, se levantó sobre los cimientos de la demolida Catedral de Alejandro Nevsky, un acto de borrado imperial ruso para instaurar el poder soviético. Su arquitectura es un ejemplo masivo de clasicismo socialista, definido por altas arcadas y el uso de toba dorada y hormigón, proyectando una autoridad inquebrantable. Sus escalinatas frontales han sido testigos de sangre y libertad: la tragedia del 9 de abril de 1989 (masacre soviética) y la Revolución de las Rosas de 2003, convirtiéndolo en el altar cívico donde la nación llora a sus mártires y celebra su soberanía.
El Teatro Nacional Rustaveli es el templo de las artes escénicas de Georgia, una fantasía barroca y rococó inaugurada en 1901 (originalmente Sociedad Artística). Su historia es legendaria tanto por lo que ocurrió en el escenario como en su sótano: el café "Quimérioni", donde los poetas simbolistas de la "Cuernos Azules" se reunían antes de la represión bolchevique. Diseñado por Shimkevich y Tatishchev, su fachada es una explosión de cariátides, máscaras y ornamentación que rivaliza con los mejores teatros de Viena. A pesar de sufrir un incendio en 1921 y saqueos en la guerra civil de los 90, su interior restaurado con frescos y espejos sigue siendo el hogar de la vanguardia teatral georgiana, fusionando el drama político con la estética imperial.
El edificio de la Asamblea de Tiflis (Sakrebulo), dominando el lado sur de la Plaza de la Libertad, es un camaleón histórico que refleja la evolución de la ciudad. Originalmente una estación de policía de la década de 1830, fue transformado radicalmente en 1878 por el arquitecto Paul Stern, quien ganó el concurso para convertirlo en el Ayuntamiento (Gorodskoy Dom). Su arquitectura es de un estilo "exótico" o neo-morisco, inusual para un edificio administrativo ruso, caracterizado por una torre del reloj central, ventanas de arco de herradura y una fachada rayada que evoca el orientalismo romántico. Ha sido testigo de todo, desde desfiles imperiales hasta revoluciones, manteniendo su función cívica mientras la plaza cambiaba de nombre de Erivansky a Lenin y finalmente Libertad.
La Corte Suprema de Georgia, ubicada en la calle Zubalashvili, es una de las estructuras más imponentes y mejor conservadas del siglo XIX. Construido en 1894 por el arquitecto polaco Aleksander Szymkiewicz, fue diseñado específicamente para ser el Palacio de Justicia del Virreinato, función que ha mantenido ininterrumpidamente. Su arquitectura es una clase magistral de eclecticismo con fuerte influencia del Renacimiento tardío y el Barroco: una fachada simétrica, escalinatas de mármol y una rotonda interior lujosa que proyecta la majestad de la ley. A diferencia de otros edificios estatales que cambiaron de uso, este palacio de piedra ha visto pasar jueces zaristas, troikas estalinistas y magistrados democráticos, siendo el testigo mudo de la evolución jurídica del país.
El Museo Nacional de Georgia, en la icónica Avenida Rustaveli, es el guardián de la identidad profunda de la nación caucásica. Fundado en 1852 como el Museo del Cáucaso, su edificio actual (1913-1929) presenta una fachada de estilo pseudo-ruso antiguo diseñada por N. Severov (sobre la base de A. Zaltsman), sobria y monumental. Su verdadera riqueza yace en su historia científica: aquí se custodia el Tesoro Arqueológico con el oro de Cólquida (confirmando el mito del Vellocino de Oro) y, crucialmente, los cráneos de Dmanisi (1,8 millones de años), los primeros homínidos hallados fuera de África. Es la institución que reescribió la historia de la evolución humana y valida la antigüedad de la metalurgia y el vino georgianos ante el mundo.
El Museo de Arte de Georgia ocupa un edificio que es historia pura ya que se remonta al antiguo Seminario Teológico de Tiflis, construido en 1835 por el arquitecto suizo Giuseppe Bernardazzi. Antes de albergar iconos medievales y esmaltes cloisonné invaluables, sus pasillos de estilo clasicista tardío vieron estudiar al joven Iósif Stalin (entonces Ioseb Jughashvili), quien fue expulsado de aquí por sus ideas revolucionarias. La arquitectura es de una monumentalidad austera, con un pórtico de columnas que domina la plaza vecina a la Libertad. Durante décadas, custodió el tesoro sagrado de las iglesias georgianas salvado de la destrucción soviética, actuando como un arca de Noé cultural en un edificio diseñado paradójicamente para la ortodoxia rusa imperial.
La Avenida Rustaveli es la arteria pública más icónica e importante de la ciudad de Tiflis, 1,5 kilómetros de asfalto que narran la transición de Georgia hacia la modernidad. Trazada por el Virrey Vorontsov en el siglo XIX como Avenida Golovin, fue renombrada en 1918 en honor al poeta nacional Shota Rustaveli. Su "arquitectura" es un desfile de poder: palacios zaristas, teatros neoclásicos, la Ópera morisca y edificios estalinistas conviven bajo la sombra de plátanos centenarios. Su historia es visceral; cada adoquín ha vibrado con tanques soviéticos, marchas de independencia y protestas civiles. Es el salón de baile y el campo de batalla de la nación, donde la vida cultural de cafés y museos se entrelaza inextricablemente con el destino político del estado.
