En Honor
Al Sagrado Corazón de Jesús
El Reino del FIAT Divino
El Reino del FIAT Divino
Cada enseñanza es un Latido de Amor Divino de Jesús para cada criatura
Latido
De Amor Divino
Ofrecimiento 33°
Vol. 2-14
Sobre las "almas devotas:
no se preparaban bien a la comunión... cuánto impiden estas almas que mi Gracia se derrame en ellas ...se disturban mucho, pierden mucho tiempo, quisieran estar con los confesores horas enteras"
"¿Qué decirte además, ¡oh! hija mía, de ciertos sacerdotes de estos tiempos? Se puede decir que obran casi satanicamente, llegando a hacerse ídolos de las almas. ¡Ah! Sí, mi corazón es más traspasado por mis hijos, porque si los otros me ofenden más, ofenden las partes de mi cuerpo, pero los míos me ofenden las partes más sensibles y tiernas, hasta en lo más íntimo de mi corazón”.
El Reino del FIAT Divino
Jesús,
con nuestra atención y fidelidad a tu enseñanza, damos éste ofrecimiento a la Santísima Trinidad en Honor a Tu Sagrado Corazón, y Tu, en nuestro palpitar recíbete a Ti Mismo, porque al conocer lo Divino y Solemne de Tu Eucaristía (Vol. 11-145 (2)), nuestra preparación para comulgarte, nos abrirá las puertas a mayor Gracia y los sacerdotes sanarán tu Corazón al vivir el Ministerio Sacerdotal Querido por Ti, gracias a estas Revelaciones Divinas que nos das.
Fiat.
Jesús quiere girar junto con Luisa y le hace ver como es tratado por las almas
(1) Estando en mi habitual estado, Jesús me invitó a girar para ver qué cosa hacían las criaturas. Yo le dije: “Mi adorable Jesús, esta mañana no tengo ganas de girar y ver las ofensas que te hacen, estémonos aquí los dos juntos”. Pero Jesús insistía en que quería girar, entonces para contentarlo le dije: “Si quieres salir, vamos, pero vamos dentro de alguna iglesia, pues ahí son pocas las ofensas que te hacen”.
(2) Y así hemos ido dentro de una iglesia, pero también ahí era ofendido, y más que en otros lugares, no porque en las iglesias se hagan más pecados que en el mundo, sino porque son ofensas hechas por sus más amados, por aquellos mismos que deberían poner alma y cuerpo para defender el honor y la gloria de Dios, por eso resultan más dolorosas a su corazón adorable.
Entonces veía almas devotas, que por bagatelas de nada no se preparaban bien a la comunión; su mente en vez de pensar en Jesús pensaba en sus pequeñas disturbios, en tantas cosas de nada, y ésta era su preparación. Cuánta pena daban estas almas a Jesús y cuánta compasión daban ellas, porque daban importancia a tantas pajitas, a tantas ociosidades y en cambio no se dignaban dirigirle una mirada a Jesús. Entonces Él me ha dicho:
(3) “Hija mía, cuánto impiden estas almas que mi Gracia se derrame en ellas, Yo no me fijo en las minucias, sino en el amor con el cual se acercan, y ellas al contrario, más se fijan en las pajas que en el amor, es más, el amor destruye las pajas, pero con muchas pajas no se acrecienta ni un poquito el amor, más bien lo disminuye. Pero lo que es peor de estas almas es que se disturban mucho, pierden mucho tiempo, quisieran estar con los confesores horas enteras para decir todas estas minucias, pero jamás ponen manos a la obra con una buena y valiente resolución para extirpar estas pajas.
(4) ¿Qué decirte además, ¡oh! hija mía, de ciertos sacerdotes de estos tiempos? Se puede decir que obran casi satanicamente, llegando a hacerse ídolos de las almas. ¡Ah! Sí, mi corazón es más traspasado por mis hijos, porque si los otros me ofenden más, ofenden las partes de mi cuerpo, pero los míos me ofenden las partes más sensibles y tiernas, hasta en lo más íntimo de mi corazón”.
(5) ¿Quién puede decir la amargura de Jesús? Al decir estas palabras lloraba amargamente. Yo hacía cuanto más podía por compadecerlo y repararlo, pero mientras esto hacía nos retiramos juntos en el lecho.
Fiat Divina Voluntad
Catecismo
112 1. Prestar una gran atención «al contenido y a la unidad de toda la Escritura». En efecto, por muy diferentes que sean los libros que la componen, la Escritura es una en razón de la unidad del designio de Dios, del que Cristo Jesús es el centro y el corazón, abierto desde su Pascua (cf. Lc 24,25-27. 44-46).
«Por el corazón (cf. Sal 22,15) de Cristo se comprende la sagrada Escritura, la cual hace conocer el corazón de Cristo. Este corazón estaba cerrado antes de la Pasión porque la Escritura era oscura. Pero la Escritura fue abierta después de la Pasión, porque los que en adelante tienen inteligencia de ella consideran y disciernen de qué manera deben ser interpretadas las profecías» (Santo Tomás de Aquino, Expositio in Psalmos, 21,11).