Calderón

SOLUCION FORMAL

La disposición de la sala del Teatro Payró se acomoda a este objetivo: 2 mundos, dos espacios, Rosaura y Basilio.

En el espacio del poder se ubicaron 5 columnas dispuestas como muestra la planta.

Las 2 de primer plano con espejo en el lateral central y negro en su frente. Las 3 de atrás llevan una central, fija, con espejo al frente y las dos laterales, giradas 45 grados, con 2 caras espejadas y las 2 traseras en negro (estas columnas tienen un pivote central y girarán antes del final para mostrar sus caras negras.

PROPUESTA ESCENOGRAFICA de Tito Egurza

Pasolini plantea dos mundos: el del soñador que anhela el cambio, tal vez revolucionario (Rosaura) y el del poder, tal vez mas inteligente, que domina (Basilio = su esposo, su rey, su dios, su padre)

Es un juego de ambigüedad total. Calderón ("La vida es sueño") no solo sirve de título a la obra. Velázquez y sus "Meninas" es otro hallazgo metafórico que indaga de que lado está lo real o mejor dicho la verdad.

Mayo del '68 ("la imaginación al poder") y una revolución pequeño burguesa, a decir de Pasolini, es preparada por los propios "padres" educando a sus hijos, aún a costa del riesgo, a la "destrucción y aniquilamiento de los esquemas de poder".

Una suerte de "gatopardismo", cambiarlo todo para que nada cambie.

Esta teoría ensayo de Pasolini parece confirmarse: La social democracia conquista Europa. Solo una década después los líderes de la revuelta ocupan cargos en los gobiernos europeos.

El punto de partida para poner en escena "Calderón" fue diferenciar espacialmente estos mundos inmersos en un juego de espejos deformantes que tal vez. como decía Valle Inclán, sea solo el reflejo de una realidad esperpentica.


Los espejos fueron hechos con acrílico y un film espejado de doble efecto (solo son espejos si detrás no hay luz). Detrás de los espejos fue colocada una gigantocopia de las Meninas de Velázquez que aparecían mágicamente al iluminar el interior de las columnas.

Las caras negras, también trucadas, llevaban una tela negra fina y detrás una blanca pintada con imágenes en negro de caras de campo de concentración. Al iluminarlas por dentro en la escena final, va apareciendo esta imagen gradualmente hasta el máximo de luminosidad.

El tratamiento lumínico se basó en conferir a los distintos tipos de escenas un clima, por momento onírico y fundamentalmente a poner de manifiesto "mágicamente" las fantasmagorías del truco escenográfico.

PREMIOS Y NOMINACIONES

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Maria Guerrero 1992 - Nominada Mejor Actriz
Maria Guerrero 1992 - Nominada Mejor Escenografía
A.C.E. 1992 / 93 - Nominada Mejor Escenografía


LA NACIÓN - Susana Freire, 28 de noviembre de 1992

Un mundo con crueles fantasías para los tres sueños de Rosaura

Con una estructura dramática no convencional y atípica, son múltiples las interpretaciones que permite "Calderón" de Pasolini...

(...) La puesta de Felisa Yeny se apoya fundamentalmente en la palabra, dentro de una escenografía precisa y austera. El mérito mayor es la creación de climas que se apoyan en los contrastes lumínicos y en la proyección en altas columnas de "Las meninas" de Velázquez, y en los rostros sufrientes extraídos de campos de concentración

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CLARIN - Olga Cosentino, 28 de noviembre de 1992

LA REVOLUCION ES SUEÑO Y TINIEBLAS

Se estrenó en el teatro Payró la obra de Pier Paolo Pasolini "Calderón". Una reflexión crítica sobre la sociedad inspirada en "La vida es sueño", con dirección de Felisa Yeny y un inquietante tratamiento escenográfico de Tito Egurza. El espectáculo reinagura una nueva etapa en la trayectoria de este espacio independiente.

Una obra inspirada en "La vida es sueño" de Calderón de la Barca, donde el tema es también, la tensión entre lo vivido y lo soñado, sus mutuas promesas, sus recíprocas traiciones y la condena a una espera perpetua llamada esperanza.

(...) La búsqueda a través de los sucesivos sueños y despertares siempre termina en el callejón sin salida que es el sistema burgués. Más que callejón, un verdadero campo de concentración traducido plásticamente en esta puesta por la elocuencia visual de Tito Egurza, uno de los escenógrafos más inspirados de la última década.

(...) La dirección de Felisa Yeny respetó las demandas de un texto dramático basado esencialmente en la palabra, que reclamaba la mayor austeridad espectacular. La sobriedad es un signo indispensable que abarca a la utilería, el vestuario y hasta el estilo interpretativo.