El oído es un órgano muy sensible e importante para los seres humanos.
Cumple dos funciones: a) Audición y b) equilibrio.
La oferta de “lavado de los oídos” a precios bajos en las redes es cada vez mayor, por eso es necesario advertir a la población que ese procedimiento debe ser realizado por personas debidamente capacitadas.
La gente cree que la sensación de tener los oídos “tapados”, “escuchar mal” o tener “zumbido” se debe a la acumulación de cerumen en los oídos. Sin embargo, existen otros padecimientos que producen molestias similares.
Antes de un lavado de oídos, es necesario que un médico especialista revise el interior de los oídos con un “otoscopio”.
Si se verifica obstrucción por cera en uno o ambos oídos, se hará la limpieza usando un pequeño instrumento denominado “cureta”, o bien se extraerá la cera por una técnica de “succión” o realizando el lavado de oídos.
El cerumen de los oídos, es secretado por las glándulas ceruminosas situadas en la piel del tercio externo del conducto auditivo, protege los oídos reteniendo partículas extrañas y microorganismos.
Consecuencias de un lavado de oídos mal realizado:
- dolor, mareos, nauseas.
- laceración del conducto auditivo externo.
- sangrado y perforación de la membrana timpánica.
- zumbidos.
- infecciones.
RECOMENDACIONES
- No trate de extraer la cera con cotonete, horquilla u otros objetos, porque puede empujarla al fondo, dañar la piel del conducto auditivo o perforar el tímpano.
- Si tiene perforación de membrana timpánica o alguna infección en los oídos, el lavaje está contraindicado.
¡Consulte con un Otorrinolaringólogo!