Los Ewoks: La Última Aventura
Por. Kalvin 2025
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He sido fan desde que era muy pequeño, aunque no me tocó ver las películas originales en cine pero siempre quedé maravillado cuando mi hermano o mi primo me contaban la película que para mi eran aventuras muy vastas, no tenía idea que eran películas, solo tenía revistas o recortes de periódicos, y algunos juguetes como referencia. Ya viendo las películas fue algo que cambió mi vida y me dejó marcado ese mundo extraordinario de increíbles aventuras. Años más delante cuando cursaba la primaria muchas tardes las pasé viendo la barra infantil con muchos dibujos animados, entre tantos me tocó ver desde su estreno hasta su terminación a los dos dibujos animados basados en La Guerra de las Galaxias: Los Androides y Los Ewoks, como fue la época de la explosión de los formatos para video casero y teniendo las posibilidades de rentar películas o capítulos de dibujos animados fue la manera de volver a disfrutar los capítulos de estas dos animaciones, aunque los disfrute en su momento, y después en videocassette, siempre tuve esa sensación que terminaron abruptamente, primero se notaba en el cambio de las historias más cortas y autoconclusivas, ya he expuesto todo el tema de los capítulos y arcos argumentales, que cuando son capítulos conclusivos pierde mucho de la exploración narrativa. Aunque tiempo después ya sin las serie animada fueron continuados en estilo cómic, y si eran historias muy inocentes volvían a ser autoconclusivas o con muchos elementos básicos mágicos no relacionados con el mundo establecido en la serie animada. Pues pasando los años ya en mi adultez, aun habiendo guardado los viejos cassette Beta y VHS, con la llegada de la plataforma en línea de Disney+ y habiendo colocado en su biblioteca estas animaciones, fue un oasis para muchos el volver a disfrutarlas y presentarlas a nuevas audiencias de niños y jóvenes, justo con esa premisa y usando de excusa mi canal de youtube me comprometí a darle una repasada y análisis pero invitando a mi amigo JP (Juan Pablo, te mando un saludo!) para conocer sus reacciones y comentarios y saber su opinión de niño como yo antes lo fui. Y ese ejercicio fue algo maravilloso, me volví a sentir niño viendo estas animaciones y compartiendo opiniones. Siempre imaginé historias del que hubiera pasado o el que haría yo si pudiera hacer más capítulos y por años estuve desarrollando una idea mental de un arco argumental importante en los sucesos del bosque de Endor. Ya ahora que he estado editando mis propios libros me dio por escribir una historia muy al estilo de estas animaciones y pensando que fuesen a ser capítulos animados, por fin escribir esta historia que me emocionó cuando era niño con el solo hecho de pensarla y pase muchas tardes viendo las nubes repasando la historia en mi cabeza. Pues bien, ahora en este libro tienes como yo, esta oportunidad de que con la lectura alimentes tu mente y suceda una animación nueva de estas aventuras en tu cabeza. Que comience la música de “We are the E-e-e-e-eeewoks…” Así que sin más, esta historia comienza …
Kalvin
Esta historia esta dedicada a todos los involucrados en la producción de las animaciones, la gente de Lucasfilm, a la productora Miki Herman y los escritores de las animaciones como Paul Dini que me han dejado muy buenos recuerdos de mi niñez y que con los años pude compartir con nuevos y pequeños fans a adentrarse en el mundo de Los Ewoks. Por lo cual esta historia está narrada con pequeños diálogos que asemejan mucho la versión de dibujos animados, esta historia debes leerla teniendo en mente la imagen de los personajes justo de esas animaciones, que también para mi es como darle un cierre a esas aventuras en la aldea Árbol Brillante en Endor, hogar de Los Ewoks.
Como contexto de esta historia, es necesario que veas los dibujos animados de 1985 en este orden: Cap.1-El Llanto de los árboles, Cap.2-La Villa Encantada, Cap.3-Furia de los Phlogs, Cap.5-Los Jindas viajeros, Cap.7-La maldición de los Jindas y Cap-9-Sunstar vs Shadowstone.
Si eres un fan de Star Wars, de seguro conoces a los Ewoks. Los cuales son una tribu de criaturas que habitan en el planeta Endor, su primera aparición es en la película Star Wars VI El Retorno del Jedi. Sin su ayuda los rebeldes no hubieran podido derrotar al malvado imperio galáctico y destruir la Estrella de la muerte desactivando su escudo.
Tiempo después los Ewoks tuvieron sus propias caricaturas animadas que fueron emitidas de 1985 a 1987, que contaron con 2 temporadas con 35 capítulos en total. Esta serie nos permite conocer más de estas criaturas en el universo de Star Wars y tomarles cariño.
Lo que leerás a continuación es una aventura en la que conocerás más de estas criaturas y del universo de Star Wars. Su autor Kalvin es un gran fan de toda la saga de Star Wars, y presidente del Star Wars Collectors Club Monterrey al cual pertenezco
Si quieres conocer más de estas criaturas te invitamos a leer esta historia y a ver nuestras reviews en youtube de cada capítulo de la serie de televisión.
Ee chee wa maa! Dangar! And may the force be with you always
Juan Pablo González Valdez, Fan de la Saga y de los Ewoks (10 años)
Después de la gran batalla venciendo al malvado imperio galáctico y con nuevos amigos llamados rebeldes, llegando a una victoria que celebraron en toda la galaxia y fueron altamente reconocidos incluso dándoles representación en el gran senado galáctico. Por un tiempo todo había estado tranquilo y los Ewoks seguían con sus vidas, para ellos es más importante la cosecha, y que todos en la tribu estén bien. Así que su vida transcurrió como siempre, con pequeños woklings jugando y metiéndose en problemas, varias temporadas pasaron, todo estaba muy bien y en armonía, pero un buen día, llego una brisa ligeramente mas fresca en sentido contrario del viendo, algunas aves dejaron de cantar, algo pasaba, el ambiente se sentía algo raro. Era lento pero notorio, la temporada seca ahora era más larga que la temporada de lluvia, poco a poco los ríos comenzaron a bajar de nivel, los árboles y vegetación dejaron de producir frutos y la comida comenzó a escasear, los animales salvajes se volvieron más agresivos debido a que buscaban alimentarse y el bosque se volvió un lugar peligroso de pronto se nubló un poco y se escuchó una risa ronca con eco.
Los Ewoks estaban preocupados. —¿Por qué está pasando esto, acaso hay maldad de nuevo? —dijo Wicket, su voz llena de inquietud, mientras miraba hacia el cielo oscurecido. Teebo asintió, su rostro serio, y se ajustó su cinturón de cuero. —He tenido sueños muy raros con sombras y oscuridad en la sequía. Recuerdo las historias de Logray sobre un poder oscuro de un viejo enemigo y su capacidad para controlar las sombras.
Kneeza se estremeció, su mirada nerviosa, y se acercó a Wicket. —Sabemos que eso trajo la sequía y la oscuridad antes. No podemos dejar que vuelva a suceder. Nuestro pueblo sufriría mucho. Latara recordó las historias de Logray. —Logray dijo que esa oscuridad fue derrotada, pero... ¿y si ha regresado para vengarse? Malani, la joven ewok, se unió al grupo, con su voz llena de determinación.—Mi abuela dijo que ella tenía un poder oscuro que podría regresar. Debemos estar listos y salvar el bosque antes de que sea demasiado tarde. No podemos permitir que nuestros árboles de luz sean destruidos. Los ewoks decidieron investigar para no quedarse con la duda. Encontraron señales muy raras de marcas de hechizo en los árboles, un olor a azufre en el aire y una sensación de malevolencia que parecía impregnar todo el bosque. La atmósfera estaba cargada de miedo y ansiedad. —Es muy raro esto—dijo Wicket susurrando—. Debemos avisarle a Logray antes de que sea demasiado tarde. No podemos permitir que nuestra tierra sea destruida—. En su búsqueda, al tratar de rodear el pantano se encontraron con los Duloks, liderados por el rey Gorneesh fueron emboscados y capturados y llevados ante él quien los miró con desprecio y burla. —¡Ja! ¡Los ewoks paseando por mis tierras? ¡Pediré recompensa por ustedes, comida y bebida! Seremos los dueños de este bosque. ¡Captúrenlos! —se burló Gorneesh.
Mientras tanto, en la aldea Árbol Brillante estaban preocupados por la ausencia de los demás, Paploo formó un grupo que partieron a través del bosque y un sinfín de peligros del camino, cuando llegaron a donde se supone era el campamento notaron que no estaban y que había rastros de lucha ya que había cosas tiradas y ramas quebradas. Dentro lo que lo que vieron fueron huellas de ciertos seres que habitaban cerca del pantano...
—¡Miren! ¡Huellas de duloks!— exclamo Paploo mientras se reunían en circulo para ver los rastros de su presencia. —Hay que tener una estrategia para sorprenderlos y poder ayudar a nuestros hermanos— dijo Weechee. Todos se pusieron manos a la obra y se dirigieron hacia el área pantanosa, donde son los dominios de los duloks. La humedad se hacia cada vez mas bochornosa, el caminar se dificultaba por el suelo blando, y el olor comenzaba a hacerse notar, caminaron y se posicionaron agazapados listos para la acción.
—¡Hey! ¡Duloks apestosos! ¿Donde están, acaso tienen miedo?— grito Weechee.
Dentro de una cueva que da entrada un árbol seco hueco se escuchó un barullo cada vez mas fuerte como de multitud enardecida. Se escucho un gruñir muy fuerte seguido de la presencia dle rey Gorneesh y su esposa la reina Urgah y detrás de ellos toda la manada de duloks gritaron, así de la nada el grupo de ewoks salieron de sus escondites gritando para sorprender a los duloks armados con palos, picos redes y piedras.
Comenzó la pelea con los ewoks avanzando y gritando —¡Dangaaaaar Ewoks!— que de extremo a extremo llevaban una gran red de lianas y al aventarselas atraparon un grupo de duloks, algunos ewoks fueron sometidos y detenidos por duloks, cuando el rey Gorneesh vio como los ewoks iban dominando, le cayeron por detrás y a punta de baras lo hicieron trastabillas cayendose en el lodo y trayendose consigo al suelo a su reina que la jalo al ir cayendo.
—¡No puede ser! Me las pagarán ewoks!— grito Gorneesh.
—Ve a tu alrededor dulok, tu tribu esta huyendo despovorida— le dijo Paploo.
Yendose hacia el bosque a través de la ciénaga se perdieron entre los árboles,
—¡Vuelvan acá cobardes!— Les grito Gorneesh.
En eso se escuchó como unos sonidos de gritos a alto volumen agudos como si fuesen de algún ave rapaz, de lo frondoso del bosque los árboles comenzaron a moverse y repentinamente se vieron salir de allí toda la manada de duloks que venía a toda velocidad de regreso.
—¡Vean ewoks! ¡Mis súbditos vienen a mi rescate! ¡Ja Ja JA!— Y la risa de Gorneesh se vio interrumpida al ver que detrás de los dulocks venían persiguiendolos y capturando un grupos grande de Yuszzums montados en su bestia aracnida.
Los ewoks se prepararon para el combate y los duloks que escaparon de los yuzzum solo pasaron de largo dejando de nueva cuenta a Gorneesh y Urgah solos.
De la cueva dulok salió el grupo de ewoks que previamente habían capturado y al tratar de unirse y defenderse fueron atrapados por los yuzzum celebrando con gritos aterradores y fueron diezmados por estos malévolos seres que también salieron por la parte de atrás de ellos y con golpes de patadas algunos hasta perdieron el conocimiento.
Ya capturados y confundidos fueron llevados a través de ríos bosque, praderas y montañas y pudieron vislumbrar una montaña rocosa con una formación muy curiosa que semejaba las ruinas de un viejo castillo, pasaron por el camino en la base hacia un túnel de una cueva que era reducido en entrada pero muy amplio ya dentro, al ir acercandose vieron que había más yuzzum llevando mas duloks, y otras criaturas del bosque. —¡Oh no! esta es la montaña "Roca del Trueno" es donde...— dijo Chirpa antes de ser golpeado con una patada de un rakazzak, la bestia que montaban los yuzzum.
—¡No puedo creerlo! Padre!— gritó Kneeza al ver que llevaban capturado al jefe Chirpa. Dentro de la cueva apareció una silueta siniestra con una voz ronca, lenta y muy desgastada como si rechinara una madera de una puerta vieja creando un eco dentro de la cueva —Bienvenidos ewoks, he regresado para vengarme de aquellos que me enfrentaron, pagarán muy caro por su ofensa— Los ewoks se quedaron paralizados de miedo. De repente, Logray apareció, débil y enfermo, rodeado de una luz alrededor de él flotando dirigiéndose hacia la puerta de la cueva. —No... no puedo protegerlos... —dijo Logray con voz débil—. El veneno del mal... me está consumiendo… mi tiempo se acaba…— mientras este levitaba hacia afuera de la cueva.
