Prevención y tratamiento de enfermedades internas comunes
Prevención y tratamiento de enfermedades internas comunes
Enfermedades cardiovasculares (ECV)
Las enfermedades cardiovasculares, como la enfermedad arterial coronaria (EAC), la hipertensión (presión arterial alta) y los accidentes cerebrovasculares, siguen siendo la principal causa de mortalidad a nivel mundial.
Prevención
Modificación del estilo de vida: Adoptar una dieta cardiosaludable rica en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras (como la dieta mediterránea) es fundamental. Limitar la ingesta de grasas saturadas y trans, colesterol, sodio y azúcares refinados es esencial.
Actividad física: Realizar ejercicio aeróbico de intensidad moderada de forma regular, como caminar a paso ligero, durante al menos 150 minutos a la semana, reduce significativamente el riesgo de ECV.
Dejar de fumar: El consumo de tabaco es un importante factor de riesgo modificable. Dejar de fumar reduce drásticamente la probabilidad de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.
Control del peso: Mantener un índice de masa corporal (IMC) saludable reduce la tensión en el corazón y los vasos sanguíneos.
Control de los factores de riesgo: La revisión y el control regular de la presión arterial, la glucosa en sangre y los niveles de colesterol son vitales. Tratamiento
El tratamiento suele implicar una combinación de medicamentos y cambios en el estilo de vida:
Medicamentos: Antihipertensivos (p. ej., inhibidores de la ECA, ARAII, betabloqueantes) para controlar la presión arterial; estatinas** para reducir el colesterol LDL (malo); y antiplaquetarios (p. ej., aspirina) para prevenir la formación de coágulos sanguíneos.
Procedimientos: En casos de enfermedad coronaria grave, puede ser necesaria una intervención coronaria percutánea (ICP) (angioplastia y colocación de stent) o una cirugía de bypass de la arteria coronaria (CABG) para restablecer el flujo sanguíneo al músculo cardíaco.
Diabetes mellitus tipo 2
La diabetes tipo 2 es un trastorno metabólico crónico que se caracteriza por niveles elevados de azúcar en sangre debido a la utilización ineficaz de la insulina por parte del organismo.
Prevención
Control dietético: Priorizar alimentos con bajo índice glucémico, controlar el tamaño de las porciones y reducir las bebidas azucaradas y los alimentos altamente procesados son fundamentales.
Ejercicio regular: La actividad física aumenta la sensibilidad a la insulina, lo que permite que las células utilicen la glucosa de forma más eficaz. Pérdida de peso: Perder incluso una cantidad moderada de peso (5-7%) puede reducir significativamente el riesgo en personas de alto riesgo.
Detección regular: Se recomiendan controles anuales de glucosa en sangre, especialmente para personas mayores de 45 años o con factores de riesgo (p. ej., antecedentes familiares, obesidad).
Tratamiento: El objetivo es mantener los niveles de glucosa en sangre dentro de un rango objetivo para prevenir complicaciones a largo plazo.
Intervenciones en el estilo de vida: La dieta y el ejercicio siguen siendo fundamentales para el tratamiento.
Medicamentos: La metformina suele ser el medicamento de primera línea, ya que mejora la sensibilidad a la insulina. Otros agentes incluyen sulfonilureas, inhibidores de SGLT2, agonistas del receptor de GLP-1 y terapia con insulina cuando sea necesario.
Monitoreo: El autocontrol frecuente de la glucosa en sangre y las pruebas periódicas de HbA1c son esenciales para ajustar el tratamiento.
Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)
La EPOC es una enfermedad pulmonar progresiva que se caracteriza por problemas respiratorios a largo plazo y flujo aéreo deficiente. Incluye bronquitis crónica y enfisema. Prevención
No fumar: Fumar cigarrillos es el factor de riesgo más importante. Eliminar la exposición al humo de tabaco, incluido el humo de segunda mano, es la medida preventiva más eficaz.
Minimizar la exposición a irritantes: Evitar el polvo, los productos químicos y la contaminación atmosférica en el trabajo puede ayudar a prevenir la enfermedad.
Vacunas: La vacunación anual contra la gripe y el neumococo es crucial para prevenir las exacerbaciones.
Tratamiento
Si bien no existe cura, el tratamiento puede controlar los síntomas y ralentizar la progresión:
Broncodilatadores: Los inhaladores (de acción corta y prolongada) relajan los músculos que rodean las vías respiratorias, facilitando la respiración.
Corticosteroides: Los corticosteroides inhalados se utilizan para reducir la inflamación de las vías respiratorias, a menudo en combinación con broncodilatadores de acción prolongada.
Oxigenoterapia: Para pacientes con niveles bajos de oxígeno en sangre.
Rehabilitación pulmonar: Un programa integral que incluye entrenamiento físico, educación para el manejo de la enfermedad y asesoramiento nutricional. Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE)
La ERGE es una enfermedad digestiva crónica en la que el ácido estomacal o la bilis irritan el revestimiento del esófago.
Prevención
Ajustes en la dieta: Evitar alimentos desencadenantes como alimentos grasos o fritos, chocolate, menta, alcohol y cafeína.
Hábitos alimenticios: Consumir comidas más pequeñas y frecuentes; evitar acostarse inmediatamente después de comer (esperar de 2 a 3 horas).
Control de peso: El exceso de peso ejerce presión sobre el abdomen, empujando el contenido del estómago hacia arriba.
Elevación: Elevar la cabecera de la cama al dormir.
Tratamiento
Antiácidos: Alivio de venta libre para síntomas leves.
Bloqueadores de los receptores H2: Reducen la producción de ácido.
Inhibidores de la bomba de protones (IBP): Bloqueadores de ácido más potentes que permiten la cicatrización del esófago.
Cirugía: En casos raros y graves donde la medicación no es efectiva (por ejemplo, funduplicatura de Nissen).