Por Alex Meza.
Por ahí de los años 20’s, en nuestra querida Turrialba, se creó el primer parque conocido como El Triángulo o parque de los agüevados. Aquel pequeño pero hermoso lugar, era donde se reunían para realizar eventos religiosos, políticos, sociales, otros, o solamente para sentarse a descasar.
La avenida Monge Dumani o la pavimentada como también se le conocía, era el sector comercial más importante del cantón, había mucha actividad, con fábricas, hoteles, cantinas, restaurantes y todo respaldado por el paso del ferrocarril. Sentarse en el parquecito era darse cuenta de todo, la tertulia bajo aquellos pequeños pero frescos árboles de almendro era lo más placentero.
Mucho de aquello me lo han contado y aunque me repitan las historias las sigo disfrutando como la primera vez.
A lo largo del tiempo, son cada vez más voces las que escucho con el sueño de recuperarlo, tal como me lo ha compartido Rafael Velásquez, quien a pesar de haber escrito y dejado plasmado en nuestras conversaciones esas memorias, lo mantiene como una época que todavía muchos recuerdan y otros añoramos rescatar.
Velásquez, como le conocemos en el pueblo, es uno de los nombres por mencionar, pero al igual que él distintas generaciones llevamos el sentimiento de un día recuperar el triángulo y volver a retomar lo que fue un verdadero lugar de encuentro para las familias y amigos.
Hoy, una mayoría define este lugar, físicamente hablando, como feo, sucio, donde las drogas están al alcance libremente durante cualquier hora del día, hay peleas y otros actos reñidos con la moral que, evidentemente, no suman como algo positivo para la “Campiña”, incluso muchos la reconocen como la “Zona Roja” de Turrialba.
El uso de esas edificaciones municipales solo causan deterioro al antiguo parque y a la imagen de la ciudad, también afecta el derecho a un ambiente saludable, así como a la seguridad tanto de los turrialbeños, como de los turistas que circule por esta zona.
Si se contemplara su rescate con un proyecto serio, comprometido, podría aprovecharse esa riqueza cultural, histórica que tienen esas edificaciones.
¿Existe algún proyecto de parte del gobierno local, o le compete a alguna otra entidad u organización asumir alguna acción que permita recuperarlo para el uso comunal?
Según datos de la municipalidad, los tres locales pagan 11 mil, 15 mil y 7 mil colones por mes, si, parece un vacilón, pero es la realidad. Eso es todo lo que genera económicamente esos alquileres, siendo más lo que perdemos como pueblo con todo el deterioro que se genera ahí, que lo que ganamos. Por otra parte, en el oficio N.º SM-2210-2011, de aquel año, en una sesión celebrada por el consejo municipal, se acordó realizar un acondicionamiento de ese lugar, proyecto conocido como “Centro Histórico Cultural para Turrialba” y con la declaratoria de interés Cantonal, sin embargo, a la fecha no se hizo nada. En el 2021, diez años después, hice otro intento con el consejo municipal, según oficio N.º SM-192-2021, pero la respuesta fue más que negativa.
Tengo fe que algún día podremos ver esa zona limpia, ver aquel parque donde nuestros antepasados empezaron a reunirse para conversar con ideas positivas, reflexivas, comprometidas, sobre lo que traería prosperidad al cantón y deje de ser un basurero o una “zona roja” como la llaman muchos y ver en su lugar, la inicial Avenida Monge Dumani, la cual fomentaba bienestar.
Es una lástima que nos cueste tanto valorar, apreciar, fomentar y conservar la cultura, nuestra historia.