A lo largo del siglo XIX y las primeras décadas del XX, el agua no solo fue un recurso de higiene o bienestar, sino también una herramienta terapéutica ampliamente utilizada por la medicina. Bajo el nombre de hidroterapia, médicos y alienistas recurrieron a baños, duchas e inmersiones para tratar diversas enfermedades, incluidas las mentales. Considerada por algunos especialistas como un método capaz de sustituir a la terapéutica farmacológica, esta práctica ocupó un lugar importante en hospitales y asilos psiquiátricos, donde se empleaba principalmente con fines sedantes. Su presencia en instituciones como el Asilo Colonia de la Magdalena, en el Perú, evidencia hasta qué punto el agua fue incorporada como parte central de los tratamientos en la psiquiatría de inicios del siglo XX.
Escribe: Santiago Stucchi-Portocarrero
Publicación: 2 de febrero de 2026
Última actualización: 22 de marzo de 2026
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La hidroterapia fue un recurso terapéutico destinado a una serie de dolencias, tanto físicas como mentales. La lista era extensa, e incluía anemia, apoplejía, asma, cáncer, congestión uterina, convulsiones, corea, dolores de todo tipo, gastritis, gota, histeria, infecciones dérmicas, lepra, manía, melancolía, parálisis, reumatismo, sífilis, tétanos, tuberculosis, urolitiasis, vértigo y muchas otras (Claridge, 1842; Fleury, 1866).
La undécima edición del Diccionario de la Academia Española (1869) definía la hidroterapia como sinónimo de hidropatía, y este término a su vez como “sistema médico que se diferencia de los demás en emplear principal ó exclusivamente el agua común, fría por lo regular, para curar las enfermedades” (p. 410). Tal procedimiento recibía también los nombres de hidroterapéutica, hidrosudopatía, hidrosudoterapia (Fleury, 1866) e inclusive "método Priessnitz" (Claridge, 1842) y "sistema Fleury" (Lugo, 1875), en honor a dos de sus más entusiastas promotores del siglo XIX. Justamente, en 1829 Priessnitz fundó el primer establecimiento de hidroterapia en Gräfenberg, actual República Checa (entonces Austria) (Claridge, 1842), y en 1846 Fleury inauguró el establecimiento de hidroterapia de Bellevue, Francia (Fleury, 1866).
Para Fleury (1866) "la hidroterapia científica ha consolidado su individualidad, pero no se ha detenido ahí, y hoy en día tiende a sustituir, en gran medida, a la terapéutica farmacéutica. Ocupa tal lugar en la medicina práctica que ya no es necesario defenderla ni recomendarla" (p. 12). Aplicada como "baños, inmersiones, afusiones y compresas" constituía una valiosa ayuda para el tratamiento de la locura crónica, que inclusive podía llegar a ser curativa en el caso de la alienación mental aguda y febril. Sin embargo, las duchas frías aplicadas sobre la cabeza, como forma de castigo, representaban "un método bárbaro y peligroso" que no se debe permitir (p. 632).
Diferentes modalidades de hidroterapia: 1. Baño de medio cuerpo. 2. Baño de cabeza. 3. Baño de asiento. 4. Baño de ducha. 5. Sudación. 6. Baño después de la sudación. Fuente: Claridge (1842).
Plano del pabellón de hidroterapia. Fuente: Hospital Nacional de Alienados (1918).
El método continuó vigente en el siglo XX. En el caso de los trastornos mentales, el principal objetivo era la sedación. Según Muncie (1939), el paciente debía descansar “en una cama confortable, con la cabeza sobre un colchón de aire, el tronco y las extremidades completamente cubiertos por el agua en constante circulación y a una temperatura de 97-98 °F. [...] El periodo usual es de una a tres horas, y para pacientes perturbados el procedimiento puede ser prácticamente continuo a lo largo del día y por varios días" (p. 484). Décadas más tarde, Sluchevski (1963) opinaba que la hidroterapia "da muy buenos resultados. Disminuyen y hacen desaparecer la agitación baños templados a 36 y 37 grados de veinte a cuarenta minutos. Estos baños deben ser diarios y en algunos casos, dos veces al día" (p. 130).
