Mi nombre es José Emilio Trasviña López. Especialista a nivel técnico en la interpretación del piano, con un enfoque pedagógico en la teoría musical [con la ambigüedad que el término representa].
A priori, un currículo suele ser asociado por un servidor como una carta de presentación para el desarrollo en un potencial ambiente de trabajo. Sin embargo, después de leer textos de Gómez Fragoso (1994), Jackson (1991) y Buitrón Morales (2002), ha crecido el entendimiento bajo contexto académico respecto al término.
En el texto de Gómez Fragoso (1994) se puede apreciar como es que existe el término currículo en el idioma que hablamos día a día. Como el latín se asocia a nuestro vocabulario, en lo que [entendido queda a cuestión personal] como una revolución lingüística objetivada en la mezcla de términos para dar a entender una idea.
Buitrón Morales (2002) nos aporta un marco teórico para entender como se ha desarrollado el objeto del término para su aplicación, en este caso, en la educación. Explora definiciones de diversos autores, y podemos leer [paráfrasis] que en la educación el concepto se presenta como una planeación; como un plan de estudios. Incluso parte en tres secciones al currículo, entendiendo su planeación (formal), su puesta en marcha (real), y una fijación en la conducta y los medios tanto del docente como la imperatividad del contexto vivido en el aula por parte de los alumnos como un motor para desarrollar la planeación (oculto).
Por último, si se lee de manera completa el documento de Jackson (1991), podemos quedar inmersos en un estudio [descrito con calidez y un buen uso de la evocación] meticuloso (casi microscópico) acerca de las conductos generadas en el aula por la acción, la inacción, las palabras, el silencio, la planeación estructurada, la improvisación, la juventud, la adultez, la evocación, el recuerdo, etcétera. Jackson provee un discernimiento minucioso acerca de cada factor que pueda afectar el comportamiento y la perspectiva de los jóvenes con respecto a la escuela; incluso cuestionando la organización institucional como un detonante de repudio y un factor en contra del profesorado, mediante tablas, estudios y encuestas.
Recomendando sea este último texto el que deba leerse, para darle una inserción de aquellas explicaciones brindadas por Gómez Fragoso y Buitrón Morales, Jackson nos permite contextualizarnos a nosotros mismo y remontarnos a aquellos momentos donde fuimos estudiantes más jóvenes, plenamente conscientes de las deficiencias prácticas que una organización genérica en la planeación del currículo académico podía provocarnos.
Para concluir mi reflexión, pienso que una aproximación de la perspectiva inicial puede tergiversarse con base a la información recibida; como una carta de presentación, sí, un currículo puede aportar a la exposición de un perfil en particular, sea laboral, académico; una persona, o incluso una materia. En el trabajo, es una presentación o exposición de la historia de vida con un enfoque particular dirigido al mundo laboral, para dar a conocernos. Como una materia, para dar a relucir las diferentes temáticas que puede abarcar la misma, exponiéndose a sí misma para su futuro estudio.
Es de esperar que cursando está materia, puedan modificarse muchas de las palabras mencionadas, muchas de las ideas que fluctúan aún sin dirección alguna, concibiendo de manera meticulosa un término que solía ser tan común y cotidiano para su aplicación en un contexto académico, como detonante del orden y del interés del alumnado.