Todo empezó cuando Don Cangrejo puso un cartel gigante afuera del restaurante:
“SE BUSCA: EMPLEADO QUE NO CAUSE DESASTRES.
SALARIO: UN SÁNDWICH.”
Bob lo leyó emocionado, aunque él ya trabajaba ahí:
—“¡Patricio! ¡Podemos ser empleados MODELO!”
Patricio apareció con una cubeta en la cabeza y dijo:
—“¿Y si mejor somos supervillanos?”
Bob:
—“Patricio… si fueras villano te olvidarías del plan a la media hora.”
Patricio:
—“¡Exacto! Nadie lo vería venir.”
Don Cangrejo, desesperado por no gastar dinero, dijo:
—“Está bien, pueden ayudarme… PERO si rompen algo, me pagan con sus riñones marinos.”
Patricio levantó la mano:
—“¿Eso se come?”
Don Cangrejo ya se estaba arrepintiendo.
Bob decidió que para impresionar a Don Cangrejo debía cocinar Cangreburgers tan rápido como un TikToker diciendo “storytime”.
Pero mezcló:
La carne
La lechuga
Un calcetín
Y por ALGUNA RAZÓN, a Gary (que pasó por ahí)
La mezcla burbujeó como si estuviera a punto de invocar un demonio.
Patricio, emocionado:
—“¡Bob creó vida!”
La vida creada:
“blblblblbl… mátenme”
Bob:
—“Bueno… no era la receta, pero tiene personalidad.”
Don Cangrejo le dio a Patricio una escoba.
Gran error.
Patricio la usó para:
Jugar golf
Defenderse de una mosca
Comer (sí, lo intentó)
Luego dijo:
—“¿Y si barre solita?”
Y la rompió en tres segundos.
Calamardo solo quería pasar su día tranquilamente ignorando a todos, pero Bob entró gritando:
—“¡CALAMARDO! ¿Cómo se saca el calcetín del exprimidor automático?”
Calamardo:
—“¿CÓMO ES QUE HAY UN EXPRIMIDOR AUTOMÁTICO AQUÍ?”
Patricio:
—“Lo instalé yo. Sirve para exprimir verduras, frutas y traumas emocionales.”
Calamardo, seco:
—“Exprímeme a ver si desaparezco.”
Todo se salió de control cuando Bob dijo:
—“¡Vamos a demostrar que sí servimos!”
Y prendió TODOS los electrodomésticos del Crustáceo Cascarudo al mismo tiempo:
Freidora
Mezcladora
Parrilla
El exprimidor emocional de Patricio
Y un microondas que yo juraría estaba maldito
El restaurante empezó a temblar como cuando abres 73 pestañas de Chrome.
Patricio gritó:
—“¡ALGUIEN DETENGA LA TECNOLOGÍA!”
Calamardo:
—“YO LES DIJE QUE VIVIERAN EN CUEVAS.”
El restaurante explotó ligeramente.
No como explosión peligrosa, sino como explosión de depresión económica.
Don Cangrejo lloraba viendo los escombros:
—“Mi… mi… mi DINERO…”
Patricio lo abrazó:
—“Tranquilo Don Cangrejo, lo importante es que todos estamos vivos.”
Don Cangrejo lo empujó:
—“¡ESO NO ME DA INGRESOS!”
Bob le entregó una hamburguesa mutante:
—“Aquí tiene… es edición especial.”
La hamburguesa rugió.
Don Cangrejo, con ojos brillando:
—“¿Edición especial dices…?
¡LA PUEDO VENDER EN $39.99!”
Bob y Patricio fueron despedidos y recontratados en el mismo día.
Calamardo pidió vacaciones emocionales.
Y Don Cangrejo puso un nuevo cartel:
“NO SE ACEPTAN INVENTOS, MUTACIONES NI PATOS.”
Patricio preguntó:
—“¿Por qué patos?”
Bob:
—“No lo sé, pero creo que llegará uno pronto.”
Y al fondo…
cuac.