De nuevo esa voz siniestra lleno de eco la cueva al darse una tremenda risa de triunfo. —Logray pronto estará conmigo... en la oscuridad.
Y ustedes, ewoks, serán los siguientes si no encuentran la gema de endor, no podrán escapar de mi ira, Quiero la gema!— Los ewoks se dieron cuenta de que Logray había sido envenenado de alguna manera. Wicket y Teebo no podían creerlo, Kneeza dijo en voz baja —No podemos permitir que le hagan más daño a Logray y a los habitantes de Endor. —
De nuevo esa voz siniestra interrumpió —¡Silencio! deberán trabajar hasta encontrar lo que quiero. Pronto verán... la verdadera oscuridad. Y no podrán escapar. Mi poder es demasiado grande. — El Rey Gorneesh de los dulok les gritó —¡A trabajar Ewoks! todo esto es por su culpa y nosotros no tenemos para qué estar aquí prisioneros con ustedes— y los demás duloks comenzaron a gritar enardecidos apoyando a su rey, los yuzzum comenzaron a salir de la cueva al ver que los duloks pusieron a trabajar a los ewoks.
La sombra fantasma, con su poder oscuro y su dominio sobre la magia malvada, sometió a toda la aldea ewok y a otros seres de Endor. Los llevó hacia unas cuevas oscuras y profundas, donde los obligó a trabajar en minas en busca de una piedra mágica. La gema era famosa por su poder para controlar los elementos y lograr la inmortalidad. —¡Trabajen! —gritaba la sombra, su voz ronca hacía eco en las cavernas y haciendo temblar las paredes—. ¡Encontrarán la gema que me dará el poder absoluto sobre este planeta! ¡Y no tendrán piedad!— Wicket, Paploo, Kneeza, Latara y Malani se encontraban entre los esclavizados. Sin embargo, no se rindieron. Planeaban su escape y la liberación de su pueblo, —Debemos rescatar a Logray —dijo Wicket, su voz firme y decidida, mientras miraba a sus amigos con determinación. —Él es nuestra única esperanza para derrotar a esta sombra fantasma y recuperar nuestra libertad—.
Logray, el sabio ewok, estaba encadenado cerca del trono del castillo, débil y enfermo debido al veneno que de alguna forma había consumido. Su cuerpo estaba cubierto de heridas y su espíritu estaba roto. —No... no puedo ayudarlos —susurraba Logray, su voz apenas audible y llena de tristeza— Esa sombra me ha quitado mi poder... Mi conexión con la naturaleza. No puedo sentir la energía del bosque.— Teebo, quien trabajaba en otra sección de la mina, creyó haber encontrado la Gema de Endor. —¡La encontré! —gritó Teebo, su voz llena de emoción y esperanza —¡La Gema que nos salvará!— Pero Wicket negó con la cabeza, su expresión seria y preocupada. —No es la Gema —dijo Wicket. —Debemos encontrar alguna otra forma de escapar. No podemos confiar en la suerte.— Wicket creó un plan para rescatar a Logray y liberar a todos los de la aldea.Sin embargo, los duloks, quienes también eran prisioneros, entorpecieron su plan. —¡No podemos confiar en los ewoks!— dijo Gorneesh, con su voz llena de desprecio y odio. —¡Nosotros somos los que debemos gobernar! ¡La sombra fantasma nos puede dar poder y riquezas! —
Mientras tanto, la sombra que rondaba en muchos lugares se hacía más poderosa cada día. Planeaba hacer erupciones volcánicas para cubrir todo Endor con ceniza y destrucción, utilizando la magia oscura para controlar los elementos.
—¡Pronto seré la dueña de esta luna! —resonaba su voz en eco llena de triunfo y ambición—. ¡Nadie podrá detenerme! ¡La Gema de Endor me dará el poder absoluto! ¡Y no tendrán piedad! Los ewoks y otros seres de Endor estaban en peligro. Wicket y sus amigos debían actuar rápido para evitar la catástrofe.—¡Vamos! —dijo Wicket, su voz firme y decidida—. Hay que buscar la manera de escapar y liberar a nuestro pueblo…
Mientras tanto, en el exterior del castillo de la sombra, el caos se desataba en algunas regiones de Endor. Los ríos comenzaban a secarse, y muchas criaturas del bosque huían despavoridas. El cielo estaba cubierto de nubes oscuras, y el viento llevaba un olor a azufre. Los árboles temblaban, y las hojas caían como lágrimas del cielo.
En el interior del castillo, la sombra torturaba a Logray, quien estaba encadenado y débil, su cuerpo cubierto de heridas y su espíritu desganado. —Eres un fracaso —dijo la sombra, su voz llena de desprecio y triunfo—. Mi poder es superior al tuyo. No puedes detenerme. Logray trató de ver la sombra con mucho esfuerzo, sorpresa y tristeza.
—¿Cómo puede ser posible esto? —preguntó Logray, su voz débil pero llena de curiosidad—. Pensé que Endor estaba libre de toda maldad…—La sombra cuya voz tenebrosa era como un susurro de viento helado y con algo de eco…
—He estado esperando la oportunidad, mi poder ha crecido desde hace mucho tiempo, desde ser solamente una pequeña esencia arrastrándome entre las pocas sombras que me brindaron las hierbas ponzoñosas, por las noches fui tan débil que para llegar a ser notada fue algo muy doloroso y lento pero verte aquí ahora todo ha valido la pena, Me vi en un vacío sin casi recordar mi ser, y estaba en mi prisión de la cual tú me encerraste cuando poco a poco escuche una voz lejana, esa voz que seguí como pude y poco a poco pude ver un destello de luz de las estrellas y …— Logray ya no aguanta más de la impresión y su cabeza baja repentinamente ya que se ha desmayado… La sombra maligna simplemente se ríe al ver a Logray derrotado y esa risa resuena en todos los salones y pasillos del castillo y fuera de este en vista a la montaña se pueden ver muchos seres y habitantes llegando en largo camino escoltados por los yuzzums y dos phlogs rumbo a la cueva a trabajar en las minas.
En la mina, Wicket, Teebo, Kneeza, Latara y varios miembros de la tribu ewok estaban discutiendo con los duloks. Los ewoks estaban enfurecidos porque los duloks se estaban apropiando de sus logros y robándoles su trabajo. La tensión era palpable en el aire, y los ewoks estaban listos para defender sus esfuerzos. —No podemos permitir que sigan haciéndolo —dijo Wicket, su voz firme y decidida—. Debemos hacerles frente y que no se apropien de nuestro trabajo.El rey Gorneesh, líder de los duloks, se rió con desprecio y arrogancia. —¡Ustedes deben trabajar más! Son nuestros esclavos. Deben trabajar para nosotros, y ustedes deben obedecer.
La discusión se intensificó y lo que solo eran discusiones de pronto se convirtió en una pelea. Los ewoks y los duloks luchaban con palos y piedras, sus gritos y golpes resonaban en la mina. En un momento, el rey Gorneesh golpeó a Teebo con fuerza y cayó en un pozo profundo. Cuando salió, estaba muy molesto y maltratado y tenía una piedra en la mano listo para usarla como defensa pero en cuanto la movió y le quitó un poco el polvo, la piedra comenzó a brillar en un color morado y dorado intenso. Entonces la guardó en su morral que comenzó a dar destellos de luz. El rey Gorneesh se asustó y retrocedió. —¿Qué clase de hechicería es esta? —preguntó el dulok, con su voz llena de miedo y confusión.
Teebo miró en su bolsa y vio que la luz dorada provenía de la piedra o gema que había guardado. La piedra comenzó a brillar con más intensidad, y Teebo se dio cuenta de que no era una simple piedra si no la gema que la sombra maligna ansiaba tanto. —No es hechicería —dijo Teebo, su voz firme—. Es la gema, que parece mucho la piedra Solar! Logray nos enseñó que esta piedra es el símbolo de nuestro poder y nuestra conexión con la naturaleza.
La Sombra jamás la debe tener en sus manos.En ese momento, un phlog del pantano llegó y trajo capturado al jefe Chirpa. Los ewoks se enfurecieron al ver a su líder en peligro. —¡Sueltenlo! —gritó Wicket—. ¡No pueden hacerle daño! ¡¿Qué es lo que está pasando!?— El phlog se rió con crueldad. —La gran Sombra nos ordenó traerlo —dijo el Phlog—. Ella quiere hablar con él y hacerle pagar por su resistencia.
Mientras tanto, La sombra seguía usando su magia oscura en su castillo. Con seres esclavizados controlados de su voluntad los hacía mezclar elementos en un caldero, y el cielo se volvía nublado y oscuro. Una tormenta de viento fuerte comenzó a formarse y un gran trueno se escuchó y retumbó por los valles montañosos hasta dar eco dentro de la mina, los ewoks y los duloks se dieron cuenta de que algo estaba mal. —Debemos escapar —dijo Wicket—. La Sombra está haciendo algo malo, y debemos detenerla antes de que sea demasiado tarde. Pero era demasiado tarde. La tormenta había comenzado, y nada podía detenerla. El viento aullaba, y la lluvia caía con fuerza. Aunque los ewoks y los duloks se refugiaron en la mina, sabían que no estaban a salvo. —Hay que encontrar la manera de arreglar todo esto —dijo Teebo—. Antes de que destruya todo lo que tenemos. — La situación era desesperante, y los ewoks sabían que debían actuar rápido para salvar su hogar y su pueblo.
En las profundidades de las minas de Endor, Wicket, Kneeza, Latara, Teebo y el jefe Chirpa, se reunían en secreto. La tensión era palpable, ya que el rey Gorneesh, les exigía la gema que la Sombra pedía, un artefacto ancestral que otorgaba poderes increíbles. La piedra ahora brillaba con una luz suave y cálida, y su presencia parecía llenar el aire de una energía mágica. —No les daremos la piedra —dijo Wicket, su voz firme y decidida—. No permitiremos que la usen para hacer daño a nuestro pueblo y destruir nuestro hogar. Nuestros antepasados la protegieron durante generaciones, y no permitiremos que caiga en manos de aquellos que buscan dominar y destruir. El rey Gorneesh se enfureció, su rostro enrojecido por la ira. Su voz resonó en la mina, haciendo que las rocas y los metales temblaran. —La tomaré por la fuerza, ¡Esa gema me pertenece! —gritó—. Y gobernaré este planeta con mano de hierro. Los ewoks serán mis esclavos, y los duloks serán los amos de Endor.
De repente, un phlog, una gigante criatura terrorífica enviada por la Sombra, apareció en la mina. Su aliento venenoso y garras afiladas sembraron el terror entre los ewoks y los duloks. La criatura era enorme, con escamas negras y ojos rojos que brillaban en la oscuridad extendió su brazo y muy rápidamente tomó a un ser de entre los recovecos de las cuevas en la mina. La reina Urgah esposa del Rey dulok gritó despavorida al verse capturada por el Phlog. Su voz resonó en la mina, y los ewoks y los duloks se sintieron conmocionados por su terror viendo impotentes lo desvalido que eran y estaban a merced de los malignos —¡Nooo! —gritó el rey Gorneesh, hincado y sin esperanza, su corazón destrozado por la pérdida de su amada reina. Su voz se quebró de dolor y desesperación. Los ewoks se acercaron al rey Gorneesh, con compasión y empatía hacia él tratando de reconfortarlo. Wicket puso una mano en su hombro, y Chirpa habló con suavidad. —No estamos aquí para luchar contra ti, Gorneesh —dijo Chirpa—. Estamos aquí para luchar contra la Sombra, que nos amenaza a todos.
Debemos unirnos para sobrevivir. El rey Gorneesh, aún llorando, —Por favor —rogó—. Ayúdenme a rescatar a mi reina. No puedo perderla. Ella es mi todo, mi razón de ser. Chirpa asintió, su sabiduría y liderazgo se notaba en sus ojos al ver a todos tanto ewoks como duloks en la mina. —Unámonos —dijo—. Juntos podemos derrotar la maldad y rescatar a nuestros seres queridos. La alianza entre los ewoks y los duloks puede ser la clave para nuestra supervivencia.—
El rey Gorneesh se motivó, su determinación y coraje fue creciendo. —Sí —dijo—. Unámonos. Juntos podemos hacerlo. Los duloks y los ewoks pueden ser aliados, no enemigos. Grito levantando su brazo y los demás duloks que al inicio estaban un poco confundidos con lo que estaba pasando fueron tomando seguridad y asintieron el gesto de su rey levantando sus manos y gritando en su apoyo.La alianza inesperada había nacido. Los ewoks y los duloks se unirían para luchar contra la sombra maligna y salvar su hogar.
