Redacción TW.- Arafo, un encantador pueblo ubicado en la isla de Tenerife, forma parte de la provincia de Santa Cruz de Tenerife en España.
El corazón de este municipio es la Villa de Arafo, situada a una altitud de 460 metros sobre el nivel del mar.
Este rincón pintoresco ha sido galardonado en varias ocasiones por su limpieza y el cuidado del entorno natural. Su nombre proviene de los antiguos guanches, y algunos autores lo traducen como 'deslizamiento, talud'.
Según el poeta-historiador Antonio de Viana, en su poema La Conquista de Tenerife, Arafo era el nombre de un valiente guerrero bajo el mencey Bencomo. Su escudo heráldico muestra una combinación interesante de símbolos.
El municipio ocupa una superficie de 34,27 km² y se extiende por el sector sureste de la isla, limitando con los municipios de Candelaria, Santa Úrsula, La Orotava y Güímar.
A lo largo de la franja costera ha surgido un caserío conocido como Playa de Lima, donde se pueden encontrar viviendas excavadas en la toba, utilizadas como segundas residencias. En las zonas más altas, encontramos el caserío de El Carretón y La Hidalga, con edificaciones de estilo rural.
Morfológicamente, Arafo presenta un terreno inclinado que asciende desde la costa hasta la montaña de Ayosa, que alcanza los 2.076 metros sobre el nivel del mar, siendo el punto más alto del municipio. El barranco del Valle de Arafo atraviesa la región, formado por la unión de varios barrancos menores, donde se conserva una rica vegetación endémica.
La flora de Arafo es diversa, con matorrales de sustitución en las zonas bajas y costeras, abundantes tunerales de Opuntia ssp., tabaibales de Euphorbia lamarckii y comunidades de veneneros Nicotiana glauca, entre otros. En las medianías, se pueden encontrar jaguarzales de Cistus monspeliensis y enclaves de monteverde seco alrededor de los barrancos de Añavingo y Las Gambuesas. En las cumbres predominan las plantaciones de pino insigne Pinus radiata y pinares de Pinus canariensis, además de escobonales de Chamaecytisus proliferus.
El patrimonio natural de Arafo incluye parte del parque natural de la Corona Forestal y del paisaje protegido de Siete Lomas, siendo áreas de especial conservación y protección para las aves, incluidas en la Red Natura 2000.
Arafo cuenta con dos árboles monumentales, la Sabina del Restaurante Los Loros y el Pino del Señor.
Desde tiempos prehispánicos, la zona de Arafo estuvo habitada, siendo parte del reino o menceyato de Güímar. Durante la conquista de la isla en el siglo XV, Güímar se unió a los conquistadores. Tras la conquista, se realizaron repartos de tierras y bienes, y Arafo fue entregado principalmente a Gonzalo de Mejías y a Juan Núñez, este último considerado el fundador de la localidad. A lo largo de su historia, Arafo ha experimentado cambios y transformaciones, destacándose la erupción del volcán de Las Arenas en 1705, que provocó el desplazamiento del casco urbano hacia el norte.
En 1795 se fundó la parroquia de San Juan Degollado, y en 1798 Arafo logró su independencia del lugar de Candelaria, al que había estado vinculado desde sus inicios. Durante el siglo XIX, Canarias enfrentó diversas crisis económicas que llevaron a muchos de sus habitantes a emigrar a América.
Arafo tiene una larga tradición musical, y por ello para muchos es el pueblo más musical de la isla.