En el Perú, el Hospital Civil de la Misericordia (o Manicomio del Cercado), que funcionó entre 1859 y 1918, no llegó a contar con un servicio propio de hidroterapia, a pesar de que fue tema de repetidos informes; por ejemplo, en una de las memorias de la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima (1886) se comunicó que “es muy deficiente, por no decir nulo, el sistema de baños y duchas que existe en la actualidad, y nadie ignora lo poderoso que es ese recurso en el tratamiento de todas las formas de enagenación mental” (p.52). Ante esta situación, Muñiz (1897) consideró el servicio de hidroterapia “como uno de los más importantes en un establecimiento dedicado á la asistencia de alienados” (p. 86), en su proyecto para la construcción de un nuevo manicomio. Fue así entonces que el Asilo Colonia de la Magdalena (actual Hospital Víctor Larco Herrera), inaugurado en 1918, contó desde el inicio con un pabellón de hidroterapia, como parte del gabinete fisioterápico. Dicho servicio contaba con “secciones para baños individuales, de sudación, lluvia, inmersión, medicinales, etc.”, además de “un estanque” (Hospital Nacional de Alienados, 1918). Adicionalmente, los otros pabellones tenían también “servicios de baños” (Hospital “Víctor Larco Herrera”, 1935). El uso de los “baños sulfurosos” se siguió informando solo hasta la memoria de 1942 (Hospital “Víctor Larco Herrera”, 1947).
Pabellón de hidroterapia del Asilo Colonia de la Magdalena. Fuente: Hospital Nacional de Alienados (1918).
Sala de duchas. Fuente: Sociedad de Beneficencia Pública de Lima (1920).
Tinas para hidroterapia, s.f. Fuente: Museo de Historia de la Psiquiatría del Hospital Víctor Larco Herrera.
El antiguo pabellón de hidroterapia en la actualidad (2026). Fotografía: Santiago Stucchi-Portocarrero.
Referencias bibliográficas:
Academia Española (1869). Diccionario de la lengua castellana. 11ma ed. Imprenta de Don Manuel Rivadeneyra.
Claridge, R. T. (1842). Hydropathy; or, The cold water cure: as practised by Vincent Priessnitz, at Graefenberg, Silesia, Austria. J. Madden and Co.
Fleury, L. (1866). Traité therapeutique et clinique d’hydrotherapie: L'application de I’hydrotherapie au traitment des maladies chroniques: Dans les etablissements publics et au domicilile des malades. 3a ed. P. Asselin.
Hospital Nacional de Alienados (1918). Asilo Colonia de Magdalena. Oficina tipográfica La Opinión Nacional.
Hospital “Víctor Larco Herrera” (1935). Memoria de la dirección. Correspondiente al primer trimestre de 1934. Talleres gráficos del Hospital “Víctor Larco Herrera”.
Hospital “Víctor Larco Herrera” (1947). Memoria de la dirección. Correspondiente al año de 1942. Talleres gráficos del Hospital “Víctor Larco Herrera”.
Lugo J. M. (1875). Estudio clínico de la hidroterapia racional [Tesis para el exámen profesional de medicina y cirujía]. Imprenta de Díaz de León y White.
Muncie, W. (1939). Psychobiology and psychiatry. Textbook of normal and abnormal human behavior. The C. V. Mosby Company.
Muñiz, M. A. (1897). Asistencia pública de los enajenados. Concurso para la construcción de un manicomio. Texto. Ministerio de Fomento (Perú).
Sluchevski, I. F. (1963). Psiquiatría. Editorial Grijalbo S. A.
Sociedad de Beneficencia Pública de Lima (1886). Memoria. Imprenta Calle del Cuzco.
Sociedad de Beneficencia Pública de Lima (1920). Asilo Colonia de Magdalena. Casa editora M. Moral.