En ese momento, un temblor mediano sacudió la cueva, las rocas cayendo y el polvo cubriendo todo. —Es esa sombra —dijo Chirpa—. Está destruyendo nuestro hogar. Debemos actuar rápido. Wicket se puso en pie, su voz firme. —¡Es el momento de hacer algo! —gritó—. ¡Vamos a rescatar a nuestros amigos y derrotar a esa sombra! La batalla por Endor había comenzado. Los ewoks y los duloks se preparaban para enfrentar a la maldad y sus criaturas terroríficas.
Mientras tanto, la Sombra continuaba haciendo sus hechizos y se reía en su castillo, su poder estaba creciendo con cada momento. —Pronto seré la dueña de este planeta —dijo—. ¡Y nadie podrá detenerme!— Se levantó un fragmento del techo y se asomo el phlog que dejaba caer a la reina Urgah estaba maltratada y fue encerrada en una jaula, esperando su destino. La jaula era de hierro negro y tenía barras gruesas que parecían impossibles de romper. La reina estaba sentada en el suelo, su cabello despeinado y su ropa desgarrada. la sombra la miraba con desprecio, preparándose para usarla en sus hechicerías oscuras.
—Serás mi herramienta para dominar este planeta —dijo la Sombra que parecía desvanecerse y tomar una forma más nítida y su voz llena de maldad y ambición—. Tu poder y tu tribu serán míos para siempre. La reina Urgah miraba a la sombra con odio y desafío mientras trataba de enfocar ya que por momentos desaparecía y aparecía en otra posición. —Nunca te obedeceré —dijo—. Mi pueblo me rescatará. La sombra se rió, su risa como un cuchillo que cortaba el aire. —Eso es imposible —dijo—. Mis bestias esclavos me protegen. Nadie puede entrar en mi castillo sin mi permiso.
En otra parte del salón del castillo, al fondo, Logray, el sabio ewok, estaba prisionero. La Sombra se burlaba de él, recordándole su derrota mientras Urgah solo veía sostenida entre los barrotes con cierto temor pero con más curiosidad. Logray apenas comenzaba a recobrar los sentidos y la Sombra ya lo estaba molestando —Vamos viejo —dijo la sombra, su voz llena de triunfo y orgullo—. Ahora eres mi prisionero y pronto serás mi esclavo para siempre en este mundo de sombras!—
Logray miraba a la sombra con debilidad, su cuerpo agotado por la tortura y el dolor. Aún así, tomando un poco de fuerzas le contestó: —No importa —dijo Logray, su voz débil pero firme—. Tienes a muchas razas aparte Los ewoks y los duloks prisioneros y todos se unirán para derrotarte. Tu poder no es absoluto. La Sombra se rió de nuevo, su risa como un trueno que sacudió el castillo.— Eso es imposible —dijo—. Mis yuzzum y phlogs me protegen y mi magia es muy poderosa. No hay nadie que pueda derrotarme. De repente, una criatura hecha de madera llegó ante la sombra. La criatura era alta y delgada, con ojos que brillaban como estrellas en la oscuridad. —Señora —dijo la criatura—. Hay una revuelta en la cueva. Los ewoks y los duloks están escapando. La sombra se sorprendió y gritó a los yuzzum. —Controlen la revuelta —gritó—. No permitan que escapen. Usen todo su poder para detenerlos.—
En la cueva, los ewoks y los duloks estaban causando un gran revuelo. Estaban forzando sus ataduras para salir de la cueva. Cuando comenzaban a liberarse, llegaron cuatro Yuzzum montados en bestias de grandes y largas patas. Estos los controlaban lastimándolos y castigándolos. Pero en medio del caos, Malani, una joven Ewok, se liberó y huyó a toda velocidad. Se perdió entre las rocas y después entre los árboles, sin que nadie la viera.—¡Debo encontrar ayuda! —pensó Malani—.
Debemos derrotar a la sombra y salvar a nuestro pueblo— Mientras tanto, La sombra se enfurecía en su castillo. —No permitiré que me derroten —gritó—. Usaré todo mi poder para destruirlos. No hay nadie que pueda detenerme.—
En las minas, ya con los yuzzums montados en sus bestias los ewoks y los duloks volvían a ser capturados, sus esperanzas de escape aplastadas una vez más. Una vez que los controlaron y los rezagaron a trabajar, los yuzzum regresaron a cuidar la entrada de la cueva, dejando a los prisioneros que siguieran trabajando en la oscuridad. El sonido de los picos y las palas resonaba en la mina, mientras los ewoks y los duloks se esforzaban por encontrar una salida.Mientras tanto en el castillo, la tortura de Logray continuaba. La Sombra utilizaba sus hechizos para debilitarlo cada vez más con su cuerpo agonizante y débil. Logray gemía de dolor, su cuerpo cubierto de sudor y su respiración entrecortada. De repente, la criatura hecha como de madera apareció de nuevo ante la sombra, su presencia silenciosa y misteriosa y voz rasposa. —Señora —dijo la criatura—, hay algo extraño en el exterior del castillo. La sombra se detuvo de la tortura se preguntó qué podría ser, pero antes de que pudiera responder, las puertas del castillo se abrieron de golpe y un número musical con artistas de circo entró en la sala. La música era estruendosa y colorida, con acróbatas y payasos que saltaban y bailaban en todas direcciones creando una vaivén de sonidos y gritos fuertes. La sombra quedó muy sorprendida, sus ojos se enrojecieron por la ira.
Su forma perdía solidez cuando se agitaba con la música, parecía no tolerarlo solo se vislumbraba un poco al brillar en la luz de las antorchas. —¿Qué es esto? —gritó la sombra—. ¿Qué significa esta intrusión?—
Un ser grande y bonachón con mucha precaución, se acercó a la sombra y se presentó con una reverencia. —Somos los Jindas, señora —dijo—. Venimos a ofrecer nuestros servicios. Nuestra música y nuestra acrobacia pueden alegrar su día.—Morag se enfureció. —¿Qué servicios? —gritó—. ¡Deténganse! ¡No necesito su horrenda música aquí!— levantó sus manos en señal de furia. La música se detuvo, y los Jindas se quedaron en silencio, asustados. Su líder, Bondo preocupado, se inclinó de nuevo. —Disculpe, señora —dijo—. No queremos ofenderla. Logray intervino, su voz débil pero suplicante. —No le niegues un poco de diversión a un viejo como yo… —dijo—. Un poco de música no hace daño.
La Sombra se burló —Está bien —dijo—. Continúen con su horrenda música. Pero no me estorben. —Los Jindas se colocaron cerca de la jaula donde estaba Logray que yacía acostado despues que la tortura que habpia recibido, lu música suave y tranquilizadora. —Gracias, Jindas viajeros— Entre ellos, un pequeño ser con gorro y túnica se acercó a Logray con mucha precaución. —Logray —dijo el pequeño ser, su voz baja y urgente. Logray miró al pequeño ser y exclamó en voz baja. —¡Malani!— Y ella le contó a Logray lo que estaba pasando con la tribu, y Logray le dijo que no había mucho que hacer.
También le habló de la tregua entre los duloks y los ewoks, y de cómo los yuzzum y sus bestias de patas largas y flacas los detenían. —Los Yuzzum son controlados por la sombra, ellos están bajo su poder maligno —dijo Logray—. Pero podemos encontrar una manera de derrotarlos. Malani asintió, su rostro determinado. —Encontraremos una manera —dijo—. No nos rendiremos. Logray sonrió, su rostro cansado pero esperanzado. —Tengo un plan —dijo—. Usa este silbato para ahuyentar a los Yuzzum. Le entregó a Malani un caracol especie de silbato, y le explicó cómo funcionaba. —Es un silbato especial —dijo—. Los Yuzzum no podrán resistir su sonido. Malani asintió, su rostro iluminado por la esperanza. —Lo haré —dijo—. Lo haré por nuestra tribu y se fue sigilosamente entre los Jindas mientras Logray decía para sí mismo —Hazlo por todo Endor—.
La música de los Jindas continuó, pero ahora tenía un propósito secreto. Los Jindas eran más que simples artistas de circo. Eran aliados de los ewoks, y estaban allí para ayudarlos a liberar a sus amigos y otros seres del bosque… Mientras, los Jindas sudan la gota gorda al verse en el castillo frente a la Sombra haciendo sus conjuros.
Malani se escabulló entre la música y los bailes, aprovechando la distracción que Bondo había creado con su espectáculo. La luz de las antorchas y las sombras de la sala de baile se movían al ritmo de la música, creando un ambiente de confusión y desorientación. La Sombra, enfurecida, le gritó a Bondo que la dejara en paz y le dio la espalda, mientras en la hoguera se notaba rojo y negro ondeando como una llama.
Entre tantos números del espectáculo, fue el momento perfecto para que los Jindas lanzarán a Malani por una ventana. La joven Ewok salió disparada, su capa flotando detrás de ella como un ave planeando. Bruscamente intentó en varias ocasiones agarrar su capa hasta que la tomó y logró amortiguar la caída con su capa y aterrizó suavemente en el suelo, sin lastimarse. Se levantó rápidamente y se escabulló en la oscuridad, comenzando a entrar en la cueva de manera muy sigilosa. Urgah, la reina dulok, había estado observando la escena sin decir una palabra. Su miedo era demasiado grande, y se sentía impotente de no poder hacer algo.
Su corazón latía con fuerza en su pecho, y su respiración era entrecortada. Miró a la sombra con odio y miedo, sabiendo que estaba en manos de un ente cruel y sin piedad. Momentos más tarde, la Sombra seguía torturando a Logray con sus hechizos. La sala de tortura era oscura y fría, con paredes de piedra y suelo de hierro. Logray estaba encadenado a la pared, su cuerpo cubierto de sudor y su respiración entrecortada. La sombra se reía mientras le aplicaba sus hechizos, su voz llena de crueldad y sadismo. —¿Cómo es que has llegado a tanto? —preguntó Logray, su voz débil y llena de dolor. La Sombra se rió levemente. —Alguien muy cercano a ti fue quien me trajo de vuelta —dijo, su voz llena de misterio y secreto. Logray se sorprendió. —¿Quién? —preguntó, su voz llena de curiosidad y temor.
La sombra dirige su mirada a la parte más oscura del salón donde torturaban y aprisionaban. —Ven, muestrate, ya es momento… —dijo, y una figura emergió de las sombras.
Entre la oscuridad y poca luz que las antorchas lejanas brindaban, una silueta comenzó a formarse, Logray miró a la figura y se quedó sin aliento al vislumbrar y reconocerle. Era Zarrak, su antiguo aprendiz, que había sido desterrado de la tribu por usar la magia para la maldad. Zarrak se acercó a Logray, una sonrisa en su rostro. —Acaso no reconoces el trabajo de tu antiguo aprendiz —dijo, su voz llena de orgullo y satisfacción. Logray miró a Zarrak con horror. —¿Qué has hecho? —preguntó, su voz llena de repulsión y desesperación. Zarrak comenzó a contar su historia.—Supe de la batalla de la Piedra de Sombra y de Sol —dijo—. Y tiempo después, mientras vagaba por ahí, me encontré con los restos de roca y el árbol que atrapó la fuerza vital de Morag.
Logray escuchaba, su corazón lleno de dolor y tristeza y se quedo casi congelado al escuchar ese nombre… —Usé hechizos para encontrar algunas de las piedras —continuó Zarrak—. Y así, me volví más poderoso. Pero el espíritu de Morag volvió a resurgir como una voz en mi mente, en mis sueños. Pero lo que también hice fue transformarme en uno de tu aldea y pasar desapercibido y colocar poco a poco un veneno que te fue debilitando, así ya no habría obstáculo para tener mas poderes—Logray se estremeció. —¿Qué hiciste? —preguntó, su voz llena de temor y ansiedad. Zarrak sonrió. —Protegí al espíritu de las rocas—dijo—. Con sus enseñanzas en la magia lo guardé en un medallón que llevaba en mi cuello.— Logray miró a Zarrak con repulsión. —Eres un traidor —dijo, su voz llena de odio y desprecio que hacía temblar su cuerpo del coraje e impotencia de la gran falla como maestro que siempre cargará con esa culpa de haberle fallado a su aprendiz.
