El folclore de Sobrarbe, al igual que tantos aspectos de su personalidad cultural, nos manifiesta claramente lo que ha sido en el pasado la comarca, su papel de territorio de tránsito entre los altos valles pirenaicos y los somontanos, pero también entre las cuencas del Ésera y del Gállego, con un centro natural, Aínsa, que desde muy tempranamente supuso la meta de los numerosos caminos que comunicaban la zona con la tierra plana y, más allá de los Pirineos, con el Bearne a través de los pasos de Bujaruelo, Bielsa y Gistaín.
¿Y qué ha ocurrido con las danzas? Hasta la guerra civil, todos los lugares, incluso los más abiertos al exterior, bailaron viejas danzas que, en cualquier caso, no pueden remontarse más allá del siglo XVIII en la forma que las conocemos hoy, aunque algunas de carácter ritual pudieran tener orígenes muchos más antiguos. A ese viejo patrimonio se fueron añadiendo con los años nuevas danzas de procedencia diversa: polcas, mazurcas, valses. Estuvieron vivas hasta tiempos muy recientes y pudieron recuperarse sin demasiada dificultad gracias al trabajo del Viello Sobrarbe , los esfuerzos posteriores de grupos de gentes de Bielsa, Gistaín y San Juan de Plan y a grupos de música como la Ronda de Boltaña , la Orquestina del Fabirol y Somerondón.
EL VILLANO
El Villano, bailado en Bielsa y del que también hay noticias en La Torrecilla, Guaso y Banastón, es un tipo de danza muy común en España desde el siglo XVII. Los que nos han llegado de Sobrarbe se bailaban por parejas y la letra, en todos los casos en aragonés, hablaban de las labores de la vendimia en las versiones de La Torrecilla, Guaso y Banastón, mientras que en Bielsa tiene un carácter jocoso, con referencia a personas concretas, incluso.
LA CANASTERA
Este es el baile de la canastera / este es un baile muy singular / que poniendo la rodilla en tierra / todo el mundo se pone a bailar. /
A la vuelta, a la vuelta Marín / que este baile no se baila así / que se baila de espaldas a espaldas / y a la media vuelta se mueven las faldas. /
Mariquita Antonia con el pelo aquí / Mariquita Antonia con el pelo allá / Mariquita linda menea esos brazos / y a la media vuelta se dan los abrazos.
En mi pueblo no se hace eso / que se dan un abrazo y un beso.
En mi pueblo no se hace nada / que se dan una bofetada.
Un mención especial merece La Canastera, juego de niñas que es común a muchas regiones españolas. De cómo llegó hasta San Juan de Plan y la zona hay dos hipótesis: por vía de la trashumancia o por la escuela. Es conocida, además de en San Juan, en Labuerda y Banastón como danza de domingo, pero es mucho más frecuente verlo como juego en muchos otros lugares de Aragón y hasta en tierras manchegas y murcianas con el nombre de «la carrasquilla», entre otros. Sería, en mi opinión, la danza llegada de más lejos, por eso me inclino a pensar que fuera la escuela de niñas el medio de difusión de la danza-juego.
EL TIN TAN
Tint-tan, tírame la garra
tin-tan, tíramela tú
tin-tan, si no me la tiras
tin-tan, no será pa tú.
Danzas que llegaron desde el Bearne aunque algunas procedan desde tierras europeas muy lejanas. Los permanentes contactos habidos entre las dos caras del Pirineo hace que las tierras más septentrionales de Sobrarbe fueran puerta de entrada de bailes y músicas que se popularizaron en toda Europa en el siglo XIX y que desde aquí que expanden por tierras aragonesas. Son danzas elegantes, divertidas y que con frecuencia derivan en juego en versión infantil. La más general es el Tin Tan, bailado desde Benasque a Broto y muy popular en Gascuña. En Bielsa tiene una forma especial de bailes, con una coreografía más compleja, pero en general no pasa de ser, como lo es en Francia, un pasacalles que se danza por parejas en hilera. Sólo en Bielsa se baila el Cadril una de las más bellas danzas sobrarbesas. El baile es autóctono, pero la música tiene dos partes claramente diferenciadas, una procedente del propio valle y otra de origen borgoñón. Tanto el Tin Tan como el Cadril se convirtieron también en juego de niñas
POLKA BIBÍ
El capítulo más numeroso de las danzas llegadas de Europa a través de los altos valles sobrarbeses lo forman las polcas y mazurcas: Mazurca de las Flors (Bielsa), Mazurca de San Juan de Plan, Polca Piqué (Gistaín y San Juan), Polca Bibí (Serveto). Todas ellas parecen llegadas en tiempos relativamente recientes, así se puede saber que la Polca Bibí (llamada la «españoleta» en Francia) llegó a Serveto hace unos noventa años, puesto que quien nos la enseñó allá por 1969 aseguró que fue traída por un sastre que había emigrado temporalmente a Francia. El dato es bien significativo para demostrar ese contacto constante entre las dos vertientes del Pirineo y, también, cómo las gentes de Sobrarbe supieron dar un carácter muy personal a numerosas danzas incorporadas a su patrimonio.