La Avenida David Agmashenebeli, en la orilla izquierda del Kurá, cuenta la historia de la "otra" Tiflis: la europea y burguesa. Originalmente fue la arteria principal de la colonia alemana de Neu Tiflis (siglo XIX), conocida luego como Mikhailovsky y Plekhanov. Su arquitectura es un museo al aire libre de neoclasicismo y Art Nouveau alemán, construida por maestros como Salzmann y Simonson; sus fachadas restauradas de colores pastel, puertas de madera tallada y patios pintados (New Tiflis) revelan un pasado cosmopolita de jardines y teatros. Tras una masiva rehabilitación en 2011, la sección peatonal se ha convertido en el centro turístico, recuperando el esplendor de una época en la que el alemán se escuchaba tanto como el georgiano en sus calles empedradas.
La Sede del Banco de Georgia es una de las obras del constructivismo y brutalismo soviético, construida en 1975. Su historia es única: el arquitecto George Chakhava era también el Ministro de Construcción de Carreteras, por lo que fue su propio cliente, permitiéndole realizar un diseño radical. La arquitectura rompe con todo lo convencional: concebida como una "Ciudad Espacial", consta de bloques horizontales de hormigón apilados en cruz sobre torres verticales, creando una estructura que parece flotar y permite que la naturaleza fluya por debajo. Originalmente Ministerio de Carreteras, hoy es un icono de culto arquitectónico que simboliza la audacia utópica de la era tardo-soviética, pareciendo una torre de Jenga gigante y futurista.
El Palacio de Bodas, o Palacio de Rituales, es la estructura más extraña y fascinante de la Tiflis soviética tardía, inaugurado en 1984 por el arquitecto Victor Jordenadze. Su historia fue un intento del estado ateo de reemplazar las bodas religiosas con una ceremonia civil grandiosa. La arquitectura es un delirio posmoderno y expresionista que fusiona las curvas de las iglesias medievales con formas biológicas; su planta se asemeja a la anatomía femenina y sus torres a falos estilizados, lo que causó escándalo en su época. Tras la independencia, fue comprado por el oligarca Badri Patarkatsishvili como residencia privada (y tumba). Su silueta blanca y curvilínea en la colina sigue siendo un enigma visual, mitad catedral espacial, mitad escultura erótica monumental.
El Palacio Ceremonial de Estado, dominando el histórico barrio de Avlabari, fue la residencia presidencial y símbolo de la era de Mikheil Saakashvili. Construido entre 2004 y 2009 por el arquitecto italiano Michele De Lucchi, su historia encarna la aspiración pro-occidental y modernizadora de la Revolución de las Rosas. La arquitectura es neoclásica con un giro hi-tech: un edificio masivo de columnas coronado por una cúpula de vidrio ovoide (similar al Reichstag alemán) que se ilumina de noche, visible desde toda la ciudad. Aunque perdió su función presidencial en 2019, sigue siendo utilizado para ceremonias de estado, representando visualmente la transparencia y la ruptura radical con el pasado arquitectónico soviético y gris.
La Casa de Justicia es el monumento insignia de la burocracia moderna georgiana, diseñado por el arquitecto estrella Massimiliano Fuksas e inaugurado en 2012. Su historia responde al concepto de "todo en un mismo espacio": permite obtener un pasaporte, registrar una propiedad o casarse en minutos, eliminando la corrupción soviética. La arquitectura es inconfundible y domina la orilla del río: una estructura transparente cubierta por 11 "pétalos" o "setas" gigantes de acero y fibra de vidrio que parecen flotar. Esta cubierta orgánica protege los volúmenes de vidrio interiores, simbolizando la transparencia del estado hacia el ciudadano. Es el edificio contemporáneo más grande de Tiflis, amado y criticado a partes iguales por su escala alienígena.
El Parque Rike es el pulmón recreativo posmoderno de la ciudad, situado en la orilla izquierda del río Kurá. Su historia reciente (inaugurado en 2010) transformó una zona degradada e inundable en un espacio público vibrante que conecta el casco antiguo con la modernidad. El diseño paisajístico es geométrico y lúdico, visto desde arriba recrea el mapa de Georgia. Arquitectónicamente, alberga dos estructuras tubulares metálicas gigantes (el Teatro de Música y Exhibiciones, aún inconcluso, diseñado por Fuksas) que parecen periscopios o motores de avión. Es el punto de partida del teleférico hacia Narikala y el anclaje del Puente de la Paz, sirviendo como el patio de recreo futurista donde las familias pasean bajo la sombra de la arquitectura de vanguardia.
El Puente de la Paz es el icono indiscutible de la Tiflis del siglo XXI, una pasarela peatonal que une el distrito histórico con el Parque Rike. Diseñado por el italiano Michele De Lucchi e inaugurado en 2010, su historia fue polémica al principio por su contraste con la arquitectura vieja, pero hoy es un símbolo aceptado. La arquitectura es una estructura de arco de acero y vidrio de 150 metros que fluye como una ola marina o un animal bioluminiscente. Su sistema de iluminación con miles de LEDs transmite en código Morse los elementos químicos del cuerpo humano, un mensaje de unidad universal. Conocido localmente con apodos irónicos (como "Always Ultra"), es el mirador moderno por excelencia sobre el río Kurá y la fortaleza.