Zarrak se rió. —Soy el futuro —dijo—. Y tú eres el pasado. La Sombra se rió también, su voz llena de triunfo y victoria. —Ahora, Logray —dijo—. Es hora de que te unas a mí. Dominando tu poder y con Zarrak dominaré todo Endor.— Fue tan aterrador sus gritos y euforia que en el salon hasta los Jindas dejaron de hacer su espectáculo y quedaron como petrificados Logray no podía creer lo que estaba presenciando, su corazón ahora estaba lleno de dolor y desesperación, con toda la esperanza perdida simplemente volteo su mirada al suelo.
Morag en forma de sombra y Zarrak estaban concentrados en conjuros y del fuego del caldero salían luces chispeantes y haces de luz que rondaban alrededor con sonidos de risas con eco. La habitación estaba llena de un olor a azufre y a hierbas mágicas, y el aire estaba cargado de energía mágica. Logray le gritó a Zarrak que qué pensaba hacer, y Zarrak le contestó —Usaremos tu fuerza vital para que fortalezca a Morag y sea más real, ya que Morag no estaba en todo su potencial y necesitaba de Zarrak para estar presente. —Eres el último paso para mi retorno —dijo Morag, con su voz llena de ambición y poder.
Logray se estremeció al escuchar las palabras de Zarrak. Sabía que no podía permitir que eso sucediera. —Nunca permitiré que uses mi fuerza vital para tu malvado plan —dijo Logray, su voz llena de determinación. Zarrak se rió. —No tienes opción —dijo—. Ya está decidido. Zarrak tomó del líquido luminoso y sus manos estaban resplandeciendo. Se acercó a Logray y este sintió que el aire se le escapaba, pero logró resistir. Zarrak dijo que ese es solo el inicio. —Pronto estaré completo —dijo—. Y nada podrá detenerme.Y de su capucha cerca de su cuello, en una collar una piedra brillaba de manera singular.
Logray y Bondo lograron darse cuenta de que la gema en el collar de Zarrak podía verse la imagen de Morag como si fuera una miniatura congelada en la gema. Zarrak se dio vuelta y siguió en su tarea con Morag.
Logray y Bondo se miraron uno al otro, alarmados por lo que habían visto. Sabían que tenían que actuar rápido para detener a Zarrak y Morag.Mientras tanto, en la cueva, se escuchaba barullo y gritos. Todos los duloks estaban discutiendo y peleando con los ewoks.
El rey Gornesh estaba a punto de pelearse a golpes con el jefe Chirpa, y alardeaba con amenazas. —¡Vamos a mostrarles quién es el verdadero rey de Endor! —gritó Gornesh. De repente, llegaron los yuzzum con sus bestias de patas largas y flacas. Estaban por someter de nuevo a todos, tanto ewoks como duloks, cuando alguien gritó "¡Corran por su vida!"En ese momento, Wicket y muchos ewoks saltaron de una roca con palos y piedras, gritando "Dangaaaar!".
Los duloks vieron que esa era la señal y tiraron muchas piedras a los yuzzum.
Se escuchó un gran sonido estruendoso, como una gran bestia que acaba de despertar hambrienta desde el fondo de la cueva. Los yuzzum salieron despavoridos de la cueva, nunca para volver. Los ewoks y los duloks se miraron entre sí, sorprendidos y aliviados. Habían logrado expulsar a los Yuzzum y sus bestias. Ahora podían unirse para enfrentar a la Sombra Maligna. El sonido estruendoso fue hecho por el eco de los tuneles de las cuevas, y de ahí salió Malani, que había estado observando desde las sombras, se acercó a Wicket que se sorprendió al verla y ella le dijo —Logray me dio este silbato de su collar para ahuyentar a los Yuzzum, es nuestra oportunidad.— Wicket asintió y se volvió hacia los demás. —Tenemos que ir al castillo —dijo—. Logray y la reina Urgah están en peligro. ¡Vamos a salvar a nuestro amigo! —gritó Wicket. —¡Si, vamos! —gritó Gornesh.
Todos tanto ewoks y los duloks fueron en multitud subiendo la montaña de rocas, batallaron un poco porque animales voladores como murciélagos los estaban atacando y molestando y ya cuando llegaron a la enorme puerta del castillo se detuvieron un poco a observarla. La puerta era de madera sólida y tenía un aspecto imponente, con hierros y clavos que brillaban con la poca luz del sol. Comenzaron a golpear la puerta con palos y piedras, gritando y clamando justicia. La puerta resonaba con cada golpe, y el ruido se escuchaba en todo el castillo. —¡Abre la puerta!— gritaba Wicket. —¡Deja que entremos!— gritaba Gornesh. Los Jindas, que estaban dentro del castillo, se asomaron por las ventanas y vieron la multitud de ewoks y duloks que exigían entrar. Se hicieron a un lado, muy asustados, mientras que Zarrak se dirigió a Morag. —Debemos terminar el hechizo—, dijo Zarrak, su voz llena de determinación. —No podemos detenernos—. Morag asintió, con su voz llena de crueldad. —Sí, debemos completar el ritual—, dijo. —Logray debe ser sacrificado para que yo pueda volver a la vida…—.
Ahora Logray estaba sujeto en un campo de fuerza de luz, no podía moverse. Miró a Zarrak y Morag con coraje y desesperación. Su corazón latía con fuerza en su pecho, y su respiración era entrecortada. Mientras Morag continuaba con el hechizo, Zarrak se dirigió a la puerta. Lanzó un hechizo que hizo que los rebeldes afuera del castillo retrocedieran con un viento de golpe que los mandó unos pasos más atrás, Zarrak se volvía cada vez más poderoso a cada momento. La puerta comenzó a temblar y a crujir, y los ewoks y los duloks se detuvieron un poco, sorprendidos y asustados se dieron cuenta de quien estaba en una de las ventanas del castillo, era Zatrrak! De nuevo con un hechizo al grito de —Ahora serán mis sirvientes!— A los primeros en estar golpeando la gran puerta, los transformó en madera rígida como si fueran estatuas de un estruendo. Los ewoks y los duloks gritaron de horror y de dolor, al ver a sus hermanos convertidos en madera. —¡No!— gritó Wicket. —¡No puedes hacer eso!—. Zarrak se rió —Me voy a divertir convirtiéndolos a todos en mis esclavos de madera—, dijo con su voz llena de crueldad.
En medio del caos, nadie se percató de que Teebo emprendió la retirada, alejándose de todos ellos. Se perdió en el bosque, sin que nadie supiera dónde estaba. Wicket, Malani y Gornesh se miraron entre sí, determinados a seguir luchando pero el rey Gorneesh se veía ya un poco más triste…. —No nos rendiremos—, dijo Wicket. —Vamos a encontrar una forma de detener a Zarrak—, dijo Malani. —Y vamos a salvar a Logray—, dijo Gornesh envalentonado.
La batalla continuaba. Los ewoks y los duloks estaban decididos a entrar a como diera lugar, pero el poder de Zarrak crecía con cada momento. La multitud se reorganizó y volvió a atacar la puerta, pero Zarrak estaba listo. Lanzó otro hechizo, y la puerta se convirtió en una barrera de fuego que bloqueaba el paso. —¡No podemos pasar, es imposible!— gritó Gornesh. —¡Vamos, tenemos que encontrar otra forma!— gritó Wicket. Pero Zarrak se rió de nuevo. —No hay otra forma—, dijo. —Están atrapados, el poder de la gran Morag esta de mi lado!——MORAG!— todos gritaron sorprendidos mientras se llenaban de miedo, de ambas tribus algunos corrieron despavoridos, pero algunos se mantuvieron fuertes y siguieron en su lucha de rescate.
Las puertas del castillo parecían que estaban cediendo, y los ewoks y los dulocks estaban a punto de entrar. El sonido de los golpes y los gritos de guerra resonaba en todo el valle. Pero Zarrak no se rindió. Subió ahora hacia una torre y desde su balcón les gritó que no lo van a detener. —¡Nunca me podrán vencer! —gritó Zarrak, su voz llena de maldad y poder—. ¡Soy el dueño de este reino y nadie puede quitármelo!— De repente, el cielo se nubló y se volvió oscuro. Las nubes negras y espesas cubrieron el sol, y un viento fuerte comenzó a soplar. Zarrak usó el bastón mágico de Morag para convocar vientos fuertes y algo de lluvia. Los vientos muy fuertes comenzaron a llevarse y aventar a muchos ewoks y duloks, cayendo montaña abajo. —¡Ahhh! —gritaron— mientras eran arrastrados por el viento. Aunque hubo otros que se sujetaron bien de las rocas, resistiendo el embate del viento. Wicket, Malani y Gornesh y un dulok fueron quienes más resistieron y se agarraron de una roca grande y se protegieron del viento.
—¡Tenemos que encontrar una forma de detener a Zarrak! —gritó Wicket. —¿Pero cómo? —respondió Malani—. ¡Es demasiado poderoso! Zarrak se reía con carcajadas de maldad mientras veía a sus enemigos siendo arrastrados por el viento. —¡No pueden detenerme! —gritó de nuevo—. ¡Soy invencible! Pero dentro de toda esa confusión, el rey Gornesh se levantó y le gritó a Zarrak. —¡Eres un cobarde! —gritó Gornesh—. ¡Si llegas a hacerle daño a mi reina, te golpearé con mis propias manos!— Zarrak gritando le interrumpió y conjuró más magia.
De las nubes cayó un rayo y le pegó al castillo. El rayo buscó su lugar y dentro se oyeron gritos. —¡Ahhh! —gritaron los Jindas y la reina Urgah. Zarrak de inmediato volvió a ver el hoyo que dejó el rayo y bajó de inmediato.
Al llegar al salón del trono, se encontró con los Jindas y la reina Urgah tirados inconscientes en el piso. Logray, muy asustado, intentó hablar volteando a ver a Zarrak. Y vio que el caldero ya no existía. Ahora había un pozo sin fondo creado por el rayo, y de ahí emanaba una luz pulsante. Dentro de esta luz estaba la cabeza fantasmal de Morag, con más energía y poder que nunca. —¡Morag! —gritó Zarrak, su voz llena de emoción y admiración—. ¡Estás casi vuelta a la vida!— La cabeza fantasmal de Morag comenzó a hablar, su voz llena de poder y autoridad.
—¡Zarrak, mi servidor! —dijo Morag—. ¡Estoy lista para volver a la vida! ¡Y cuando lo haga, nadie podrá detenerme! Zarrak sonrió, su corazón lleno de alegría y ambición. —¡Sí, mi reina! —dijo—. ¡Estoy listo para servirte! ¡Y juntos, conquistaremos todo Endor! La luz pulsante comenzó a crecer, y el pozo sin fondo se convirtió en un portal hacia un reino desconocido.
Logray sabía que si Morag volvía a la vida, nada podría detenerla. Morag le dijo a Zarrak que era momento, que ella tenía en su plano mágico a Logray y necesitaba de Zarrak para hacer la consumación de Logray para que Morag pudiera trascender al plano real. —Es hora de que Logray pague por su resistencia —dijo Morag, su voz llena de crueldad y poder—. Su energía vital es la clave para mi retorno. Zarrak sonrió, ansioso por cumplir con su tarea. —Estoy listo, mi reina —dijo—. Logray no podrá escapar de su destino.
Morag comenzó a cantar en un idioma antiguo, y la habitación se llenó de una luz mágica. Logray, que estaba atrapado en el plano mágico,
sintió que su energía vital comenzaba a disminuir. Fuera del castillo, los ewoks y los duloks no podían romper la gran puerta de la entrada. Estaban perdiendo la esperanza y comenzaron a discutir porque no estaba resultando nada del plan. —¡Esto es un fracaso! —gritó Gornesh, su voz llena de frustración—. ¡Nunca podremos entrar! —¡No podemos rendirnos! —respondió Chirpa, su voz firme—. ¡Tenemos que encontrar otra forma! —Wicket intentó calmar la discusión, pero la tensión aumentaba. —¡Amigos, por favor! —dijo Wicket—. ¡No podemos pelear entre nosotros! ¡Tenemos que trabajar juntos!— Pero la discusión subió de intensidad, y todos comenzaron a gritarse entre sí.
