Las calles de Sevilla y la Generación del 27
Exposición financiada por el VII Plan Propio de Investigación y Transferencia de la Universidad de Sevilla
Exposición financiada por el VII Plan Propio de Investigación y Transferencia de la Universidad de Sevilla
La importancia del callejero
El Centenario de la Generación del 27 tiene como objetivo conmemorar al grupo poético, destacar su influencia posterior y situar a Sevilla como un enclave central de los homenajes nacionales. Desde una perspectiva social, se busca implicar a los habitantes de la ciudad mediante actividades que reflejen su identidad cultural. El estudio del paisaje lingüístico hispalense permite rastrear la presencia viva de los autores del 27 en la ciudad, muchos de ellos andaluces y algunos poco reconocidos por otras vías.
Este proyecto se inserta en el marco de las investigaciones sobre Paisaje Lingüístico que la Facultad de Filología viene desarrollando en los últimos años y que han convertido a la Universidad de Sevilla en un referente nacional en esta disciplina. Los trabajos de las profesoras Lola Pons Rodríguez y Blanca Garrido Martín, entre lo que cabe citar el monográfico Andalucía en su paisaje lingüístico (2023) y el proyecto «PLANEO: Paisaje lingüístico andaluz: evaluación y observación cartográfica», han consolidado una línea de investigación que aúna filología, cartografía y patrimonio. A ellos se suman otras iniciativas de divulgación como RutAX o la publicación Filología pasea por Sevilla (2024), que evidencian el compromiso de la facultad con la transferencia de conocimiento a la ciudadania.
En lo que a la Generación del 27 se refiere, el estudio del nomenclátor sevillano revela una amplia nómina de figuras, en su mayoría andaluzas, incorporadas en distintos momentos de nuestra historia reciente, y por razones diversas: desde escritores consagrados como Federico García Lorca o Rafael Alberti, hasta autores de relevancia local como Antonio de Lara. También destacan los sevillanos Vicente Aleixandre o Luis Cernuda, con distintos topónimos asociados a su nombre, así como lugares vinculados a sus biografías (casas natales). Las conexiones académicas, como las de Pedro Salinas o Jorge Guillén, han favorecido igualmente su incorporación al callejero. No obstante, y pese a los avances, la representación femenina continúa siendo muy reducida: solo cuatro autoras figuran entre los 29 puntos identificados.
Las ciudades también seleccionan lo que nombran y lo que olvidan. Nombrar calles es un acto social, cultural y también político; es otorgar un lugar en la memoria pública. En este sentido, la toponimia funciona como una suerte de mapa mnemónico. No es baladí que algunas de las voces identificadas apenas gocen de reconocimiento o visibilidad por otras vías institucionales.