Dinero, Dinero (Money, Money)

Music: Enrique Delfino
Lyrics: Cátulo Castillo
Translation: Felipe & Ayano
Recorded by Carlos Di Sarli with Alberto Podestá in 1947

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Español

¡Vida!... Pobre vida que se va, se va...
Sueño de un empeño que en tu luz quemé
cuando ataba en el montón de mi pobreza
la riqueza de un querer.

Yo también fui joven, y hace tanto ya
tuve la ternura con que la abrigué
y ella amaba el reino mero del dinero,
del dinero que yo le negué.

¡Dinero, dinero, dinero!
Metal sin corazón no compra lo que quiero.
Me niega la entrega
de un solo acento leal
de amor igual...

¡Dinero, dinero, dinero!
Volcando en este arcón su canto pasajero.
Maldito como el grito de desprecio
de quien tuvo, por tu precio,
que vender su corazón.

(Instrumental)

¡Dinero, dinero, dinero!
Volcando en este arcón su canto pasajero.
Maldito como el grito de desprecio
de quien tuvo, por tu precio,
que vender su corazón.

(Unsung part)
Hoy que estoy rodeado de oropel,
no está,
y ella -sin tenerte-
tras tu voz partió.
Es la amarga paradoja
que me arroja
la congoja del error.

Quién me diera un día
del sencillo ayer,
nada en el bolsillo y el cariño a pie.
Arrimado al tibio raso
de su paso…
de su paso, amor, que se me fue...

English 

Life!... Poor life that goes away, goes away...
Dream of an attempt that I burned in your light
when I tied in the pile of my poverty
the wealth of a love.

I too was young, and it’s been so long since
I had the tenderness with which I wrapped her
and she loved just the kingdom of money,
of the money that I denied her.

Money, money, money!
A metal without a heart doesn’t buy what I want.
It denies giving me
even a  loyal accent
of the same love...

Money, money, money!
Pouring in this trunk its fleeting sound.
Cursed like the cry of disdain of the one
who had, because of your price,
to sell his heart.

(Instrumental)

Money, money, money!
Pouring in this trunk its fleeting sound.
Cursed like the cry of disdain of the one
who had, because of your price,
to sell his heart.

(Unsung part)
Today that I am surrounded by glitter,
she’s not there,
and she - without having you-
left after your voice.
It’s the bitter paradox
that throws at me
the distress of a mistake.

Who would give me one day
from the simple past,
nothing in the pocket and affection all around.
Close to the warm satin
of her step...
of her step, love, that I lost...