De pronto, se vieron opacados con una gran sombra que los cubría. Voltearon a ver qué era, y se asustaron al ver a un gigante Phlog, uno de los más grandes que habían visto. —¡Ahhh! — Todos gritaron y corrieron un poco a cubrirse entre piedras y ramas. El Phlog tenía más de 10 metros de altura y su cuerpo estaba cubierto de escamas duras como la piedra. Sus ojos brillaban con una luz roja y su boca estaba llena de dientes afilados. Pero de pronto se escuchó la voz de Teebo. —¡Hola amigos! ¡Soy yo! ¡Haganse a un lado que nuestro amigo nos ayudará!— Teebo emergió de la sombra, montado en el gigante Phlog. El Phlog parecía haber sido domesticado por Teebo, y estaba listo para ayudar a sus amigos. —¡Teebo! —gritó Wicket—. ¡¿Cómo lograste domar a este enorme Phlog?!— Teebo sonrió. —¡Es una larga historia! —dijo—. Pero ahora, vamos a usar a nuestro amigo Phlog para entrar al castillo se llama RumTum— Todos agazapados se miraron entre sí, esperanzados y comenzaron a levantarse con nuevos ánimos —¡Vamos a hacerlo! —gritó Gornesh—. ¡Vamos a detener a ese Zarrak!— El gigante RumTum rugió, listo para la batalla. Los ewoks y los duloks se prepararon para la lucha final. —¡Vamos! —gritó Chirpa—. ¡Por Endor!— El Phlog comenzó a caminar hacia el castillo, con Teebo montado en su espalda. Los ewoks y los duloks lo seguían, listos para enfrentar cualquier obstáculo que se les presentara y el gigante comenzó a golpear la puerta que comenzó a ceder rápidamente…
Teebo brincó del Phlog y Wicket se acercó a él, curioso. —¿Cómo le hiciste para que el Phlog ayudara? —preguntó Wicket. Teebo sonrió —Siempre he podido comunicarme con todos los seres vivos de Endor —dijo—. Los phlogs son criaturas nobles y poderosas. Solo necesitan que alguien les hable con respeto y comprensión. El Phlog se acercó a la gran puerta y comenzó a golpearla con sus enormes puños. La puerta rechinó fuertemente hasta quebrarse, y el Phlog dio un tremendo rugido que resonó en todo el castillo. Afuera se quedaron las chicas Keenza, Latara y Malani para ayudar a los heridos de ambas tribus. Dentro del castillo, Zarrak estaba sorprendido por tanta destrucción. Los duloks y ewoks entraron furiosos, dispuestos a enfrentar a Zarrak y sus secuaces que llegaron como un ejército a protegerlo. Los duloks llegaron empujando y golpeando unos seres de madera y ramas que Zarrak recién creó.
Estos seres estaban diseñados para detener a los invasores, pero los duloks y los ewoks no se detuvieron. El rey Gornesh, con una rama tipo bastón, golpeó y golpeó hasta llegar a donde estaba su reina. Tumbo la reja de su prisión y la levantó del piso y ella comenzó a abrir los ojos. —¿Dónde estabas? —preguntó la reina, con voz débil. Gornesh sonrió. —Estoy aquí, mi amorchita —dijo—. Te salvé.
La reina lo miró y se molesto. —Te tardaste mucho en rescatarme pulgoso —dijo, y le dio un golpe en la cara. Gornesh se rió y se abrazaron. Zarrak al ver la escena rió de manera sarcástica —¿Como? Duloks y ewoks juntos? ¿Qué les pasa si siempre han sido enemigos no?— El jefe Chirpa le dice, —No Zarrak, enemigos no— interrumpe el rey Gorneesh —Que no sabías que somos primos? Ahora somos de la misma tribu y recibirás tu merecido!— Zarrak haciendo de sus conjuros dice —¿Que es esta broma? ¿Qué es esta alianza de Lurdos?— En eso, los duloks se lanzan por Zarrak, pero este los congeló con un encantamiento.
—No podrán detenerme —dijo Zarrak, con una sonrisa burlona y volteando a ver a Logray más desvanecido y viendo a Morag tomar más fuerza—. Mi poder ahora es demasiado grande. Pero los ewoks no se rindieron. Wicket y Teebo se acercaron a Zarrak, dispuestos a enfrentarlo. —¡No te vamos a dejar salirte con la tuya! —dijo Wicket. —Vamos a detenerte —dijo Teebo aferrándose a su capucha y morral. Zarrak se rió. —No pueden detenerme —dijo—. Morag está a punto de volver a la vida.— De repente, un rayo de luz iluminó la habitación y Morag comenzó a tomar forma.
Su cuerpo comenzó a materializarse. —¡Morag! —gritó Zarrak—. ¡Estás de vuelta a la vida!— Morag abrió los ojos y miró a Zarrak. —¿Qué pasa? —preguntó —Los ewoks y los duloks están aquí —dijo Zarrak—. Y tratan de detenernos. Morag sonrió. —No necesitamos detenerlos —dijo—. ¡Podemos destruirlos!— Y con eso, Zarrak le entregó su báculo a Morag y ella comenzó a lanzar un hechizo que podría destruir a toda la tribu presente incluyendo a los Jindas y otros seres.
Logray comenzó a elevarse y parte de la luz destello que iluminaba a Morag comenzó a llegar y cubrir a Logray. Este, flotando, se acercó a ella poco a poco. Wicket gritó con desesperación:—¡Nooo, Logray! ¡No te vayas!— Logray volvió su rostro, esbozó una leve sonrisa e hizo un ademán con su mano para que Wicket se detuviera. Wicket no entendía por qué, pero conforme Logray se acercaba a Morag, esta comenzó a gritarle de manera muy siniestra: —¡Lograaaaaay!— Su voz era como un cuchillo que cortaba el aire, llena de maldad y poder. Los ewoks despabilaron a los duloks que se descongelaron del hechizo y se estremecieron de terror. —¡Lograaaaaay!— Grito Morag. Cuando Logray estaba a punto de llegar a Morag, todos gritaron al unísono: —¡Noooooooo!...
Y al unirse a Morag, vino una gran explosión de luz y haces de humo. Se calmó un poco, y lo impensable estaba sucediendo: Morag estaba elevándose poco a poco, dejando ver sus cuernos de rama, su cara, su cuerpo, su túnica y flotando llegó el báculo a su mano. Dio un paso al frente del pozo, donde ahora solo quedaba un poco de humo ondeando a la salida. Su presencia era imponente, su poder palpable. Extendió sus brazos y gritó —¡Al fin!— Zarrak se acercó a Morag con una reverencia y dijo con una sonrisa: —Ahora es mi turno. Tú me prometiste poder.— Morag, con un ademán, empujó a Zarrak hasta una pared. Su mirada era glacial, su voz helada: —No te prometí nada, Zarrak. Eres solo un instrumento para mí.— Morag procedió a amenazar a todos en el gran salón: —¡Nadie puede detenerme! —dijo, su voz llena de poder y maldad—. Soy la reina de Endor, y pronto seré la dueña de todo el universo. JaJaJa!—
Duloks y ewoks se miraron entre sí, aterrados. Wicket se acercó a Teebo y susurró: —¿Qué podemos hacer? Morag es demasiado poderosa.— Teebo miró a Wicket y dijo: —No podemos rendirnos. Tenemos que encontrar una forma de detenerla.— Pero antes de que pudieran planear algo, Morag comenzó a lanzar un hechizo que hizo que el castillo comenzara a temblar. Los muros se quebraron y las ventanas explotaron, Los muros comenzaron a temblar. —¡Morag está destruyendo el castillo! —gritó Gornesh. —¡Tenemos que salir de aquí! —respondió Chirpa.
Pero Morag no les dio oportunidad de escapar. Con un gesto de su mano, cerró todas las salidas y todos se encontraron acorralados. —¡Están atrapados! —gritó Morag—. ¡Nadie puede escapar de mi poder! La situación parecía desesperada, estaban atrapados, sin salida. Morag era demasiado poderosa, y su hechizo los mantenía prisioneros y les ordenó hincarse si no los convertiría en alimañas. Su voz era como un trueno que resonaba en la habitación, llena de poder y autoridad. Los primeros en hincarse fueron los Jindas, sus rodillas golpeando el suelo con un sonido hueco. Luego, los duloks se unieron a ellos, sus caras llenas de miedo y sumisión. Pero el rey Gornesh y su reina no se hincaron. Se mantuvieron firmes, con sus ojos desafiando a Morag. —No nos rendiremos, no somos una alianza de lurdos, somos los guardianes del bosque —dijo Gorneesh su voz firme y decidida. —No podemos hincarnos ante ella —dijo Teebo, su mirada fija en Morag.
Morag se molesto tanto que moviendo su báculo en círculos, una fuerza casi invisible los hincó a todos repentinamente. Los ahora guardianes cayeron de rodillas, incapaces de levantarse. Sus gritos de dolor y desesperación llenaron la habitación. —¡Ahora soy la dueña de Endor, ustedes no son nada, son insignificantes! —dijo Morag, su voz triunfante y llena de orgullo—. Nadie puede detenerme. Dominaré todo el bosque, y todos se inclinarán ante mí.— Aunque todos intentaban levantarse, no podían hacerlo. Teebo estaba resistiendo con toda su fuerza, pero no podía.
De pronto, escuchó la voz de su maestro Logray en su mente. —Tranquilo, jovén aprendiz —dijo Logray, su voz calmada y sabia—. Morag se ha confiado ahora que estoy en el otro plano, pero ella ahora es vulnerable.— Teebo se sorprendió. ¿Cómo podía Logray hablar con él desde el otro plano? Miró a su alrededor, buscando alguna señal de Logray, pero no vio nada. —Zarrak la ayudó a resurgir
—continuó Logray—, pero aún está atada al medallón con la joya que lleva Zarrak en su cuello.— Teebo entendió. Si podían obtener el medallón, podrían debilitar a Morag. Miró a Zarrak, que estaba cerca de Morag, y vio el medallón brillando en su cuello. —¿Qué puedo hacer, maestro? —preguntó Teebo en su mente. —Busca la forma de obtener el medallón —respondió Logray—. Es la clave para detener a Morag y salvar Endor. Teebo miró a sus amigos, que estaban sufriendo bajo el control de Morag. Sabía que tenía que actuar rápido. —Lo haré, maestro —dijo Teebo, decidido.
Con una nueva esperanza y tomando valentía, Teebo comenzó a planear su próximo movimiento. Miró a su alrededor, buscando alguna oportunidad para obtener el medallón. Zarrak estaba distraído, mirando a Morag con adoración. Era su oportunidad. Teebo se preparó para actuar, su corazón latiendo con emoción. Morag estaba por absorber por completo la esencia de Logray, y Zarrak se dio cuenta de que estaba a punto de perder su influencia sobre ella.
Se acercó a Morag y le reclamó, su voz llena de preocupación: —No te olvides de mí, Morag. No te olvides de nuestro trato.— Morag se rió de él, su voz llena de desdén, y su mirada brilló con una luz mágica. —¿Qué trato? —preguntó—. Tú me ayudaste a resurgir, pero no me diste el poder que me prometiste. — Zarrak se enfureció, su rostro enrojecido por la ira. —Te di todo lo que te pediste —dijo—. Y ahora, ¿me vas a ignorar?— Morag se encogió de hombros, su gesto indiferente. —No necesito de ti ahora —dijo—. Ya tengo todo lo que quería.—
Zarrak detuvo a Morag de lo que estaba haciendo y los guardianes tuvieron un breve descanso de su tortura. Momento que aprovechó Wicket y Chirpa para hacerle frente a Morag y Zarrak, gritando: —¡Dangaaaaar!— Y al ir corriendo, Morag y Zarrak hicieron un ademán con la mano y los detuvieron a medio salto, haciéndolos sufrir y gritar de dolor. Sus cuerpos flotaban en el aire, suspendidos por la magia de Morag.
Pero cuando de pronto se detuvieron, se logró ver un haz de luz más pequeño que los ayudaba. Al moverlos a los lados, Morag y Zarrak pudieron ver que Teebo era quien los estaba ayudando con magia con cierta dificultad. Su figura brillaba con una luz suave, y su mirada estaba fija en Morag. —¿Tú? —preguntó Morag, sorprendida—. ¿Cómo puedes hacer esto?— Teebo sonrió, su mirada firme. —Logray me enseñó bien —dijo—. Y no voy a dejar que te salgas con la tuya.— Morag y Zarrak se enfurecieron y avientan a todos a los lados, concentrándose en Teebo. —¡Tú eres el siguiente! —gritó Morag. —¡No te vas a salir con la tuya! —dijo Zarrak. Teebo se preparó para la batalla, su magia lista para defenderse. Los guardianes se levantaron, listos para ayudar a Teebo. —¡Teebo! Cómo podemos ayudarte?— gritó Wicket aunque Teebo parecía no escucharlo ya que estaba concentrado en enfrentar a Morag y Zarrak.
Capítulo 9 - Aprendiz VS Aprendiz
Aunque se resistía, Teebo comenzó a perder terreno enfrentándose a los dos. Morag y Zarrak eran demasiado poderosos, y su magia parecía no ser suficiente para detenerlos. El aire estaba lleno de energía mágica, y los sonidos de la batalla resonaban en la habitación y nadie alrededor podía hacer nada. Pero entonces, de su bolsa salió un poco de brillo de la piedra que tenía ahí guardada. La gema que guardo de la mina, la piedra solar, comenzó a irradiar una energía poderosa.
La luz de la piedra iluminó la habitación, y Teebo sintió un aumento de fuerza y confianza. Zarrak, que estaba batallando con Teebo, se dio cuenta de que algo estaba pasando. Morag también lo notó y se preguntó qué pasaba que Teebo se había vuelto con más fuerza. —¿Qué está sucediendo? —preguntó Morag, llena de sorpresa y curiosidad. —No lo sé —respondió Zarrak—, pero Teebo está ganando fuerza.
Teebo simplemente se envalentona y hace un ademán, y deja débil a Morag. La hechicera cayó hincada al lado del pozo de los hechizos, su respiración entrecortada. Su cabello largo y oscuro se extendió sobre el suelo, y su vestido negro se arrugó. Zarrak, al ver esto, se preocupó un poco y le dijo: —Has aprendido bien de Logray, Teebo.
Pero yo sigo siendo el mejor aprendiz. Y con eso, comenzó una lucha de poderes y resistencia entre Teebo y Zarrak. Mientras tanto, los ahora guardianes se estaban despabilando del hechizo de Morag, y comenzaban a levantarse. —¿Qué está pasando? —preguntó Wicket, aún confundido.
—Teebo está luchando contra Morag y Zarrak —respondió Kneeza—. ¡Hay que ayudarlo! En eso, Morag se asustó un poco al ver cómo Zarrak estaba perdiendo el duelo. —La única manera que Teebo tenga más poder —gritó Morag— es si tiene la piedra solar.— Zarrak se sorprendió y hasta llegó a asustarse.
No sabía que Teebo tenía la piedra solar. —¿Cómo es posible? —preguntó Zarrak—. ¿Cómo obtuviste la piedra solar?— Teebo sonrió, su mirada firme.
—Ahora entiendo que Logray me la dio, me guió dentro de la mina para encontrarla —dijo—. Y con ella, voy a proteger a Endor.— Teebo usó todo su esfuerzo y llegó a aventar a Zarrak hacia la pared, tumbando algunas cosas. Los objetos cayeron al suelo con un ruido fuerte, y Zarrak se levantó, enfurecido. —No puedes vencerme —dijo Zarrak—. Morag y yo te vamos a destruir. — Pero Morag ya no parecía tan segura. Su mirada se había vuelto hacia la piedra solar, y su expresión era de preocupación casi hipnotizante. —La piedra solar —murmuró—. No sabía que existiera una… Pensé que se había destruido.—
Morag, ahora de pie pero débil y maltratada, señaló a Teebo y le dijo con una voz llena de autoridad: —Entregame la piedra. Es la única forma de detener este sufrimiento. — Teebo se negó, su mirada firme y decidida. —Nunca —dijo—. La piedra solar es la clave para proteger a Endor. No te la daré.Zarrak se levantó y le gritó a Morag: —Déjame que me encargue de él. Yo lo obligaré a darmela. —Morag extendió sus brazos y detuvo a Zarrak y a Teebo, pero Teebo se estaba resistiendo.
Aunque su cuerpo temblaba por el esfuerzo, pero no se rindió. Morag se rió y le dijo con una voz hipnótica:
—Es inútil tu esfuerzo. La piedra que tienes en tu poder, yo la conozco muy bien.
Si tu tienes la Piedra Solar también debe existir la Piedra de Sombra, y yo sé manipularla bien.— Morag comenzó a hablar con una voz que parecía envolver a todos en la habitación y lanzó un hechizo más volteando hacia arriba y hubo rayos y viento, las nubes se oscurecieron más —Todos volverán a las cuevas a buscar la piedra de Sombra. Así completaré el ciclo del hechizo.
Fuera del castillo, el clima seguía con mucho viento y nubes oscuras. Comenzó a hacerse un remolino de nubes encima del castillo, y la atmósfera se volvió cada vez más tensa. Los truenos retumbaban en la distancia, y los relámpagos iluminaban el cielo. Morag gritó de nuevo: —¡Busquen mi piedra de Sombra! Esas últimas palabras hicieron eco en la cabeza del rey Gornesh. "Piedra Sombra... piedra Sombra... Sombra..." De repente, recordó que él había guardado la piedra que encontró en las cuevas. —Un momento, ¿La piedra que encontré en la mina? —se preguntó Gornesh—. ¿Es posible que sea la piedra Sombra?—
Miró a su alrededor, buscando a alguien con quien compartir su descubrimiento. Pero todos estaban bajo el control de Morag, y no parecían escucharlo. —Tengo que hacer algo —se dijo Gornesh—. Tengo que detener a Morag antes de que sea demasiado tarde. Con determinación, Gornesh comenzó a planear su próximo movimiento. Se acercó a Kneeza y le susurró: —Kneeza, ¿puedes escucharme?— Kneeza parpadeó y miró a Gornesh. —Sí, rey —dijo—. ¿Qué pasa?— La piedra Sombra —dijo Gornesh—. Creo que sé dónde está.— Kneeza se sorprendió.
—¿Como? ¿Dónde? —preguntó. —En mi bastón —dijo Gornesh—. La encontré en las cuevas hace tiempo y al comenzar el ataque para entrar ahí la coloque, parece una simple roca pero tal vez está envuelta en una coraza de piedra— Kneeza asintió. —¡No lo puedo creer! ¡Vamos! —dijo—. Eso ayudará a detener a Morag.— Juntos, Gornesh y Kneeza comenzaron a planear su ataque.
Kneeza toma la roca y se la entrega a Teebo que estaba flotando como en transe deteniendo a Morag, —Toma Teebo!— Él simplemente cerró la mano donde Kneeza puso la roca. Ya quedaban solo unos cuantos momentos cuando se escucha una voz calmada, y diciendo: —Tranquilos, hermanos… La voz de Teebo resonó en la habitación, llenando el aire de una sensación de paz y serenidad, dejando de levitar y con los pies en el piso. Los guardianes se detuvieron en su lucha, y voltearon para ver a Teebo de pie, con un brillo palpitante que va ganando fuerza en su cuerpo. Comienza a elevarse un poco, y se puede ver que lleva en cada mano las piedras mágicas: la piedra solar en una mano y la piedra de sombra en la otra. Las piedras brillaban con una luz intensa, y su energía parecía crecer por momentos.
Los duloks y ewoks están más que sorprendidos, con la boca abierta y los ojos desorbitados. Morag, abriendo los ojos de pánico, grita:—¡Nooo! ¡No puede ser!— Zarrak, con ojos llenos de miedo, solo llega a murmurar: —No puede ser... Esto no puede estar sucediendo...— Teebo abre sus brazos y se llena de energía.
La luz de las piedras comienza a crecer, y junta las piedras en un gesto decidido. Las piedras generan un destello de magia luz que resplandece todo el salón del trono.
La habitación se llena de una luz cegadora, y los sonidos de la batalla se detienen. Morag y Zarrak parecen congelados en el tiempo, incapaces de moverse. —¡La unión de las piedras! —exclama Kneeza, su voz llena de asombro—. ¡Es el poder de la armonía!— Gornesh sonríe, orgulloso de Teebo. —Mi joven amigo —dice—, has encontrado la clave para detener a Morag.—Teebo, con los ojos cerrados, se concentra en la energía de las piedras. La luz crece en intensidad, y comienza a envolver a Morag y Zarrak. —¡No! No puedes detenerme —grita Morag, pero su voz se vuelve débil y desesperada.— Sí puedo —responde Teebo, su voz llena de confianza y autoridad—. La unión de las piedras es más poderosa que cualquier hechizo. La luz de las piedras sigue creciendo, y Morag y Zarrak comienzan a retroceder.
Su poder se desvanece, y los guardianes comienzan a liberarse de su control. —¡Estamos libres! —grita Wicket, su voz llena de alegría. —¡Vamos a salvar a Logray detener el mal! —exclama Kneeza, su voz llena de determinación. La batalla ha cambiado de rumbo. Los guardianes se unen a Teebo, listos para enfrentar a Morag y Zarrak. La victoria parece estar cerca, pero Morag todavía tiene un as en la manga.
Capítulo 10- Justo en la Maldad
Morag, en su sufrimiento por la luz y con un plan en mente, comienza a retroceder hacia el pozo que seguía humeante y despidiendo un olor a azufre. Teebo levanta más las manos, y la luz de las piedras crece en intensidad, iluminando la habitación con un resplandor cegador. —Has hecho mucho daño a todos los habitantes de Endor por años —dice Teebo, su voz firme y decidida, llena de autoridad—. Pero ya no más. Tu reinado de terror ha terminado.
Morag, en su desesperación, toma a Zarrak y se aferra a él, sus uñas clavadas en su brazo. Comienza a arrastrarlo con ella hacia el pozo, y Zarrak se defiende con fuerza. —¡No! —grita Zarrak, su voz llena de pánico—. ¡No me arrastrarás contigo!— Morag y Zarrak pelean y discuten, sus voces elevadas en creciente desesperación.Quedan a merced del pozo, y sus gritos se vuelven más altos y desesperados.
Teebo voltea un poco y Wicket le dicet: —La fuerza de Morag y Zarrak está en la gema que lleva colgada en el cuello. Si podemos destruirla, podremos romper su poder. Chirpa se llena de valor y trata de acercarse a Zarrak, pero él lo detiene con magia, su mano extendida en un gesto de defensa. —¡Alejate Chirpa! —grita Zarrak, su voz llena de amenaza—. ¡No te atrevas a acercarte!— Pero entonces, se dan cuenta de que no tiene la gema colgada en el cuello. Zarrak también lo nota y se sorprende, su rostro pálido de miedo. —¿Dónde está? —grita Zarrak, su voz llena de desesperación—. ¿Dónde está la gema? De pronto, Morag grita con un sonido espeluznante, un chillido que hace temblar las paredes.
—¡LA GEMA! —grita Morag, su voz llena de furia y desesperación—. ¡LA GEMA ES MÍA!— La habitación se llena de un silencio escalofriante. Los guardianes se miran entre sí, confundidos y asustados. —¿Qué pasa? —pregunta Wicket, su voz baja y temblorosa. —No lo sé —responde Gorneesh, con voz firme—. Pero creo que Morag ha tomado el control. Debemos actuar rápido antes de que sea demasiado tarde.—
La situación se vuelve cada vez más tensa. Morag y Zarrak están a punto de caer en el pozo, pero de pronto se oye un gruñido que va creciendo y creciendo y Morag comienza a crecer en tamaño y comienza también a deformarse, su cuerpo mutando en una forma grotesca y terrorífica. Su piel se vuelve escamosa y negra, y sus ojos brillan con una luz roja intensa. Suelta un poco a Zarrak y este queda tirado, arrastrándose por el piso con un gemido de dolor alejándose del pozo y de Morag…
Morag grita enojada, su voz como un trueno que hace temblar las paredes: —¡Malditos Ewoks! ¡Los odio...!— De sus manos crea fuego y hace un círculo creciente, rodeando a los Ewoks y Teebo. Las llamas crecen en altura e intensidad, amenazando con consumir todo a su alrededor. De sus ojos se puede ver el odio reflejado con las llamas, su mirada llena de furia y desesperación.
Teebo se estaba debilitando debido al esfuerzo de mantener la luz de las piedras. Su respiración se vuelve agitada, y su cuerpo comienza a temblar. Wicket, Chirpa y Gorneesh van a apoyarlo, rodeándolo con sus brazos y sosteniéndolo. —¡No te rindas, Teebo! —dice Wicket.
—¡Vamos a detener a Morag! ¡Aguanta por Endor! —agrega Chirpa. Pareciera que Morag va ganando, ya que cada vez se está haciendo con brazos más largos y rostro deformándose.
Los Ewoks y Teebo comienzan a ser vencidos, su resistencia disminuyendo. En eso, el Rey Gornesh llega y los ayuda, apoyándolos con su fuerza y autoridad. Carga a Teebo para que no le lleguen las llamas. —¡No te rindas saco de pelos! —grita Gornesh—. ¡Es hora de detener a Morag!— Wicket mira a su alrededor, buscando una solución. —Si tan solo supiéramos dónde está el collar con la gema de Zarrak... — Zarrak, arrastrándose en el piso a lo lejos, llega a ver su gema entre las cosas que tiró cuando fue aventado a la pared y Morag ahora la ha tirado.
Su mirada se fija en la gema, y una sonrisa maliciosa se forma en su rostro. —La gema... —murmura Zarrak—. Mi poder...— Morag sigue creciendo, su fuerza y furia aumentando. Los guardianes y Teebo están al límite de sus fuerzas. La habitación se llena de humo y el olor a quemado. —¡Tenemos que hacer algo, el calor y el humo no me deja respirar! —grita Wicket. —¡Y hay que hacer algo rápido! —agrega Chirpa.Zarrak, arrastrándose con dificultad, comienza a intentar llegar a la gema que resplandecía un poco en la oscuridad, como si fuera su última esperanza. Se acerca un ser que Zarrak solo puede ver la silueta, y este ser se detiene frente a la gema, su presencia imponente y misteriosa. El ser volteó a ver la gema en el piso y pudo ver que dentro de ella se reflejaba la esencia de Morag, como si fuera un espejo que reflejara su alma.
Con su bastón, lo levantó en alto y, de pronto, Morag se detuvo y se volvió desesperada hacia donde estaba la gema, su mirada fija en el objeto que había sido su fuente de poder. —¡No! —gritó Morag, su voz llena de desesperación y rabia—. ¡No puedes hacerlo!— El personaje dejó caer con toda su fuerza el bastón y le dio un tremendo golpe a la gema. Esta se estremeció y se agrietó, como si estuviera a punto de explotar. Morag avienta un grito de dolor, su cuerpo comenzando a debilitarse. Morag se dirigió hacia donde estaba la gema, pasando cerca de Zarrak, gritando: —¡Alto! ¡No puedes destruir mi poder!—Cuando por fin la luz iluminó al ser, Zarrak pudo ver que era nada más y nada menos que Bondo, el líder de los Jindas Viajeros, con su rostro firme y decidido. —Ya basta de tu maldad, nosotros solo buscamos divertir con nuestro espectaculo y vivir en armonía con todos los seres de Endor—
Bondo se envalentonó, torciendo la boca y sacando los labios un poco, su mirada fija en Morag.—Nunca más volverás a hacernos daño, ni tú ni Zarrak —dijo Bondo, su voz llena de determinación y autoridad—. Nunca más volverás a oprimir a los Jindas Viajeros. Asestó un fuerte golpe que terminó por quebrar la gema. Esta generó una explosión que iluminó la habitación y sacudió el suelo, como si el propio destino hubiera intervenido para poner fin a la tiranía de Morag. La explosión fue tan intensa que Morag fue lanzada hacia atrás, perdiendo su forma grotesca y deformada. Su cuerpo comenzó a debilitarse y a desvanecerse, como si estuviera siendo consumida por su propia oscuridad.
—¡No! —gritó Morag, su voz débil y desesperada, su mirada fija en la nada. Zarrak, también afectado por la explosión, se arrastró hacia Bondo, su rostro lleno de rabia y dolor.—¿Por qué? —preguntó Zarrak, su voz llena de resentimiento—. ¿Por qué nos has destruido?—Bondo se volvió hacia Zarrak, su mirada firme y justa. —Porque nunca más volverás a hacer daño a los Jindas Viajeros —dijo Bondo—. Ni tú ni Morag. Ha llegado el momento de que los Jindas Viajeros sean libres junto a todo Endor. La habitación se llenó de silencio. La explosión había destruido la gema y había debilitado a Morag y Zarrak.
Los guardianes se acercaron, rodeando a Bondo, su rostro lleno de gratitud y respeto. —Gracias, Bondo —dijo Teebo—. Has salvado a Endor.— Bondo sonrió, su rostro cansado pero satisfecho. —Es hora de ser libres —dijo Bondo—. Y que Endor sea un lugar de paz. Ha llegado el momento de reconstruir y comenzar de nuevo y levantando su bastón en alto le asesta el golpe final a la gema que termina por romperla en mil pedazos.La explosión avienta a muchos alrededor, y Morag da el grito más desgarrador de todos. —¡NOOOOOOO!— Su cuerpo comienza a deformarse aún más, y es arrastrada hacia el pozo como si fuera absorbida por una fuerza irresistible. En su desesperación por sobrevivir, esta agarra a Zarrak y, aunque él forcejea, lo arrastra con ella hacia el abismo. Teebo cae desmayado y suelta las piedras, que caen al suelo con un sonido hueco. El rey Gornesh y sus amigos los auxilian y lo recuestan gentilmente en el piso, preocupados por su bienestar.
—¡Teebo! —grita Wicket, sacudiéndole suavemente—. ¡No te rindas! ¡Despierta!—Morag se estira tanto por aferrarse a Zarrak que es absorbida por el pozo, su cuerpo desapareciendo en la oscuridad. Zarrak logra aferrarse a la orilla con sus manos antes de caer y pide ayuda mientras se escucha el grito de Morag cada vez más lejos, un sonido que se desvanece en la distancia. —¡Ayuda! —grita Zarrak, su voz llena de desesperación—. ¡No me dejen caer! ¡Por favor!— Chirpa ve a Zarrak con pánico en sus ojos y decide ayudarlo. Se acerca a la orilla del pozo y le da la mano, intentando levantarlo. —¡Agárrate! —grita Chirpa—. ¡No te soltaré! ¡Te salvaré!—
Justo cuando Chirpa le da la mano, una forma extraña con forma de garra toma a Zarrak y lo jala hacia el fondo del pozo. Solo se escucha su grito, un sonido que se corta bruscamente en el aire. Luego, un silencio ominoso se apodera de la habitación. —¡Noooo! —grita Chirpa, desesperadamente—. ¡Zarrak! ¡No!—
De repente, una luz destellante sale del pozo, iluminando la habitación con un resplandor cegador. La tierra comienza a temblar, y los Ewoks se miran entre sí, confundidos y asustados. —¿Qué pasa? —pregunta Wicket, su voz temblorosa. —No lo sé —responde Gornesh, su rostro serio—. Pero creo que el pozo está reaccionando a la muerte de Morag.
Es como si estuviera liberando una energía contenida. — La luz destellante se vuelve más intensa, y el temblor se hace más fuerte. Los Ewoks se preparan para lo peor, sin saber qué les depara el futuro. —¡Prepárense! —grita Gornesh—.
¡No sabemos qué va a pasar! ¡Protéjanse!—Los Ewoks se rodean alrededor de Teebo, protegiéndolo de cualquier peligro que pueda surgir. La habitación sigue temblando, y la luz destellante sigue iluminando todo. El destino de Endor sigue en juego.
Algunas lozas del techo comienzan a crujir y a caer pedazos, y los duloks, ewoks y jindas van hacia afuera con urgencia, sus gritos de alarma resonando en la habitación. El rey Gornesh se queda atrás para asegurarse de que todos salgan del castillo, su rostro serio y decidido, se sorprende al ver que los seres convertidos en madera y la criatura de tipo madera que servía a Morag resultó ser el Shaman dulok! Pero estaba ahora libre del hechizo y también buscaba salvarse. —¡Vamos, con razón no te encontraba nunca! —grita Gornesh—. ¡Salgan del castillo! ¡No hay tiempo que perder! ¡Nadie debe quedarse!—
Todos van saliendo del castillo, uno a uno, mientras el rey los apremia, su voz firme y autoritaria. Chirpa ayuda a Wicket a llevar a Teebo, que está inconsciente todavía, y Logray los guía, su presencia etérea una fuente de consuelo en medio del caos.Cuando quedan pocos por salir, van por Teebo, que comienza a reaccionar un poco. Lo toman en brazos y comienzan a salir, pero de repente, Teebo ve que un trozo del techo les va a caer encima.
—¡No! —grita Teebo, intentando cubrirse, su voz llena de pánico. Pero cuando parecía ser el final, no sucede nada. Abren los ojos y la loza está flotando en el aire, suspendida en medio de la caída.
Luego, cae en un costado gentilmente, sin hacer daño a nadie. Mientras se levantan, Teebo puede ver que la esencia de Logray fue quien detuvo la loza. Su forma etérea está allí, sonriendo con una pequeña sonrisa, su mirada llena de amor y protección. —Logray... —murmura Teebo, con gratitud, su voz temblorosa. El grupo volteó y alcanzó a ver que Logray hacía una pequeña inclinación de cabeza, como si dijera "no hay de qué". Su presencia es una bendición, un recordatorio de que la conexión con los seres queridos nunca se pierde. Luego, el castillo comienza a temblar de nuevo, y los todos salen corriendo. Caminan y corren colina abajo, alejándose del castillo en ruinas. El polvo y los escombros vuelan por todos lados, y el ruido del colapso es ensordecedor. Finalmente, llegan a la línea del bosque y se detienen para mirar atrás. La montaña colapsa, y el castillo se derrumba en una nube de polvo y escombros. El ruido es como un trueno, y la tierra tiembla bajo sus pies y todo colapsa y cae sepultando para siempre el castillo, la cueva y la mina…
—Ha terminado ¡cof cof! —dice Gornesh, con un suspiro de alivio, su rostro cubierto de polvo. —Logray nos salvó —dice Teebo, con una sonrisa, su voz llena de emoción. Los Ewoks se miran entre sí, y luego hacia el bosque, listos para comenzar una nueva era de paz y prosperidad en Endor. La conexión con la naturaleza y con sus seres queridos es su fuente de fuerza.—Vamos a casa —dice Wicket, sonriendo, su voz llena de esperanza. Y así, los Ewoks comienzan su camino hacia un futuro brillante, libre de la tiranía de Morag y Zarrak. La historia de Endor sigue, llena de esperanza y posibilidades, y la presencia de Logray es un recordatorio de que nunca están solos. Ya recuperándose, vemos a Malani, Weeche, Paploo y otros duloks más ayudando a recuperar a sus hermanos. El viento parece ir desapareciendo, y las nubes se van deteniendo poco a poco, dejando pasar los rayos del sol que iluminan la escena.
La luz solar baña la tierra, y el aire se llena de un sentido de renovación y esperanza. El jefe Chirpa se postra en una piedra alta, su rostro serio y reflexivo. Mirando a su alrededor, comienza a hablar con una voz llena de autoridad y sabiduría.
—Hermanos y hermanas, hoy hemos pasado por una prueba difícil. Hemos perdido a algunos de nuestros seres queridos, pero también hemos aprendido una lección importante. La unidad y la determinación han sido clave para nuestra supervivencia. Hace una pausa, y luego continúa: —Debemos recordar a nuestros hermanos perdidos, sobre todo al gran guía Logray. Su sabiduría y poder nos han guiado en momentos de necesidad. Su legado vivirá en nuestros corazones, y su memoria será honrada en nuestra historia.—
Los Ewoks asienten en silencio, recordando a Logray y su legado. Su rostro se ilumina con una mezcla de tristeza y gratitud.—Y debido a la difícil situación que hemos enfrentado —continúa Chirpa—, como jefe de la tribu, nombró a Teebo el nuevo curandero hechicero de toda la aldea, ha demostrado su compromiso de ayudar a todos los
seres de Endor.— Teebo se sorprende, y se levanta para aceptar el nombramiento. Su rostro se ilumina con una mezcla de orgullo y humildad. —No pude haberlo logrado sin la ayuda de mis amigos —dice Teebo, mirando a Wicket, Chirpa, Gorneesh y los demás—. Todos hemos trabajado juntos para salvar nuestra aldea y otras partes del bosque, lagunas. La unidad y la cooperación han sido fundamentales en nuestra victoria.— Wicket asiente en acuerdo, sonriendo. —Tampoco lo hubiéramos logrado sin los duloks —dice Wicket—. Su valentía y determinación han sido fundamentales en nuestra victoria. Su ayuda ha sido inestimable.
El Rey Gornesh se levanta, y se dirige a la asamblea. —Quiero agregar que quien realmente fue el mayor aliado para seguir vivos fue el gordo Bondo, el líder de esos Jindas— dice Gornesh—. Su valentía y coraje han sido fundamentales en nuestra victoria. Jamás pensé que un Jinda tuviera ese coraje y valor!—
Todos asienten en acuerdo, y se vuelven hacia Bondo, que se encuentra en la distancia, observando la escena con una sonrisa un poco nervioso. —Bondo, eres un verdadero héroe —dice Chirpa—. Tu nombre será recordado en nuestra historia como un defensor de la libertad y la justicia. Tu legado vivirá en nuestros corazones. Bondo se acerca, y se inclina ante todos —No lo hice solo —dice Bondo—. Lo hice por mi pueblo, y por la libertad de todos. La unidad y la cooperación han sido fundamentales en nuestra victoria.
La asamblea se levanta, y se dirige hacia Bondo, para agradecerle y felicitarlo por su valentía. La escena se llena de emociones, y la atmósfera se vuelve cargada de gratitud y respeto. Todos gritan y celebran felices con gritos y aullidos de júbilo “¡Yubnub!” “¡Auuuuyayayaayaya!” y juntos se dirigieron a través del bosque para irse a sus aldeas.
La historia de Endor sigue, llena de esperanza y posibilidades. Los ewoks, duloks, jindas han encontrado una nueva alianza, y un nuevo líder en Wicket y una gran guía en Teebo. La memoria de Logray vivirá en sus corazones, y su legado continuará guiándolos en momentos de necesidad. La unidad y la cooperación han sido fundamentales en su victoria, y seguirán siendo clave para su futuro. Entonces Chirpa le pide a Teebo las piedras mágicas, y dice que para mantener el equilibrio, el Rey Gornesh será el guardián de la piedra solar, y los Ewoks de la piedra sombra.
La distribución de las piedras es simbólica, representando la armonía y el equilibrio entre las dos especies. La piedra solar representa la luz y la vida, mientras que la piedra sombra representa la oscuridad y la protección. El Rey Gornesh se acerca a Chirpa y le dice de manera altanera: —Es mi roca... —dice, casi que se la arrebata de las manos de Chirpa, su voz llena de orgullo y posesividad. Su esposa, la reina, se acerca y le habla en un tono suave, intentando calmarlo. —Mi pulgoso, no es necesario... —dice la reina, pero el Rey Gornesh ya ha tomado la piedra solar y se la regala a ella. —Toma, mi reina —dice Gornesh—. Esta piedra es tuya, y con ella, nuestra tribu será poderosa. La reina sonríe y acepta la piedra de manera interesada, su rostro está iluminado por la luz de la piedra solar.
—Gracias, querido, ahora necesitare un collar y un nuevo trono y mejores antorchas —dice la reina—. Juntos, se vuelven hacia los demás duloks —Ya escucharon flojonazos! ¡Hay una remodelación que hay que hacer!— y comienzan a caminar hacia el bosque molestandose unos a otros, hacia su pantano. La reina voltea y les dice a los Ewoks: —Ni crean que los dejarán en paz —dice con una sonrisa maliciosa—. Comoquiera les robarán frutos de las cosechas o lo que se les ocurra hacer. No olviden que somos dulocks, y nuestra naturaleza es la de conquistar y tomar lo que nos plazca, pero si hay problemas reales ahí estaremos.—
Y con eso, desaparecen dentro del bosque, dejando a los Ewoks con una sensación de incertidumbre. Wicket pregunta a Chirpa: —¿Acaso el Rey no entendió la lección? ¿No es mejor ser amigos? Chirpa suspira y responde:—Ellos son Duloks, Wicket. Está en su naturaleza ser así. No podemos cambiarlos, pero podemos aprender a convivir con ellos. La amistad es un camino difícil, pero es el único que nos puede llevar a la paz verdadera.— Chirpa mira hacia el bosque, donde los duloks se han perdido de vista.
—La sabiduría de Logray nos enseñó que la armonía es posible —dice Chirpa—. Debemos seguir trabajando para mantener el equilibrio y la armonía en nuestra tierra.—
Los Ewoks asienten en acuerdo, sabiendo que la tarea no será fácil, pero están dispuestos a trabajar juntos para mantener la paz en Endor. Teebo se acerca a Chirpa y le dice: —Estoy listo para aprender, Chirpa. Enséñame a usar la piedra sombra para proteger nuestra tierra. Chirpa sonríe y responde: —La piedra sombra es poderosa, Teebo. Pero recuerda que su poder debe ser usado para proteger, no para manipular los sucesos. Latara se acerca a Teebo y le dice —No estás solo, juntos podemos apoyarte en todo.—Y con eso, los Ewoks comienzan su nuevo camino, listos para enfrentar los desafíos que se les presenten, y para mantener la paz en Endor.
Después de eso, Bondo interrumpe un poco con voz nerviosa, su rostro iluminado por la emoción: —Ejemmm... Nosotros los Jindas siempre fuimos viajeros porque sufríamos una maldición puesta por Morag —dice Bondo, su voz llena de emoción y nostalgia—. Y ahora que nos sentimos libres, tenemos cierto temor de asentarnos por nuestra cuenta. Bondo hace una pausa y mira a Chirpa con ojos suplicantes, su mirada llena de esperanza.
—Le pido a Chirpa si nos permite establecernos muy cerca de la aldea Ewok —continúa Bondo—. Queremos aprender a disfrutar de la vida familiar en paz. Queremos dejar atrás nuestra vida nómada y encontrar un hogar donde puedan crecer nuestros hijos. Chirpa sonríe y asiente con la cabeza, su rostro iluminado por la alegría. —Será todo un honor tenerlos cerca de nuestra aldea —dice Chirpa—. Los Jindas son bienvenidos aquí. armonía en la tierra de Endor.—
Chirpa suspira y se vuelve hacia la aldea, listo para enfrentar los nuevos desafíos y oportunidades que se presenten. La aldea Ewok se prepara para recibir a los Jindas, y la alegría y la emoción llenan el aire. La nueva era de paz y prosperidad ha comenzado, y todos están listos para disfrutarla. Los Ewoks comienzan a preparar la llanura para los Jindas, limpiando la tierra y construyendo hogares para ellos. Los Jindas, por su parte, comienzan a desempacar sus pertenencias y a establecerse en su nuevo hogar. La historia de Endor sigue, llena de esperanza y posibilidades. La amistad y la unidad han triunfado sobre la tiranía y la opresión. La paz y la prosperidad reinan en la tierra de Endor, y todos están listos para disfrutar de esta nueva era de armonía.
Ya establecidos y reconstruyendo la aldea, los Ewoks y los Jindas vivieron en paz durante muchos años. La aldea Ewok floreció, y los Jindas se establecieron en su nuevo hogar cerca del río, donde criaban animales y cultivaban la tierra. Los niños Jindas jugaban con los niños Ewoks en las orillas del río, y las mujeres Jindas conviven con las mujeres Ewoks en las cocinas y cacería de la aldea.Aunque los Jindas vivieron muy cerca de la aldea Ewok por mucho tiempo, eventualmente decidieron mudarse a otro prado, donde podrían expandir sus tierras y criar más animales. La despedida fue emotiva, pero los Ewoks y los Jindas sabían que su vínculo permanece fuerte por muchos muchos años. Los Jindas prometieron visitar la aldea al menos una vez cada ciclo para ofrecer e intercambiar sus artesanías, y los Ewoks se comprometieron a recibirlos con los brazos abiertos. Mientras tanto, en el pantano Dulok, el rey Gornesh siempre estuvo discutiendo con su reina, que tanto amaba. La piedra solar se perdió en el olvido, y ni ellos supieron dónde la guardaron. Pero así estaba bien, ya que la paz y la armonía habían reemplazado la ambición y la codicia. El rey Gornesh se convirtió en un líder sabio y justo, y su reina se convirtió en una figura respetada en la comunidad Dulok.
Teebo, el joven Ewok que había salvado a su aldea, se convirtió en un curandero y líder sabio altamente respetado en la comunidad. Ayudó a curar enfermos y heridos, y también ayudó a crecer los árboles sagrados y demás vegetación en el bosque. Se volvió un poco ermitaño, pero regularmente se le veía risueño, platicando con todas las criaturas del bosque y aledaños. Los pájaros cantaban en su hombro, y los conejos se acercaban a él sin miedo.
Teebo también se unió al grupo de venerables ancianos consejeros, donde Chirpa ahora formaba parte. Juntos, compartían su sabiduría y experiencia para guiar a la comunidad Ewok hacia un futuro próspero y pacífico donde se mantenía la armonía de toda la aldea. Las reuniones se celebraban en una ceremonia sagrada, iluminada por la luz de la luna y el fuego sagrado. Los ancianos consejeros compartían historias y lecciones, y Teebo escuchaba con atención, absorbiendo la sabiduría de sus mayores. Los años pasaron, y la leyenda de Teebo creció. Se convirtió en un símbolo de esperanza y unidad para todos los habitantes de Endor.
Su historia se contaba en las noches de fogata, y los jóvenes Ewoks se inspiraban en su valentía y determinación. Los niños Jindas escuchaban con ojos brillantes, y los duloks se acordaban de la lección que habían aprendido. La paz y la armonía reinaban en Endor, y todos vivían en equilibrio con la naturaleza.
La historia de Teebo y los Ewoks se convirtió en un ejemplo para generaciones futuras, recordándoles la importancia de la unidad, la cooperación y el respeto por la naturaleza. Y así, en el corazón del bosque de Endor, la aldea “Árbol Luminoso” siguió creciendo y prosperando, un refugio de paz y armonía en un universo lleno de conflictos y desafíos. La leyenda de Morag viviría para siempre, un recordatorio de que incluso en los momentos más oscuros, la esperanza y la unidad pueden triunfar sobre la adversidad.
Wicket se volvió el Jefe de la tribu, teniendo el apoyo del gran Chirpa y del hechicero de la tribu Teebo, y de los ancianos. Se volvió un jefe ejemplar, pero sobre todo siempre apoyado por su esposa Kneeza y su amiga Latara que siempre estaba con Teebo. Por muchas noches Wicket les contó historias a grandes y woklings, desde que él era muy pequeño, cuando conoció a una princesa y formaron una rebelión y vencieron a todo un imperio, muchas otras aventuras y los acontecimientos sobre Morag.
Todo fue felicidad y paz en en el bosque lunar de Endor, hasta que un día wicket acompañado de Pommet, su hijo, escucharon un estruendo grande en el cielo seguido por una explosion y vieron grandes bestias metalicas caer junto con explosiones, es acaso una nueva aventura para Pommet y sus amigos? bueno esa es otra historia…Fin.
POSTFACIO.
“In 1977, producer/director George Lucas created the Star Wars Trilogy, and change the way we look movies, now 20 years later, using new digital technology, Lucas and his creative team of Lucasfilm, THX, Skywalker Sound and Industrial Light and Magic has completely restored, enhance and added to these classic movies to create the Star Wars Trilogy Special Edition”.
Con estas palabras los fans de Star Wars de todo el mundo, que vivíamos en letargo del gusto por las películas, despertamos, salimos al mundo y dejamos en claro que amábamos y disfrutábamos Star Wars y estábamos hambrientos de nuevas historias, y no solo eso, sino también de conocer a otras personas que compartieran el gusto por Star Wars. Gracias a ello, y al precario internet de aquellos tiempos, surgieron los clubes de fans y las comunidades de Star Wars alrededor del mundo.
Fue justamente por el surgimiento de las comunidades de fans, que hace ya varias películas de Star Wars, conocí a Kalvin, cabeza de su club en la ciudad de Monterrey (México) y empezamos una amistad en la que descubrimos que ambos compartíamos el gusto por el Universo Expandido, es decir, las historias contadas en medios diversos como libros, comics, caricaturas, series, videojuegos, etc. Una de esas, que marcó nuestras infancias, fue la serie animada de Ewoks, que junto con la caricatura de Droids y las 2 películas de Ewoks, nos permitieron seguir disfrutando de ese grandioso universo tras el estreno de El Regreso del Jedi, la última película de la trilogía.
Desgraciadamente ambas caricaturas fueron canceladas debido a los bajos niveles de audiencia. La serie de Ewoks quedó inconclusa, y con los años Lucasfilm olvidó esas historias. Sin embargo, si algo nos ha enseñado Star Wars es que siempre existe Una Nueva Esperanza: los fans.
Es curioso que el regreso de Star Wars no solo provocó un ímpetu por comprar y coleccionar artículos de la saga, sino también despertó en muchos fans, la necesidad de utilizar su creatividad para imaginar y crear nuevas historias que complementaran los huecos que existían en ese inmenso universo. Y es ahí donde entre Kalvin, quien se dio a la tarea de escribir una historia conclusiva para la serie animada Ewoks.
No es por que sea mi amigo, ni por quedar bien, pero realmente la historia me sorprendió, ya que logró mantenerme intrigado, logró que me interesara en la aventura de unos ositos y me despertó las ganas de volver a ver esa caricatura para niños que disfruté hace 40 años.
Alfredo Lomelí
Presidente y fundador
Club Star Wars San Luís Potosí